CAMBIO DE RUMBO

Martel refunda el Lliure para acercarlo a los nuevos creadores

El nuevo director general quiere que el teatro refleje la sociedad y sea transparente

Alejado del personalismo de Pasqual, potenciará coproducciones internacionales y buscará la máxima paridad

Juan Carlos Martel, este miércoles durante la presentación de su proyecto para el Lliure.

Juan Carlos Martel, este miércoles durante la presentación de su proyecto para el Lliure. / EFE / ALEJANDRO GARCÍA

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Marta Cervera

Juan Carlos Martel (Barcelona, 1976), nuevo director general del Teatre Lliure, ha presentado este miércoles los principales ejes de su programa para los próximos cuatro años al frente de la institución. "Hay que actualizar y refundar el Lliure", señaló en la rueda de prensa que ofreció acompañado de trabajadores del teatro y de Ramon Gomis, presidente de la Fundació Teatre Lliure-Teatre Públic de Barcelona. Martel quiere que el teatro refleje la sociedad y sea "ejemplo de identidad colectiva, compartida, diversa, transversal y transparente". Siguiendo esta última premisa, este viernes, en su debut en el cargo, el Lliure colgará en la web tanto el proyecto con el que se presentó a concurso como los resultados del estudio psicosocial solicitado por el Comité de Empresa después de que una actriz acusara de trato vejatorio al anterior director, Lluís Pasqual, que dimitió a finales de agosto al no sentirse respaldado por los trabajadores.

El sueldo de Martel no tendrá nada que ver con la abultada remuneración de su antecesor. Cobrará 96.000 euros brutos y 25.000 como máximo por obras montadas. Él, al igual que el resto de los creadores, no podrá estrenar proyectos dos temporadas consecutivas en el Lliure. Apuesta por la diversidad y la apertura de miras: "La cultura de Barcelona tiene muchos más colores que los que mostramos".  Y por hacer del Lliure "una casa de la cultura abierta a todo el mundo, no solo a las artes escénicas, integradora y abierta". 

Jan Fabre, en entredicho

Martel apoyará a los nuevos creadores de distintas formas, mediante residencias pero también con un proyecto destinado a compañías jóvenes e independientes a quienes se les cedería durante un tiempo la programación y gestión del Espai Lliure, una sala con 172 localidades. El público notará los cambios a partir de la próxima temporada, que reducirá el número de espectáculos y se dividirá en dos: de septiembre a enero y de febrero a junio. O quizá antes. "Una de las primeras cosas que haré es estudiar la relación contractual con la compañía de Jan Fabre". El polémico director, investigado por acoso sexual, está previsto a finales de esta temporada con 'Mount Olympus', que agotó localidades. No es un espectáculo barato y no descarta destinar ese dinero a otras propuestas si es necesario.            

Aunque fue ayudante de dirección en algunos montajes de Pasqual y conoce la casa, su estilo no será continuista. Martel, primer director de este teatro con 41 años de historia elegido por concurso, quiere un Lliure sin personalismos. Su mandato no girará artísticamente en torno a la figura del director. Contará con diversos comités para ayudarle en su trabajo: Transparencia y Paridad (capitaneado por Clàudia Cedó e Isaias Fanlo); Dramaturgia (Juan Carlos Olivares y Victoria Spunzberg); Lectura de Textos (Íngrid Guardiola y Marc Artigau); Educación (Ester Rovira y Serge von Arx); Residencias (Mireia Estrada y Pau Català); Proyectos Internacionales y Nuevas Voces (el propio Martel y Georgina Oliva, su adjunta a la dirección artística); Escuela de Pensamiento (Marina Garcés y Albert Lladó); Fundación (Neus Masferrer y Jordi Sellas), y Lliure en Vivo (Carme Fenoll y Oriol Pastor). Este último será clave para conectar y fidelizar al público vía digital. Incluye, entre otros, la creación del Canal Lliure, donde grabar todas las producciones, y la creación de una biblioteca digital de acceso público. 

Falta dinero

Su plan necesita dinero. "El Lliure no puede funcionar con menos de 10 millones de euros de presupuesto". El del 2018 es de 8,7 millones con unos ingresos propios de 1,7 y se propone alcanzar los tres millones dentro de cuatro años gracias a una nueva área de márketing y captación de recursos. "La gente del Lliure está muy preparada y hay que optimizar ese capital humano", declaró Martel, que dejó ESADE para estudiar y dedicarse al teatro. Consiguió su primer trabajo en el sector en el TNC como camarero en el bar y aprendió trabajando como ayudante de dirección de Toni Casares, Carme Portaceli, Calixto Bieito y Paco Azorín, entre otros. 

Los cambios en el Lliure ya se están notando. Las antiguas colaboradoras de Pasqual que han llevado las riendas del teatro desde septiembre preparan las maletas. Clara Rodríguez, su mujer de confianza en la gestión económica, deja una plaza vacante. Aurora Rosales, mano derecha de Pasqual en la programación, no descarta seguir colaborando con él en el Teatro del Soho de Antonio Banderas, en Málaga, el nuevo reto profesional del exdirector del Lliure.     

Paridad

Para Martel, el decálogo de mínimos de su proyecto plantea la redistribución de recursos para la producción con criterios de calidad, transparencia e inclusión social, el apoyo anual al menos a un artista nuevo y la prohibición de repetir dos años seguidos a un creador. Defenderá la máxima paridad en la programación y en los equipos artísticos así como la libertad ideológica y artística de todos los proyectos. También plantea incidir en el sistema educativo, y generar sinergias con otras instituciones tanto culturales como sociales es otro de sus objetivos. Por ejemplo, "colaborar con el Sónar, con la Biennal del Pensament", con museos o entidades vecinales son algunas de sus ideas.

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El último montaje que Martel dirigió en el Lliure, el aclamado 'Sis personatges-Homenatge a Tomàs Giner', protagonizado por algunos sintecho y realizado en colaboración con la Fundació Arrels, da una idea del espíritu del nuevo Lliure. Adelantó que su próximo montaje, un encargo del Grec previo a la crisis del Lliure, también incidirá en lo social. Se estrenará este verano en Gràcia y se verá a principio de la próxima temporada. Esta coproducción junto con otra, también del Grec, y un espectáculo de exhibición es lo único que por ahora tiene el teatro previsto para la próxima temporada.   

La nueva dirección se pondrá en marcha coincidiendo con los cambios de estatutos del Lliure, una tarea que debe estar lista antes de verano, imprescindible para renovar el funcionamiento interno. "Yo solo no puedo refundar el Lliure, necesito el apoyo de todos", recordó Martel consciente que algunas de las medidas anunciadas requieren de la aprobación del patronato, donde el director tiene voz pero no voto.