Ir a contenido

IDEAS

St. Vincent, en el Vida Festival.

MIKA KIRSI

¿Saben las mujeres tocar la guitarra? Y otros estúpidos titulares

Lucía Lijtmaer

Es cualquier año entre los años 80 y ahora mismo. Estás en un concierto. Uno bueno. De esos en los que te sudan las entrañas, todo huele a cerveza y, aunque estás cansado de saltar, sigues saltando. Y entonces llega el momento guitarra. El momento guitarra es ese instante en el que contemplas a quien porta la guitarra porque se está luciendo, porque tiene sus 20 segundos de magia en una canción excelente, así que le miras, sonríes, aplaudes y puede incluso que le idolatres un poco. Y ahora piensa: en ese recuerdo, ¿es la guitarrista una mujer? Es muy posible que no. Qué rabia, ¿verdad? ¿Por qué será –sí, hagamos la pregunta políticamente incorrecta– que no hay guitarristas mujeres?

Ah, no. Lo siento, pero no. Este no es un artículo sobre por qué la guitarra en el mundo del rock es tremendamente masculinizado, el instrumento místico de la masculinidad que jamás una mujer logró atacar. Porque asumir esa premisa es, sencillamente, una mentira.

La pregunta que quizá uno debe hacerse es por qué ellas no forman parte del imaginario del pop rock, el indie o lo que sea que necesite de guitarras hoy por hoy

Por supuesto, están Joni Mitchell, St. Vincent, Beth Orton, PJ Harvey, Susa Tedeschi, Donita Sparks y Suzi Gardner de L7. Están Ani DiFranco, Poison Ivy de The Cramps, Bonnie Raitt, y, por qué no, Taylor Swift. Están Joan Jett, Lita Ford, Donna Matthews y Justine Frischmann de Elastica, y Courtney Love.
De hecho, la pregunta de por qué no hay guitarristas mujeres es, por defecto, una pregunta trampa.
Patti Smith, Jennifer Batten, Kelley Deal y Kim Deal de Breeders, Kat Bjelland de Babes in Toyland, Sister Rosetta Tharpe, Kaki King, Nancy Wilson, Cindy Lauper, Chrissie Hynde, Siouxsie Sioux, Judy Collins, Melissa Etheridge, Louise Post de Veruca Salt, Barbara Lynn.

Sin esforzarse mucho. Sin orden ni concierto. Desde los años 40 hasta ahora.

La evidencia demuestra que están. Que siempre han estado. Evidentemente, en mayor proporción desde que hay más mujeres en todos los espacios de representación –un reciente estudio de Fender revelabaque las mujeres compraron y utilizaron el 50% de sus guitarras en el 2018– y esto no excluye el sector musical, el pop rock, el indie o lo que sea que necesite de guitarras hoy por hoy.

La pregunta que quizá uno debe hacerse es por qué no forman parte del imaginario de esos espacios musicales. Si un árbol cae en medio del bosque y no lo oyes, ¿ha existido? Si estas guitarristas están y no las ves, ¿existen realmente?

Quizá, lo realmente interesante sea no seguir considerando a la «guitarrista mujer» como una categoría nicho, una anomalía, una anécdota dentro de un reportaje amplio sobre los mejores guitarras en la historia del rock. Quizá la pregunta no deba ser ¿por qué no hay guitarristas mujeres, si no hay ninguna anomalía neuronal que les impida aprender a tocar la guitarra?, sino, por qué, si hay mujeres tocando la guitarra, si hay mujeres formando bandas, si hay, en definitiva, mujeres en el mundo de la música, se sigan premiando exclusivamente a los hombres, y solamente en nuestro recuerdo dorado sobre su calidad y valía aparezcan ellos.