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HISTORIA FAMILIAR

András Forgách, el escritor que descubrió que su madre fue informadora del comunismo húngaro

El autor narra en un libro cómo sus padres colaboraron con los servicios secretos de la Hungría comunista de los 70 y 80

Anna Abella

El escritor y dramaturgo húngaro András Forgách, este viernes en Barcelona. 

El escritor y dramaturgo húngaro András Forgách, este viernes en Barcelona.  / ELISENDA PONS

“Decir informador, en Hungría, es lo mismo que decir asesino. Tiene unas connotaciones tremendamente negativas”, asume el escritor y dramaturgo András Forgách (Budapest, 1952), cuya madre fue espía y colaboradora de los servicios secretos húngaros durante la dictadura comunista de János Kádár, en los años 70 y 80. Lo descubrió tres décadas después de la caída del régimen, una vez ella ya había muerto de cáncer (en 1985), y por una llamada telefónica de un conocido de la infancia. “Creo que no me sorprendió. Ella era muy reservada y siempre nos decía: ‘Ojalá pudiera hablar. Ojalá pudiera explicároslo todo...’. Así que el ‘shock’, no fue tan ‘shock’”, añade el también actor y traductor, que ha narrado la historia familiar en ‘El expediente de mi madre’ (Anagrama / Angle).

Se centra más en su madre, Bruria, reclutada en 1975, pero que en realidad heredó el papel de informadora de su marido, Marcell, cuando este fue internado por problemas mentales. Sus nombres en clave: señor y señora Pápai. Ella pasó información sobre amigos y vecinos, pero también sobre su familia y sobre sus propios hijos (tres biológicos y una adoptada). Admite Forgách, que participa este sábado en BCNegra, que cuando empezó a investigar “tenía miedo de lo que podía encontrar”. “Yo amaba a mi madre y ella a mí. Parte de mi familia no está de acuerdo con que haya escrito el libro porque creen que los trapos sucios deben quedarse en casa. Pero yo tenía la necesidad de escribirlo, era un gesto de responsabilidad. He intentado contar qué significaba ser informador y porqué una persona renuncia a su vida privada o a parte de ella por una idea superior del país”, añade. 

"Decir que alguien es informador, en Hungría, es lo mismo que decir asesino. Tiene unas connotaciones tremendamente negativas"

Confiesa cómo lloró al leer en los archivos que su madre había hablado sobre él a un agente que le tanteó con el objetivo de reclutarle también como informador. “Yo tenía que viajar a Israel y un coronel me citó. Tocaba mi pasaporte como insinuando que si no le daba información a la vuelta no me lo devolvería. Tuve miedo pero no le dije ni que sí ni que no. Ella le había dicho que yo era inteligente, sabía idiomas y sabía guardar secretos. Pensé que me había entregado a los servicios secretos”.   

"Lloré al pensar que mi madre me había entregado a los servicios secretos"

A muchos, explica, les intimidaban, torturaban y chantajeaban para que fueran informantes. No fue el caso de sus padres, que actuaban por convencimiento. “Era idealista, estaba entregada a la causa de la revolución mundial, quería cambiar el mundo. Tenía fe en el comunismo y era una gran patriota. Creo que el régimen se aprovechó de sus debilidades personales y emocionales. Tenía a sus padres en Israel y en Hungría no se sentía en casa”, valora, pues era judía nacida en Palestina y antisionista, intentando justificar a una madre a la que quería y que le quería. Los expedientes, escribe, demuestran que no era una “agente airosa y decidida” sino una “madre insegura y angustiada”. Eso no le impidió, como cuenta el autor, dejar entrar en su piso a los servicios secretos. “Fue cuando vivía conmigo un amigo poeta y disidente. Querían pinchar mi teléfono pero le dijeron que era para hacer fotos del piso de enfrente. Ella tuvo que atar cabos”.  

El libro, publicado en 19 idiomas y con los derechos vendidos para la versión cinematográfica, se articula a través de las cartas de la madre, poemas, su propia voz y la transcripción de expedientes que él mismo halló en los archivos del régimen una vez pudieron consultarse. “Pero el 90% del material está por descubrir porque las autoridades destruyeron muchos contenidos comprometedores”. No descarta una reedición ampliada: "Desde que lo escribí no cesan de aparecer nuevos datos sobre mis padres".