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QUÉ HACER HOY EN BARCELONA

El Almería Teatre ofrece cuatro obras cortas y un recorrido por sus espacios

Las piezas de distintos estilos que pueden verse son 'Bennu', 'Moleskine', 'El primero' y 'Cafè Hippodrome'

Tras la representación se puede conversar con los actores tomando una copa de cava

Eduardo de Vicente

Los seis actores que protagonizan las cuatro obras.

Los seis actores que protagonizan las cuatro obras. / MARC RIDER

El microteatro sigue de moda, es una evidencia. Además de la sala de la calle Bailén dedicada regularmente a estas obras cortas, se celebran ya festivales especializados como el Píndoles y se ha convertido en un ingrediente adicional muy atractivo en fiestas de todo tipo como el All Those Food Market. Y ahora el Almería Teatre ofrece una propuesta diferente: la posibilidad de ver cuatro piezas de unos 15-20 minutos, procedentes del festival Micròmetre de Santa Susanna, al mismo tiempo que se recorre un itinerario por sus distintos espacios y se acaba tomando una copa con los actores. Es el Micròmetre Tour. ¿Interesante, no?

Al llegar nos advierten de que, aparte de apagar móviles y los requisitos habituales, dos empleados del teatro nos irán guiando en nuestro recorrido. Ellos nos dirán cuándo debemos abandonar un espacio y les seguiremos hasta el siguiente. Para empezar nos hacen subir unas escaleras que conducen hasta el mismísmo escenario, en el que han habilitado una treintena de butacas para que veamos a Ana Sanahuja interpretar un espectáculo de danza y texto denominado Bennu.

La visita se inicia con un espectáculo de danza y texto. / MARC RIDER

Danza enérgica y desesperada

Ante nosotros se encuentra una sala negra en la que hay una jaula. La bailarina está vestida con unas telas y nos mira fijamente a cada uno de nosotros provocando una cierta incomodidad.  Al parecer, el título hace referencia a un ave mitológica que vendría a ser el equivalente egipcio del Fénix griego, el que renace de sus cenizas. Sanahuja ejecuta una serie de movimientos elegantes y acrobáticos al son de la música en la que predomina una guitarra.


   

A continuación se convierte en actriz para ir alternando diversos personajes femeninos en catalán y castellano desde Juana La Loca a una chica de la calle algunos de los cuales interpelan directamente al espectador. Trata, con varios fragmentos, temas como el rencor a la familia, la crónica de un desamor o las reivindicaciones femeninas para acabar con una discusión sobre el suicidio en la que interpreta a dos mujeres conversando. El ambiente va siendo cada vez más angustioso y la música se torna más electrónica y ella se mueve con una energía incansable, corre sin parar, se tira al suelo para sentir un electroshock y nos transmite toda esa desesperación. Acabamos exhaustos de verla evolucionar y agradecemos su entrega brutal con un fuerte aplauso.

'Bennu': una mujer (Ana Sanahuja) y una jaula. / MARC RIDER

La hipocresía y los secretos de un entierro

Nuestros guías nos llevan a la parte que se esconde bajo el escenario, unos pequeños camerinos a los que se accede bajando por unas estrechas escaleras (las personas con dificultades podrán acceder por otro lugar) para ver Moleskine, el único íntegramente en catalán. El título hace referencia a una agenda que, según parece utilizaban Picasso y Hemingway. Al entrar nos entregan un recordatorio funerario de un tal Virgili Llopart y descubrimos que nos encontramos en un funeral. La actriz Violant Llopis baja por la trampilla y nos mira intimidantemente y nos pregunta por qué hemos venido.


   

A lo largo de su monólogo ironizará sobre la hipocresía de este tipo de actos, a los que, en muchas ocasiones acude gente sin excesiva relación con el difunto o simplemente por quedar bien, sin que haya sentimiento alguno. Muestra su dolor y cuestiona si el fallecido era la buena persona que nos quieren hacer creer. Busca cariño, está destrozada y nos explica un secreto que conoce desde hace poco y sus reflexiones en ese cuaderno. Es un texto que habla sobre la paternidad, la crueldad y resulta tenso e impactante. La actriz transmite muchísimo dolor, se deja la piel y nos conmueve.

Violant Llopis actúa en el subsuelo del escenario. / MARC RIDER

Una comedia sobre el mundo laboral

Ahora nos trasladan al final del patio de butacas donde han instalado un pequeño telón, una especie de atril y la frase “Fly better than run (Volar es mejor que correr)”, es el nombre de una empresa. Un joven nos saluda y descubrimos que nos encontramos en un proceso de selección de personal. Muy pronto nos damos cuenta de que esto será una comedia, El primero. Menos mal, tras las dos fuertes experiencias anteriores necesitamos algo más desengrasante.

'El primero' es una comedia sobre el mercado laboral. / MARC RIDER

Nuestro interlocutor luce una sonrisa falsa y nos reparte unos números mientras recibe unas órdenes por un pinganillo. Poco después nos indica que pase el primero pero ¿quién es? Un chico airado se levanta de su butaca y le pide que especifique de quién se trata, qué número es el primero. A partir de aquí se enfrentan ya que nadie sabe quién es el elegido para empezar y él pretende que se siga un procedimiento. Este divertido diálogo es, en el fondo, una reflexión sobre cómo manipular a la gente, sobre cómo somos marionetas de un poder invisible que abusa de nosotros y requiere la sumisión de los empleados. El desenlace nos provoca otra carcajada y nos despedimos de los dos actores: Pol Forment y Albert Trejo (los protagonistas de Hamlet / Segismundo).

Alberto Trejo (izquierda) y Pol Forment protagonizan 'El primero'. / MARC RIDER

La relación entre Picasso y un colega

Acabamos el recorrido y nos instalan en la entrada de la sala donde veremos Cafè Hippodrome, protagonizada por Àlex Mitjà y Edgar Moreno. Allí tan solo hay unas 10 butacas disponibles y el resto lo verá de pie. Seamos cívicos y si el grupo es numeroso dejemos sentar a las personas que más lo necesiten.  La obra plantea un imposible diálogo entre el pintor Pablo Picasso y su colega catalán Carles Casagemas a principios del siglo XX.


   

El escenario se divide en dos. El primero es el citado establecimiento parisino, representado por una mesa de bar y un suelo de baldosas en blanco y negro. El otro es la casa barcelonesa de Picasso, con alfombras, sillón y otros muebles. Ambos mantienen una imaginaria correspondencia epistolar sobre sus respectivas vidas y una mujer que marcaría sus trayectorias en un momento determinado.  

El escenario representa dos espacios diferentes. / MARC RIDER

Es la última obra, pero esto todavía no ha acabado, ya que, al final, nos conducen al bar donde nos ofrecen una copa de cava y podemos conversar de forma desenfadada con los actores sobre lo que hemos visto. Una experiencia distinta, original para disfrutar cuatro trabajos muy distintos y conocer a sus creadores. 

Al final, los espectadores pueden tomar una copa con los actores. / MARC RIDER


    

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Micròmetre Tour

Lugar: Almería Teatre (Sant Lluís, 64).

Horarios: jueves a sábado (20.30 h.) y domingo (18 horas). Hasta el 31 de marzo.

Precio: de 15 a 20 euros.

Más información: www.almeriateatre.com