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FESTIVAL DE CINE DE BERLÍN

Jonah Hill, de turismo por la cultura 'skater'

El actor de 'Moneyball' y 'El lobo de Wall Street' presenta 'Mid90s', su primera película como director

Nando Salvà

El actor Jonah Hill, en la Berlinale, donde presenta su primera película como director. 

El actor Jonah Hill, en la Berlinale, donde presenta su primera película como director.  / EFE / FELIPE TRUEBA

Gracias a sus papeles en 'Moneyball' (2011) y 'El lobo de Wall Street' (2013) –por ambos fue nominado al Oscar-, Jonah Hill obtuvo un tipo de reconocimiento que pocos le habrían augurado años antes, al darse a conocer en comedias adolescentes como 'Admitido' (2006) o 'Supersalidos' (2007). Pese a ello, él nunca ha ocultado que lo que realmente le interesa es trabajar detrás de la cámara. Su primera película desde esa posición no permite descartarlo como un futuro cineasta de talento; quizá todo dependa de si logra dar con algo interesante que contar.

Presentada hoy fuera de concurso en la Berlinale, 'Mid90s' es el retrato de Stevie (Sunny Suljic), un niño bajito y tímido que, al principio de la película, se siente atraído por los 'skaters' del barrio de Los Angeles en el que vive y se propone unirse a ellos. El chaval procede de un hogar sin padre; su madre no le presta la atención necesaria, y su hermano mayor le da frecuentes palizas. Como otros críos de 13 años, busca desesperadamente un lugar al que pertenecer, y no le importa cometer alguna que otra estupidez en el proceso.

Colección de posturas

Una de las primeras medidas adoptadas por Stevie es emular las actitudes y la estética y los gustos musicales de quienes lo rodean, y en ese sentido es un reflejo de su protagonista. Durante buena parte de su metraje, 'Mid90s' funciona sobre todo como una colección de posturas. Pese a estar cubierta de una serie de adornos con los que trata de convencernos de su propia autenticidad –está rodada en 16mm y llena de referencias a las Tortugas Ninja y 'Street Fighter II' y las Nike Air Jordan y otros significantes de la época en la que transcurre-, la película utiliza la cultura 'skater' como un mero envoltorio, y en ningún momento se la toma como algo a explorar pese a las inmensas posibilidades temáticas y estéticas que a priori presenta. Y pese a que trata de emular la vocación lo-fi de algunos de los títulos en los que obviamente se inspira, como 'Kids '(1995), mejor no pensar en la pasta que los productores habrán tenido que gastarse para pagar los derechos de las canciones de Nirvana, Pixies y Wu-Tang Clan que aparecen en la banda sonora.

Pero lo que quizá más pueda achacársele a Hill es una falta de perspectiva. Hoy, en rueda de prensa, él aseguraba haber querido "cuestionar una cultura eminentemente masculina en la que mostrar emociones o vulnerabilidad no estaba permitido”. Nada de eso está realmente presente en la película. Lo que títulos como American Graffiti (1973) o Verano del 76 (1993) –por citar solo otras dos de sus referentes— sean memorables es su capacidad para mirar al pasado sin perder de vista las incertidumbres consustanciales al futuro. Lo único que Mid90s parece querer hacer con el pasado es meterlo en una vitrina.

Temas: Berlinale Cine