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talento emergente

Rojuu: muerte, desamor adolescente y un feliz aniversario 'sad' en Razzmatazz

Roc Jou, precoz en la tristeza que pregona con su emo-trap, celebra este viernes su 16 cumpleaños con su primer concierto

Este barcelonés, con pasado 'youtuber', indaga en los sentimientos más oscuros sintonizando con su generación

Ignasi Fortuny

Rojuu, cantante de emo-trap de 16 años acabados de cumplir, la semana pasada en Barcelona

Rojuu, cantante de emo-trap de 16 años acabados de cumplir, la semana pasada en Barcelona / RICARD CUGAT

Rojuu luce un lógico aspecto juvenil (dada su edad) que resalta con el tinte rubio que conserva su melena. Quizá también acrecentado por una alargada siesta posinsituto en un día de marzo. Su figura es precoz; por lo que se mueve dentro de su cabeza y por el recorrido que lleva con sus 16 años acabados de cumplir (literalmente, los ha hecho este jueves 14 de marzo). Con 16 años y un día, Roc Jou, así se llama este prometedor cantante barcelonés, celebra este viernes lo que podría ser una fiesta de aniversario en Razzmatazz (21 horas), pero que será su primera vez encima de un escenario. Una cita que afronta con la misma naturalidad con la que habla de sus letras de temática triste, depresiva, entorno al (des)amor adolescente y cuestiones etiquetadas como antinaturales para un chaval tan joven como la muerte.

"En un género tan popular como el trap, he visto gente hablando de morir, pero no he visto gente hablando de esto de una manera muy directa. A mí me ha gustado indagar más y, sobre todo, porque son pensamientos adolescentes. Cualquier adolescente que escuche esto [su música] dirá: 'Ay, sí, hehe'", expone. "Me he dado cuenta de que todo el mundo ha pensado: '¿Y si me muero ahora? ¿Qué dirán? ¿Quién irá al entierro?', añade. Su último álbum (el segundo ya), 'Bad trip camp', publicado este 8 de marzo y cuya portada ha pintado él (otra de sus facetas artísticas), reúne temas con títulos trasparentes como: 'No quiero existir', 'R.I.P', 'Triángulo amoroso' o 'Charles Manson'. "Sí que muchos sentimientos se agrandan, son cosas llevadas muy al límite; aunque yo no he tocado el límite, pero podría haber estado en el límite", cuenta sobre su atractiva oscuridad. "No me considero una persona triste, pero sí que mis sentimientos, muchas veces, son muy fuertes. Aunque normalmete esté tranquilo, alegre, sí que si caigo un poquito, caigo mucho", apunta. 

Rojuu no es un 'rara avis', sino parte de una generación que, en una etapa vital de exaltación sentimental, tiene referentes del 'sad' trap como el añorado Lil Peep o Yung Lean, entre muchos otros. "Mi generación necesitaba a alguno o algunos que hablasen de sus sentimientos, y con el sonido que les gusta", sentencia. "La tristeza es un sentimiento que todo el mundo tiene, y de los sentimientos más importantes, pero que nadie expresa porque es como súpertabú", denuncia mostrando su comodidad con la etiqueta 'sad' o 'emo'. "Espero que en cinco años no sea un 'emo-sad', espero evolucionar un poco más como concepto y tener otro tipo de ánimo". Por otra parte, en temas como el amor adolescente, tan presente en su corta carrera, explica que siempre encuentra "tácticas para evolucionar con eso". Un ejemplo: tiene hecha una canción en la que narra que está enamorado de una madre.  

Rojuu salta frente al MACBA, la semana pasada en Barcelona / ricard cugat

Pasado 'youtuber'

Rojuu antes era Roctopus. Con 10 años empezó a crear contenido audiovisual -aprendió a base de tutoriales- sobre el mundo del trap en un canal de Youtube que llegó a congregar 250.000 seguidores. Se cansó y cambió de bando, aunque en el fondo ya estaba dentro de la escena como prescriptor: "Dije: si alquien me quiere seguir en este nuevo camino, que me siga, yo cerraré todos los canales que tengo para que no se me identifique más con lo que hice". Abrió uno nuevo (sin ninguna lógica de mercado, pensarán los sellos) y creció hasta hoy sin estudios musicales, solo con un feroz consumo de música urbana. "Era un friki de internet y llegaba a los artistas nuevos antes de que se hicieran famosos", recuerda. También explica que su padre, reconocido director teatral y actor, le puso "Calle 13 cuando tenía 5 años, Camela, Los Chorbos... un montón de música distinta". "Más tarde, con 8-9 años me empezó a poner Yung Beef y alguno de estos", apunta.   

Aún en edad escolar, Roc, que ya ha despertado un fuerte interés de la industria musical, cursa 4º de ESO y vislumbra su idea de futuro: "Combinaré música y estudios y tengo pensado hacer el bachillerato. Pero, si va bien la cosa, no haré nada más. La universidad es un tema que no me interesa". Ahora es el "típico estudiante de 5". En su crecimiento como artista señala la importancia de la aparición de Carzé, un productor venezolano de 17 años con el que lleva un año trabajando. No se han visto jamás, se conocieron por internet. Nueva era. Uno de sus objetivos más inmediatos es poderse juntar con él para producir codo con codo. Antes de eso, no le titubea la voz antes de su primer concierto: "A lo mejor cuando me ponga allí [en el escenario] me hace respeto, pero tengo ganas, y con un poco imaginación ya le doy".