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CRÓNICA DE CONCIERTO

Delorean, por última vez

La banda dance-pop se despidió de los escenarios barceloneses en una noche catártica y emotiva

Juan Manuel Freire

Un momento de la actuación de Delorean.

Un momento de la actuación de Delorean. / FRANK VINCENT

"¿Qué tal estáis?", dijo Ekhi Lopetegui por primera pero no última vez al salir al escenario de La [2] de Apolo el pasado viernes. No dijo muchas otras cosas a lo largo de la noche, quizá porque despedirse de los escenarios de la que ha sido tu ciudad durante década y media debe ser difícil. Él y los suyos, Delorean, han decidido disolver el grupo, no por nada dramático, solo por un desgaste natural. La del viernes iba a ser "la última vez", como dijo Lopetegui después de aquel primer "¿qué tal estáis?".

A lo largo de su carrera (2000-2019), Delorean, grupo formado en Zarautz pero afianzado en Barcelona, ha perseguido y encontrado el Santo Grial de un pop a la vez pegajoso e inquieto, abierto a la fusión con múltiples estilos, adepto de la melodía pero también de la experimentación con ritmo y textura, siempre ritmo, siempre baile. En disco han ido siempre a mejor (el poco comentado 'Muzik', del 2016, puede ser su obra maestra); en directo nunca han defraudado, arrastrando tanto a fans como público casual de festival a su mundo gracias a una energía contagiosa.

Calor humano

El viernes, en La [2] de Apolo, eran todo fans, amigos, familiares… Había calor humano ya desde antes de empezar la música. El clima emocional general era de alegría compungida: una mezcla de "qué rápido pasa todo", "qué mayores nos hacemos" y "qué diablos, metedle caña, chicos". Pero Delorean quisieron ir de menos a más, arrancando con una dreampop 'Spirit' de larga intro ambiental. Reivindicaban con ella, y después con 'Dominion', su interesante 'Apar' del 2013, en el que pasaban de los sonidos etéreos del famoso 'Subiza' (2010) a una instrumentación más concreta. Observar en acción a Ekhi, Guillermo Astrain (guitarra), Igor Escudero (batería) y Unai Lazcano (teclados) quita la razón radicalmente a quienes consideran frío e inhumano todo lo que rime con electrónica.

Después, a por el verdadero baile, el último baile, primero con temas recientes de 'Muzik' (como el glorioso 'Limbo', con saxo de Llibert Fortuny en forma de 'sample') y luego con dianas melódicas de 'Subiza' como 'Real love', 'Warmer places' (muy Animal Collective) o 'Stay close', en la que el huracán Lazcano remarcó un momento de subidón con una petición irónica pero menos: "¡Vamos, peñaaa!"

Apenas hubo parada entre temas, lo que facilitó la hipnosis, la catarsis y todo lo que se espera de un buen rato sobre la pista. 'Destitute time', el clásico 'Deli' y la 'piano house' 'Come wander', con el ya clásico atajo a 'Ride on time' (Black Box), condujeron al éxtasis colectivo, mientras que 'Grow', 'As time breaks off' y 'Seasun' conformaron el bis ideal. Y entonces sí que sí, adiós. Un hasta siempre que ojalá sea un hasta luego.