03 jul 2020

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la 'roda', una práctica dudosa

Max Sunyer, el jazzero que dijo 'no' a la "extorsión" de TV-3

El guitarrista se negó en el 2001 a ceder el 50% de sus derechos de autor a la tele pública y sospecha que por ello no le han encargado más músicas

Nando Cruz

Max Sunyer, en una actuación de Pegasus, en el 2014.

Max Sunyer, en una actuación de Pegasus, en el 2014. / FERRAN SENDRA

Max Sunyer, veterano guitarrista de jazz-rock y fundador de grupos de los años 70 y 80 como Iceberg y Pegasus, tuvo un encontronazo con la editorial de TV-3 una década antes de que naciese Jazz a l’estudi'. En el 2001, le encargaron la música de cinco capítulos del programa 'Una ma de contes'. Cuando TV-3 le mandó el contrato, detectó una cláusula rara: tenía que ceder el 50% de los derechos de autor de las composiciones a TV-3. La televisión catalana había fundado su editorial en 1996, de modo que esta práctica aún no era conocida en el sector. Pese a ello, el guitarrista tarragonés se negó a firmar el contrato.

"Les llamé, les dije que eso era una cosa mafiosa que hacen las cadenas privadas y que ellos como televisión pública no lo deberían hacer", explica hoy. Jordi Serra, máximo responsable del programa en tanto que director de los canales K3 y Canal 33, hizo una gestión para resolver el conflicto y transmitió a Sunyer la respuesta de la CCMA: no se podía tocar una coma de esa cláusula. Acto seguido el guitarrista llevó el contrato al consejo administrativo del Institut Català de les Industries Culturals (ICIC) en el que ejercía de representante de los trabajadores de la música y lanzó su queja: "Una televisión pública debería tener una ética y velar por que no se produzcan actitudes mafiosas", denunció.

"Extorsión"

Lo siguiente que recibió de TV-3, siempre según el relato de Sunyer, fue "una carta conminatoria diciendo que tenía la obligación de firmar el contrato". En caso contrario, el asunto pasaría al departamento de abogados. Sunyer volvió a protestar ante el ICIC, calificando la actitud de la cadena pública de "extorsión", ante lo cual el entonces 'conseller' de Cultura Joan Manuel Treserras, presente también en ese consejo del ICIC, expresó su preocupación por tan incómodo asunto. A las cuatro horas, cuenta, llamaron a Sunyer de TV-3. No había ningún problema. La cláusula era solo por si en el futuro vendían esos programas a cadenas extranjeras, le explicaron. "Ya, pero, ¿y ese porcentaje de derechos que tengo que ceder?", insistió Sunyer. Y le contestaron: "¡Ah, pon lo que quieras!", recuerda el músico aún sorprendido.

 Sunyer rehizo el contrato cediendo solo el 25% de sus derechos a TV-3. El otro 75% sería para él. "Me devolvieron el contrato firmado, acabé los cuentos y nunca más me han llamado para encargarme nada", resume. "Y cuando he propuesto algo o he intentado meter el pie, me lo han quitado rápidamente", asegura, con la sospecha de que su afrenta le salió cara. Sunyer expone un ejemplo significativo para demostrar que está en la lista negra de TV-3. "Hablé con Dani Nel·lo para participar en algún programa de 'Jazz a l’estudi'. Aún no sabía cómo funcionaba lo de la 'rueda', pero era una oportunidad y como muchos músicos, me propuse", explica. La respuesta del director artístico del programa fue: "Tengo mucha gente. Ya te diré algo". Ocho años después, dice, aún espera que le digan algo. El directivo que autorizó a Sunyer reducir el porcentaje de derechos que cedería a TV-3 fue Ángel Lacalle, el mismo que en el 2011 puso a rodar la maquinaria de programas 'A l’estudi' que tanto dinero ha dado a TV-3.

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