Ir a contenido

CRÓNICA TEATRAL

Festival del humor con un 'shakespeare'

El homenaje de Alfredo Sanzol en 'La tendresa' a las comedias del genial dramaturgo triunfa en el Poliorama

José Carlos Sorribes

Jordi Rico, Laura Aubert, Ferran Vilajosana, Marta Pérez, Javier Beltrán y Elisabet Casanovas, en una alocada escena de La tendresa.

Jordi Rico, Laura Aubert, Ferran Vilajosana, Marta Pérez, Javier Beltrán y Elisabet Casanovas, en una alocada escena de La tendresa. / DAVID RUANO

El navarro Alfredo Sanzol ha dado muestras de su condición de dramaturgo de primera fila desde que aterrizó en el Espai Lliure con ‘Sí, pero no lo soy’ en el 2008. Después siguieron, dentro de su exitosa trayectoria, aplaudidas colaboraciones con la compañía T de Teatre. Han reemprendido juntos su camino, con el apoyo de Dagoll Dagom, en 'La tendresa', estrenada en el Poliorama. Es la versión catalana de la pieza que triunfó en Madrid hace dos años, y que ganó el Premio Valle-Inclán del 2018. Reconocimientos más que merecidos por el vuelo de una inmersión, en toda regla, de Sanzol en el universo de William Shakespeare.

El dramaturgo se puso el propósito de escribir un 'shakesperare', salvando la distancias temporales, en el siglo XXI. Para ello se empolló todas las comedias del Bardo y el resultado bien que lo justifica. 'La tendresa' tiene todo el aliento poético de aquellas piezas, condimentado además con una sabrosa salsa vodevilesca. Es una comedia romántica, sobre el amor, con gente noble, una reina y sus dos princesas, y representantes del vulgo, una familia de leñadores. Esa monarca, también una maga con poderes, viaja a bordo de la Armada Invencible con sus hijas, a quien Felipe II quiere casar con nobles ingleses.

Todo el catálogo de Shakespeare

No sucederá así porque la reina siempre se ha mostrado muy díscola con el dominio de los hombres y decide exiliarse en una isla desierta junto a sus hijas. Lo parece, pero no lo está porque la habitan un padre y dos hijos. El progenitor huye de las mujeres tanto como ella de los hombres. Ante el inevitable encuentro, ellas deciden disfrazarse de soldados, con lo que brotan sin esfuerzo los malentendidos, los cambios de identidad, los enredos… en definitiva, todo el 'catálogo Shakespeare' de las comedias amorosas.

Marta Pérez es la reina de un gran elenco en una comedia amorosa con ribetes de vodevil

Ese catálogo corre a cargo de un elenco brillante. Marta Pérez, la única actriz de las T de Teatre en la producción, se sale como la reina. Tiene momentos de enorme hilaridad como cuando detalla las sabrosas comidas que tanto gustan a sus hijas y no van a encontrar en una isla en la que desfallecen de hambre. Pérez es una payasa enorme. Laura Aubert y Elisabet Casanovas son sus hijas. De Aubert ya se conoce su gran vis cómica, mientras Casanovas no se queda atrás en un registro más moderado. Jordi Rico compite con Pérez en ver quién la lía más gorda, mientras que Javier Beltrán, que provoca la risa hasta cuando está muy serio, y  el dinámico Ferran Vilajosana son los vástagos enamorados. Memorable es la escena en que la reina adquiere el físico y la voz del hijo mayor o la rúbrica final en que el efecto alucinatorio del humo de un puro provoca el alocado desenfreno de todos.

Y para los iniciados en la obra de Shakespeare queda además el acertijo de reconocer los títulos de todas sus comedias. Sanzol los ha ido trufando a lo largo de su texto. Alguno de ellos hasta en un par de ocasiones.