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Lola Montes, una de las grandes feministas del siglo XIX, llega a Nueva York

EFE

La historia de Lola Montes, una revolucionaria, ingeniosa e independiente mujer irlandesa que, haciéndose pasar por una bailadora española, encandiló a toda una época, llegó hoy a Nueva York con la presentación del libro "Divina Lola", de Cristina Morató.

"A su manera fue una gran feminista del siglo XIX", contó a Efe la autora, que habló de su obra en un evento organizado por el Consulado de España en Nueva York, una ciudad en la que la protagonista de la historia pasó los últimos años de su apasionante vida.

"Ella demostró que una mujer, con pasión, tenacidad, con mucho trabajo y fuerza de voluntad podía conseguir lo que quisiera, porque (...) triunfó en todo lo que se propuso y nunca tiró la toalla", agregó Morató.

La escritora, y también periodista, pasó más de dos años de su vida investigando y siguiendo los pasos de la vida de Lola Montes, una irlandesa nacida en 1821 cuyo nombre real era Elizabeth Gilbert y que inició su carrera artística haciéndose pasar por una bailadora de flamenco de Sevilla pese a no saber hablar español.

Con su inteligencia y arrojo, Lola Montes se convirtió en una de las mujeres más famosas del siglo XIX que triunfó primero en Europa, donde el rey Luis I de Baviera renunció a su título por ella, y después en Estados Unidos, donde se codeó con literatos, políticos, músicos y aristócratas.

Pese a que su fama internacional llevó a que su supuesta vida quedara ampliamente documentada en artículos de prensa, la investigación del personaje para la elaboración de su biografía fue extremadamente trabajosa, dada la cantidad de mentiras que la propia Lola Montes contó sobre su trayectoria.

"Han sido dos años y medio de mi vida. Ha sido el libro para mí más complicado hasta la fecha, porque lo que había sobre Lola Montes eran novelas, muchas novelas, y sobre todo mucha ficción", explica Morató.

Fueron las más de 3.000 cartas que se intercambiaron la bailadora y Luis I de Baviera a las que tuvo acceso, además de 50 cajas repletas de documentos archivados en la Universidad de Berkeley, lo que ha permitido un retrato fiel de la artista, que en sus escasos 40 años de vida vivió en París, Londres, Munich, California, Nevada y Nueva York.

Tras su amorío con Luis I de Baviera, Lola Montes huyó a EE.UU., donde siguió ganándose la vida como bailadora pese a que su talento artístico dejaba mucho que desear, con espectáculos que ofrecía ante los rudos mineros que la pagaban con pepitas de oro, y después como escritora de libros de consejos de belleza, de los que vendió decenas de miles de copias.

Sin embargo, y pese a sus constantes aventuras, Morató es de la opinión de que la irlandesa, una mujer que se adelantó a su época, no llegó a tener una vida plenamente feliz, porque no encontró el amor.

"Tuvo una vida desdichada, pero era una auténtica superviviente", remató la escritora, que durante su viaje a Nueva York pudo visitar por primera vez la tumba de la bailadora, situada en el distrito de Brooklyn, y que hasta hace escasos años no se sabía que pertenecía a Lola Montes.