28 nov 2020

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ENTREVISTA

Guillamino: "En Poblet encontré una vivencia sufrida y real"

El músico barcelonés muestra en Barnasants su espiritual nuevo disco, 'Fra Júpiter', acompañado de su banda y de un coro de 13 voces infantiles

Jordi Bianciotto

Guillamino, en el Mercat de Música Viva de Vic, en el 2018.

Guillamino, en el Mercat de Música Viva de Vic, en el 2018. / MARC VILA

Cinco años después de su disco más enérgico, alimentado de soul y funk, ‘Un altre jo’, Pau Guillamet se va a otro extremo en 'Fra Júpiter', una obra de cantautor con sutiles ‘grooves’ negros y voces angelicales. Lo presenta este domingo en el Auditori Barradas, de L’Hospitalet (19.00 horas), dentro de Barnasants.

Un disco que parte de una experiencia extrema: se encerró unos días en una celda del monasterio de Poblet.

Estuve el máximo de días permitido, de un domingo a un viernes. Con la guitarra y un ordenador portátil. Y esa limitación espacio-temporal me motivó en el proceso creativo. Entré con una canción y salí con ocho.

¿Qué buscaba en ese contexto de silencios y vida monacal?

Una mística cercana. Entrar en contacto con unas praxis, un espacio y unos códigos de comunicación que tenemos a solo una hora de coche y que te cambian toda tu perspectiva. Un lugar donde hay el voto de silencio y se dedican a la palabra de Dios, algo que no va conmigo. Pero esto era una aventura y de ahí ha salido una expresión musical íntima y mística.

¿Cómo fue el día a día?

Conviví con los monjes, que son unos treinta, y con otras personas que entran y salen: el señor que viene a comer cada día, el que está haciendo una rehabilitación, el que ha necesitado ingresar para encontrarse a sí mismo... Gente muy motivada. Hacer música allí era algo nuevo para los monjes, pero me dejaron hacer, aunque pasé un poco de frío y sufrí la humedad del lugar.

¿Cree que la creatividad nace del sufrimiento?

Esa idea está ahí. Por ejemplo, era Cuaresma y la comida se iba reduciendo, y no me habían avisado de que de repente un día no servirían segundo plato. Todo eso fue tensando la cuerda, pero hizo de la vivencia algo real. Hoy buscamos todos experiencias potentes, y yo encontré una sufrida y de verdad. Y en las canciones se nota. Solo llegar me puse a practicar canto modal de tipo gregoriano.

¿’Fra Júpiter’ es un disco religioso o lo dejamos en espiritual?

Yo no soy nada religioso. Pero sin serlo, todo lo que fueran rituales, ponerme en el papel del monje..., me motivó mucho y me pareció muy estimulante.

¿A qué tipo de amor canta en esas piezas, divino o también humano?

Cada uno puede barrer para casa, pero en ‘Perdura eternament el teu amor’ se refiere al amor de Dios a los humanos. Es un mensaje bonito.

¿Por qué canta en falsete?

Me sentía sensible y el falsete es una manera agradable, suave, de cantar. Viniendo de un disco de soul como ‘Un altre jo’, que en directo era muy cansado, aquí me decidí por un cambio de registro. La idea inicial era incluso que fuera un disco de guitarra y voz, pero no pude evitar añadir baterías y más ingredientes.

¿Concibió el disco como una crítica al consumismo?

Se podría entender así, porque Poblet es el antagonismo de eso, aunque no sé verlo en las letras. Por otra parte, mi manera de ser es bastante minimalista, y en el monasterio fui bastante feliz, aunque me faltara la familia y no crea en Dios.

En su carrera hay cambios de estilo, experimentos, y ahora un silencio de cinco años y un disco en cuya portada no aparece su nombre.  ¿No le preocupa que su trayectoria sea difícil de seguir?

Ya lo es, me temo. Así son mis andares en la música. Ahora es cuando más cerca me siento de ‘eXile’ (2008), el disco que hice con el chileno Manuel García, de tipo cantautor. Ya no creo que vuelva a la electrónica y la caña. Los músicos catalanes de 40 años tenemos un modelo a seguir, que es Johnny Cash, o más cercanos como Raimon y Pi de la Serra. Creo que acabaremos así, haciendo todos canciones a voz y guitarra. El señor mayor que hace canciones tranquilas. Podríamos hacer una porra.

En el Barradas, ¿con qué formato actuará?

Será la presentación del disco al completo, con el coro de 13 niños y niñas, más la banda. Una ocasión especial, no habrá muchas más, porque ese formato es complicado. Lo tendría más fácil yendo solo con la guitarra, que seguramente es lo que acabaré haciendo dentro de unos años.

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