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CRÓNICA DE MÚSICA

Voces de lujo en el Viñas 2019

El concurso de canto barcelonés corona a dos grandes intérpretes, Aigul Jismatullina e Iván Ayón

Pablo Meléndez-Haddad

La soprano ligera rusa Aigul Jismatullina

La soprano ligera rusa Aigul Jismatullina / ANTONI BOFILL

El concierto de los ganadores de la 56ª edición del Concurso Internacional de Canto Tenor Viñas, este domingo en el Liceu, tuvo como máximas estrellas a la soprano ligera rusa Aigul Jismatullina (29 años) y al tenor lírico peruano Iván Ayón (25 años), ganadores 'ex aequo' en la final del certamen celebrada el viernes en el Gran Teatre.

Ella impuso una voz brillante, de considerable proyección y, con un sentido fraseo y gran expresión, fue aclamada por el público más como Reina de la Noche que como Gilda. Él, por su parte, demostró ser un cantante completamente consolidado, de voz espléndida y con todos los detalles interpretativos trabajados al milímetro, técnica impoluta, inmensa proyección e impresionante expresividad; un gran triunfador a pesar de que a ratos daba demasiado descuidando el caudal vocal.

El tenor lírico peruano Iván Ayón  / Antoni bofill

El segundo premio fue para la soprano Liv Redpath (Estados Unidos), de extraordinario buen gusto y de hermosa voz, matizada y de gran seguridad, genial tanto en Mozart como en Bellini. El tercer premio, el tenor chino Long Long, se ganó al público con una gran "La donna è mobile", de potente agudo y de excelente sentido del fraseo, también en el aria de la flor de 'Carmen'.

Antes, siempre acompañados por una irregular Simfònica del Liceu dirigida por Santiago Serrate, se escuchó al correcto barítono estadounidense Jacob Scharfman (premio de 'Lied') y al voluntarioso tenor ligero español Juan de Dios Mateos, seguidos de Siman Chung, un ágil, sonoro y maduro contratenor coreano que consiguió el sexto lugar defendiendo su premio con Mozart y Händel. La mezzo ucraniana Valentyna Pluzhnikova, quinto premio, es una promesa de imponente registro agudo y evidente carácter, mientras que el barítono eslovaco Jaka Mihelac (cuarto premio) recibía una ovación por su Figaro rossiniano.