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CRÓNICA

'Karl V', apoteosis furera

Gran exito para Carles Padrissa y Lita Cabellut en el estreno de su impactante producción en la Ópera Estatal de Múnich

Marta Cervera

Un momento de Karl V, estrenada este domingo en Múnich.

Un momento de Karl V, estrenada este domingo en Múnich. / WILFRIED HOESL

 La ópera'Karl V', de Ernst Krenek (1900-1991), la primera ópera dodecafónica de la historia, no se había visto en Munich desde los años 50. Para la mayoría era un título desconocido, un total misterio, pero, pese a la aridez de la partitura, sobre todo en el primer acto, el montaje servido por La Fura dels Baus acabó entusiasmando al público gracias a un segundo acto apasionante.  Los espectadores entraron en la obra y sucumbieron a la belleza y la fuerza de las potentes imágenes que llegaban desde el escenario. De ahí que una larga ovación de más de 12 minutos recompensara todos los esfuerzos de su director de escena el furero Carlus Padrissa y de su escenógrafa y colaboradora, la cotizada pintora Lita Cabellut. Y es que se hace muy difícil olvidar el impacto de ese escenario cubierto de agua, 1000 litros sobre un escenario convertido en un estanque-espejo sobre el que se reflejan y distorsionan las increíbles imágenes creadas. Allí aparecen todos los fantasmas de un poderoso, agobiado por sus fantasmas: las guerras que provocó, el ansia de oro de América, su obsesión por cristianizar el mundo entero...  Historia, música y pintura se fundieron de forma mágica. Impresionante el director musical, Erik Nielsen, así como la orquesta y coros de la ópera bávara.

El barítono Danés Bo Skovhus, que se mantiene de principio a fin sobre el escenario, brilló como moribundo Carlos V y cosechó una intensa oleada de aplausos . Ante el confesor, el poderoso monarca fue recordando escenas de su vida pasada y los personajes que la habitaron como el de su rival el libertino Francisco I, rey de Francia (Wolfgang Ablinger-Sperrhacke, tenor),  su hermana Leonor de Austria (Gun-Brit Barkmin, soprano, con una interpretación muy destacable) y su hermano Fernando I (Dean Power, tenor), su madre Juana de Castilla, tristemente conocida como Juana la Loca (Okka von der Damerau, mezzosoprano), su mujer, Isabel de Portugal (Anne Schwanewilms, soprano), el reformador Martín Lutero (un convincente Michel Kraus, barítono), el Papa Clemente VII o Solimán el Magnífico (Peter Lobert, bajo). 

 Y, entre lo más impactante de la obra: la conexión con nuestra realidad y la bella imagen del inicio, ese cuadro de ‘La gloria’ de Tiziano cobrando vida en una maravillosa proyección. Imposible explicarlo todo. Hay que verlo. La Fura se ha vuelto a superar. La alianza de Padrissa y Cabellut ha dado un resultado espectacular.

El estreno, que Padrissa y La Fura dedicaron a César López contó con un pequeño extra. Acabada la función en una sala anexa de la ópera Anaïs Mejías cantó  'Lucía' de Serrat en memoria del periodista de 'El Periódico''.