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FÓRMULA CUESTIONADA

La 'roda' de la música de madrugada reportó a TV-3 casi 4,5 millones de euros hasta el 2017

Las actuaciones de la serie 'A l'estudi' se reemitieron una media de 35 veces hasta el 2016

Nando Cruz

Dani Nel·lo, en una grabación de ’Blues a l’estudi’.

Dani Nel·lo, en una grabación de ’Blues a l’estudi’.

Los programas musicales de madrugada se han convertido en una espléndida fuente de ingresos para TV-3. A través de programas como 'Jazz a l’estudi' y 'Blues a l’estudi', la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA) ha percibido ingresos de la SGAE en concepto de derechos de autor registrados por la editorial de TV-3 que rozan los 4,5 millones de euros. Los datos a los que ha tenido acceso este diario alcanzan hasta finales del 2017, pero si en el 2018 la 'roda' generó unos ingresos similares a los de los cinco años anteriores, y todo apunta a que así es, TV-3 habrá superado con creces los cinco millones de euros gracias a programas musicales de madrugada sin audiencia significativa.

Este mes se cumplen ocho años de la emisión del primer capítulo de 'Jazz a l’estudi'. Fue el 14 de febrero del 2011. De esa serie se grabarían 48 más y ya en el 2012, otros 26 de 'Blues a l’estudi' y 26 más de 'Ritmes a l’estudi'. En el 2013, se filmaron 26 de 'Fusió y swing a l’estudi' y después llegaría un lote de 27 programas de 'Cava de blues' y otro de 12 de 'Ritmes a l’aula'. En total son 166 capítulos. En el 2011, el ritmo de emisión aún era tímido y solo se generaron 124.597 euros en concepto de derechos que volvían a la editorial de TV-3, pero en el 2012 la cifra ya era más del doble: 324.109 euros. En el 2013, el negocio era claro: cuantas más reemisiones, más ingresos. Y entraron 764.826 euros. Un año después fueron 847.132 euros y tras un leve bajón en el 2015, en el 2016 TV-3 batió su récord embolsándose 885.191 euros gracias a programas sin apenas audiencia. El ejercicio del 2017 reportó 787.224 euros más para la televisión pública catalana.

Recuperar dinero de la SGAE

El contenido musical de las madrugadas de TV-3 nada tiene que ver con aquellos programas de tarot bajo los cuales sonaban melodías inaudibles que se registraban a nombre de unos pocos autores y que se dio a conocer con el nombre de la 'rueda'. Tampoco estos programas de TV-3 están protagonizados noche tras noche por miembros de la actual junta de SGAE, como sucede en algunos canales privados, pero el mecanismo giratorio es idéntico. Cada año TV-3 paga un dinero a la SGAE para poder utilizar los contenidos de su catálogo. En los últimos siete años esa cifra ha oscilado entre los siete y los 8,8 millones de euros. El objetivo de TV-3 es recuperar la mayor parte posible de ese dinero a través de derechos de autor generados por obras de su editorial emitidos en la cadena. Por ello, quien quisiera aparecer en los programas musicales de madrugada de la serie 'A l’estudi' debía ceder el 50% de los derechos de autor de esas canciones a la editorial de TV-3.

Esos derechos cedidos por los autores son los que han generado año a año unos ingresos para la televisión pública que hoy se cuentan por millones. Un ejemplo del volumen en juego es que de los 1,1 millones de euros que la SGAE devolvió a TV-3 por los derechos generados en el 2016 por todas las músicas editadas por la misma cadena, 885.000 provenían de las músicas que sonaban en los programas de madrugada. Eso es un 80% de los ingresos que generó la editorial televisiva. Entre el 2013 y el 2017, ese porcentaje oscila entre el 73% y el 81%. Los conciertos que no ve casi nadie son una mina para las arcas de TV-3.

Reemisiones a mansalva

La propia CCMA ha calculado que hasta finales del 2016, estos programas han ocupado 5.841 horas de su programación, lo cual implica que se han reemitido una media de 35 veces; de hecho, unas cuantas más, porque no todos duraban una hora. Y eso sin contar las reemisiones del 2017, el 2018 y lo que llevamos de 2019. Porque aunque la mayoría se filmaron entre el 2011 y el 2013, se siguen reemitiendo a un ritmo de tres por noche cada día de la semana. Esta reemisión "con motivación recaudatoria" motivó la queja de la Academia Catalana de la Música, que acusó al ente público de "competencia desleal". Una competencia que se puede cuantificar. Àlex Eslava, director de la discográfica DiscMedi, calcula que los ingresos que recibe de TV-3 en concepto de derechos de autor por la presencia de sus artistas en la tele pública han caído "alrededor de un 30%" desde que en el 2011 empezaron a emitir estos conciertos de madrugada.

La carta de la Academia Catalana de la Música ha causado cierto malestar entre algunos músicos que participaron en su día en esos programas. Guillem Arnedo, presidente de la Associació de Músics de Jazz i Música Moderna y miembro de la Academia, insiste en que la queja no es "contra los músicos, sino contra un entramado de financiación de TV-3 a partir de los derechos de los músicos. Los músicos son víctimas a largo plazo. En vez de pensar en un sistema que permita proyectar su música en todos los ámbitos, se piensa a corto plazo", aclara.

El guitarrista Amadeu Casas protagonizó dos capítulos de la serie 'Jazz a l’estudi' y 'Blues a l’estudi'. Su justificación es obvia: "Mis derechos de autor hasta el 2011 eran 25 o 30 euros al año". Durante los últimos cinco años, él ha cobrado unas liquidaciones de autores "inimaginables de otro modo". "No está bien que una televisión pública haga negocio a costa de los autores", reconoce. Tampoco ve justo que TV-3 pueda ganar dinero cada vez que él toca en sus conciertos canciones cuyos derechos cedió a la tele pública, pero dice estar "encantado" con lo que hizo y, como muchos compañeros, "volvería a hacerlo".

Un mes de margen

"Somos un colectivo invisible, no salimos en los medios y nuestra labor no tiene repercusión pública", lamenta Casas refiriéndose a los músicos de jazz y blues. Por eso sospecha que la Academia Catalana de la Música "solo conseguirá que TV-3 deje de emitir esos programas". Es una posibilidad que ya está sobre la mesa. Si el Congreso aprueba en febrero la reforma de la ley de propiedad intelectual que limitará al 20% la cantidad de ingresos que las televisiones pueden recuperar a través de las madrugadas, el negocio desaparecería. Y los programas, quizás también.

Temas: Jazz