04 jun 2020

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CRÓNICA

Javier Álvarez, del cantautor al 'bailautor' en Luz de Gas

El cantante y guitarrista madrileño comenzó el concierto como trovador, presentando su reciente disco, '10', y lo culminó como agitador discotequero al son de Daft Punk y Michael Jackson

Jordi Bianciotto

Javier Álvarez, en su actuación en Luz de Gas

Javier Álvarez, en su actuación en Luz de Gas / DAVID TAVIRA

Javier Álvarez rompió hace mucho la cuadrícula sobre la que se rige la figura del cantautor, y este jueves en Luz de Gas (festival Guitar BCN) nos recordó de lo que es capaz, fundiendo al trovador con el fan de Abba enamorado del pop, y al poeta de estrofas con vistas al abismo con el ‘showman’ descocado que acaba bailando a Daft Punk. Concierto con visos liberadores, cuyo pilar central lo pusieron las canciones de ‘10’, su primer disco en casi una década.

Piezas que recuperaron al Javier Álvarez cancionista del filo de la navaja, envolviendo reflexiones existenciales en melodías diáfanas, cantando a la oscuridad con una sonrisa en ‘El mar’ o ‘Presente’. El sibilinamente perturbador material del nuevo disco, producido por Ramón Rodríguez (The New Raemon), que ocupó dos tramos del concierto y que deparó el disfrute a través de soluciones rítmicas originales (‘Presente’), revelaciones pop (‘Detr/s’) y cadencias latinas que relativizaron la gravedad (‘Sonata de otoño’). Formato esencial, un despierto trío establecido con Ricky Lavado (batería) y Meta (bajo), que alzó el tono en las distorsionadas pulsaciones de ‘Tuno’.

Cuando era número uno

Javier Álvarez, como cantautor hardcore de rostro amable, sin dejar que la aspereza le venza, jugando con los formatos de canción y envolviendo las estrofas con su voz liviana y su buena caligrafía. Entre ambos bloques de canciones nuevas recordó que no está peleado con su pasado y ahí le vimos viajando hasta su primer disco, de 1995, con ‘La edad del porvenir’ y aquel “número uno en ‘Los 40 Principales’”, recordó, llamado ‘Sunset Boulevard’, en contraste con la posterior y deslenguada ‘Padre’, que “no lo fue”, bromeó. Un ‘Por qué te vas’, hito de Jeanette (vía Perales) un poco disonante y, solo con la guitarra acústica, su canción en catalán ‘Una imatge’.

En solitario guió la última parte del concierto, dándole primero la vuelta a ‘El novio de la muerte’ (que coronó con un guiño a ‘La internacional’) y precipitándose luego en un espiral delirante a partir del merengue ‘Caña brava’, que cantó sobre una base ‘sampleada’, y de ahí a un ‘Chiquitita’ con instrumentación pregrabada (“todos los caminos conducen a Abba”) y directamente al ‘playback’ de ‘Lose yourself to dance’, de Daft Punk. El cantautor, transmutado en ‘bailautor’, apuntó, celebrando la catarsis y recorriendo la pista de Luz de Gas cual desatado gogó. Todas las debilidades de Javier Álvarez al descubierto, también la adoración a Michael Jackson en un ‘medley’ ‘a cappella’ (de ‘I’ll be there’ a ‘Bad’) que fue puro sentimiento, recordatorio del material del que está hecha su carrera.