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premios cinematográficos

La gala de los Goya dio voz a las luchas del cine español

El protagonista encubierto de la velada fue Vox, erigido a partir de ya mismo como el nuevo azote del audiovisual

Beatriz Martínez

Arantxa Echevarría recine el Goya a la mejor dirección novel por Carmen y Lola.

Arantxa Echevarría recine el Goya a la mejor dirección novel por Carmen y Lola. / EFE / BALLESTEROS

El cine puede ser entretenimiento, diversión, evasión, pero también una oportunidad para comprometerse con los problemas que azotan nuestra sociedad. Las galas de premios tienen también la capacidad para convertirse en el momento perfecto para poner de manifiesto algunas de las luchas que el sector audiovisual lleva tiempo reivindicando, con la diferencia de que en esta ocasión tienen a su alcance un altavoz con una enorme repercusión mediática para provocar un impacto de mayor contundencia en los espectadores. ¿Qué cuestiones preocupan al cine español?

Los límites del humor

Fue uno de los leit motivs que articularon las diferentes apariciones de la pareja de presentadores formada por Silvia Abril y Andreu BuenfuenteLa frase con la que culminaron la ceremonia no dejó de convertirse en toda una declaración de intenciones. "¿Por qué no dejamos al humor tranquilo?" Fue su particular forma de enfrentarse a la ola de puritanismo que recorre el pensamiento crítico en los últimos tiempos. ¿Hemos perdido la capacidad de reírnos de nosotros mismos? Se puede hablar de temas delicados si se hace de la manera adecuada y en ese sentido se arriesgaron a utilizar el sarcasmo como arma contra el conformismo de la clase política y la propia industria del cine.

La política

Nadie se libró de los dardos lanzados por los maestros de ceremonia, ni la izquierda ni la derecha, tampoco el 'procés', a través de una imitación de Carles Puigdemont presentando el premio a la mejor película extranjera, ni la cúpula de Podemos con sus constantes enfrentamientos, ni Pedro Sánchez y su incomprensible ausencia por encontrarse en un mitin. Pablo Echenique tuvo que encajar la broma más al límite de la noche, pero el auténtico protagonista encubierto de la jornada fue Vox, erigido a partir de ya mismo como el nuevo azote del cine español. El discurso de Arantxa Echevarría estuvo dedicado precisamente a la ideología del partido al hablar de "aquellos que no permiten amar lo diferente y ponerse en la piel del distinto".

Reivindicación de la diferencia

A lo largo de la ceremonia se habló de los márgenes, de la exclusión, de las minorías raciales, de lucha LGTBI, pero el momento más emocionante lo protagonizó Jesús Vidal al recoger su merecido Goya al Mejor Actor Revelación por 'Campeones'. Sin duda, fue uno de los discursos más memorables de toda la historia de los premios por su conjunción de verdad, sentimiento y capacidad reivindicativa. "Habéis premiado a una persona con discapacidad. No saben ustedes lo que han hecho. Me vienen a la cabeza tres palabras: inclusión, diversidad y visibilidad".

La revancha de las mujeres

En esta edición se ha alcanzado algún que otro hito, como que en la categoría de mejor dirección novel encontráramos un porcentaje mayor de mujeres que de hombres. También hubo abanicos rojos, en esta ocasión contra la violencia de género con el lema #niunamenos y, lo más importante, todas las premiadas que subieron al escenario a recoger un Goya se mojaron de verdad y demostraron un compromiso a prueba de bombas, desde Carolina Yuste, mejor actriz de reparto por 'Carmen y Lola' subrayando la necesidad de que las mujeres se pusieran detrás de la cámara para contar historias en las que se encontraran representadas a Eva Llorach y su petición de sororidad ante un auditorio en el que todas las actrices se pusieron en pie.