CUESTIÓN DE PESO

'No hi entro' lleva el sobrepeso a escena

Esther Soto y Mireia Ros reflexionan sobre la obesidad en una comedia agridulce estrenada en el Regina

Esther Soto en la obra ’No hi entro’.

Esther Soto en la obra ’No hi entro’. / AK PHOTO BCN

Se lee en minutos

Marta Cervera

¿Cómo afecta el sobrepeso en las relaciones sociales? Y, ¿en el día a día? ¿Qué tipo de desprecio o rechazo sufren las personas obsesas en una sociedad que presume de diversidad donde todo tiende a la homegeneidad? Estas y otras son aparecen en una comedia agridulce estrenada en el Regina: 'No hi  entro'. La esplendorosa y redonda actriz Esther Soto, que trabajó muchos años con La Cubana y ha colaborado en series como 'La que se avecina' y 'La Riera' interpreta a Julia, encarna a la protagonista. "Es una mujer alegre marcada por una madre poco comprensiva", comenta. Este y los otros personajes de la obra, adaptada y dirigida por Edu Pericas, están interpretados por Mireia Ros, veterana y versátil actriz que llevaba tiempo alejada de los escenarios. La obra se basada en la novela '¡No quepo, no quepo!, de Lourdes Miquel.  

"La obra tiene una ligereza falsa, un humor y un desparajo crítico con lo que nos rodea que te hace reir de cosas pero te deja tocado al salir porque muestra una sociedad que no deja espacio a determinada gente y cada vez deja a más fuera", explica la autora.  La obra en realidad es la metáfora de la vida de todos, de esa presión social por vivir dentro de ciertos cánones. La novela en la que se inspira 'No quepo, no quepo!' fue publicada hace lustros tras recibir un premio literario en cuyo jurado figuraba Vázquez Montalbán. Hoy, a diferencia de los años 90, se habla de tallas especiales, y de modelos 'curvie' para evitar la palabra gorda. "En aquella época las condiciones para la gente gorda eran peores que hoy. Pero no la sociedad no ha cambiado tanto", indica la autora encantada con la versión teatral. "Ahora el vocabulario ha variado pero no la actitud de la gente. Y, aunque existen tiendas especializadas en tallas grandes eso no significa poder encontrar lo mismo que hay en el resto de tiendas. En el fondo no existe el mismo trato".

Mireia Ros y Esther Soto en un momento de la obra / AK phOTO BARCELONA

La acción transcurre el día de fin de año cuando la protagonista se prepara para una fiesta de disfraces. El suyo será de vaca: ideal para disimular sus kilos. Pero al final, una llamada altera los planes. ¿La hubieran dejado tirada si en lugar de gorda fuera delgada? "Julia es una mujer que vive la viuda como todos los demás solo que está gorda. No todos los gordos se sienten igual. Pero está claro que cada uno es como es y nadie ha de poder hacerte sentrirte mal por eso", reivindica Soto.

Ros intrpreta cinco personajes muy diferentes. "Son como los fantasmas de la protagonista. Cinco modelos a quienes el sistema ha convertido en un negocio extorsionador que nos lleva a una vorágine consumista estética, a vivir contranatura y en negocio del recopón para muchas empresas", apunta la actriz. Para ella todos esos personajes acaban revirtiendo en uno, el de la madre de Julia. "Es un ser castrante que contínuamente le recuerda a su hija cómo debería ser. Y lo hace porque en el fondo, la quiere". 

Noticias relacionadas

Entre los personajes figuran una dependienta de la tienda fashion victim total, una vendedora de productos milagro que promete adelgazar en tiempo récord, una coach que propaga esa idea de cambiar desde el interior. "Es una idea muy buena pero cambiar el chip no alterará el ADN ancestral de una persona", dice Ros para quien la obra es interesante que questiona el origen del modelo actual de belleza.            

La obra hace reir pero va calando y obliga a reflexionar sobre la sociedad que nos rodea que va apartando a todo aquel que no se adapta a los 'standards' establecidos. Los asientos en los aviones low cost, el de los trenes o los de los autobuses, por ejemplo, no están pensados para gente obesa. "Esta sociedad no solo es cruel con quien sale de la norma sino que, encima, les hace sentir culpables", apunta el director, Edu Pericas. Y añade: "La obra tiene con muchas aristas pero en ella no se afirma ni se proclama nada. Más que grandes discursos, mostramos un trozo de vida. Eso sí, el final es duro. Que cada cuál piense lo que quiera porque habrá opiniones para todos los gustos".  

Temas

Teatro