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PRÁCTICA DUDOSA

Los músicos exigen el fin de la "desleal" rueda de TV-3

Autores y editores califican los conciertos de madrugada de la televisión pública catalana como "una cutrada" que "daña a la música"

Nando Cruz

Dani Nel·lo, en una grabación de Blues a lestudi.

Dani Nel·lo, en una grabación de Blues a lestudi.

En 1990 Sopa de Cabra publicó 'La roda', disco que catapultaría al quinteto de Girona a la primera linea del 'rock català' de aquella década y de las venideras. Paradojas del destino, hoy es su cantante, Gerard Quintana, como presidente de la Academia de Catalana de la Música, quien intenta pinchar otra 'roda', la de los programas musicales que TV-3 emite de madrugada con el objetivo principal de recuperar parte del dinero que la cadena pública paga cada año a la SGAE. Es un sistema similar a la 'rueda' que funciona en cadenas privadas como La Sexta o Tele 5 y que obliga al músico a ceder el 50% de sus derechos al ente público.

El texto con el que la Academia denuncia la "motivación recaudatoria" de estos programas ha causado un gran revuelo en el sector musical. No es para menos. Lo suscriben asociaciones de músicos de jazz muchos de cuyos socios participaron en las controvertidas series 'Jazz a l’estudi' y 'Blues a l’estudi'. Lo suscriben salas de conciertos que exigen a TV-3 que contrate y asegure a los músicos que actúan en esos programas (cosa que ellas, por otro lado, no hacen cuando los mismos músicos actúan en sus salas). La protesta afecta directamente a RGB, la productora de los nuevos programas 'Rumba a l’estudi' y 'Folk a l’estudi', que a su vez es el sello donde Sopa de Cabra ha publicado su último disco. Y, sobre todo, se ataca a un pilar básico del sector cultural: la televisión pública.

Tema tabú

"Ahora que hemos logrado algo tan difícil como tomar conciencia como sector [musical], podemos empezar a abordar temas tabú", celebra Quintana, en referencia a los pasillos más oscuros de TV-3. No es la primera vez que se formulan quejas sobre estos programas musicales de madrugada. De hecho, protestas anteriores han derivado en que esta vez se haya abierto un concurso y que el trabajo no se adjudique a dedo a la editorial Clippers. Sin embargo, Marçal Lladó, vicepresidente de Apecat, asociación que reúne a discográficas y editoriales catalanas, remarca que para su entidad "la solución no es revisar el formato sino que la música no sirva como coartada para estas prácticas".

"La solución no es revisar el formato sino que la música no sirva como coartada para estas prácticas"

Marçal Lladó

Vicepresidente de Apecat

Sicus Carbonell lleva décadas entregado a la rumba. Lidera el grupo Sabor de Gràcia y preside la Associació Professional d’Autors i Creadors de la Rumba Catalana. Vio las bases de 'Rumba a l’estudi' y rechazó presentarse. "Está muy bien que TV-3 haga programas de rumba, pero no a las tres de la madrugada", lamenta. "Sabor de Gràcia vamos a cumplir 25 años. ¿Por qué tengo que estrenar ocho canciones y dar el 50% de los derechos editoriales a TV-3? Cuando quiera las grabo y las estreno en una discográfica", suelta indignado.

Eladio Reinón Quartet, en 'Jazz a l'estudi'

Programas como 'Rumba a l’estudi', asegura Carbonell, "hacen daño al género". "No es lo mismo que nos presentemos nosotros, Gertrudis, Chipén, La Troba Kung-Fú y Rumba 3, da igual payos que gitanos, a que pongan a fulanito y menganito", compara. "Y el nivel [musical del programa] baja mucho porque los artistas con algo de nombre ya no se presentan. Se ha presentado gente sin disco o con disco pero que no es conocida porque no los ves tocar en ningún sitio", explica. "Esto es la 'roda catalana'. Lo mismo que hay en Madrid se hizo con 'Jazz a l’estudi' y ahora se quiere hacer con el folk y la rumba", denuncia.

Músicas del silencio

Marçal Lladó, como codirector del sello discográfico Bankrobber y de la editorial Pickpocket, añade que "las canciones que la gente realmente escucha cuando ve TV-3 [durante el día] acaban recogiendo mucho menos de lo que les correspondería porque hay otras canciones que nadie oye de madrugada y que distorsionan el reparto". Es lo que Quintana denomina "músicas del silencio: no las escuchas en ningún sitio más, no tienen ninguna proyección" porque están "relegadas a una franja de sonambulismo". Lladó lanza una pregunta retórica: "¿Este es el trato que debemos esperar de nuestra televisión pública? ¿Que nos pongan de madrugada para generar derechos que se reparten equis personas?". Y él mismo responde: "El apoyo que esperamos de TV-3 es otro".

"Yo debo tener la libertad de firmar [los derechos editoriales] con quien quiera. Todo es hablarlo, pero imponer, no. Y menos, desde una tele pública"

Sicus Carbonel

Líder de sabor de Gràcia

En el eje de 'la roda' está el debate sobre si una televisión pública debería ser una editorial. Quintana y Xavi Fortuny, director de la discográfica y empresa de management RGB, califican el hecho de "anomalía". Lladó no osa hablar de práctica "fraudulenta", pero no lo ve "ético". "Una tele pública nunca debería entrar en estos métodos de financiación aunque con el reglamento de la SGAE en la mano pueda", denuncia. Para Carbonell no hay vuelta de hoja: "Yo debo tener la libertad de firmar [los derechos editoriales] con quien quiera. Todo es hablarlo, pero imponer, no. Y menos, desde una tele pública".

Manel Montañés, gerente de la Academia, insiste en que "una televisión pública tiene que favorecer la música del país y no situarse en una posición de competencia desleal con autores y editores". Y plantea un paralelismo: "A nadie se le ocurre pensar que a un autor que acaba de publicar un libro y quiere ir a un programa de literatura de televisión, le digan que no puede hablar del libro que ha escrito, sino que tiene que escribir uno nuevo y ceder el 45% de sus derechos editoriales a la televisión. ¿Por qué con los músicos sí pasa?".

Lladó recuerda que cuando se han quejado otras veces de esta situación, "una de las respuestas que recibimos de TV-3 es que desde el Parlament tienen órdenes de hacer que la televisión sea lo más sostenible posible y que esto les ayuda". Elisabeth Ventura, jefa de comunicación de TV-3, aduce "limitaciones presupuestarias" y habla de una necesidad de buscar "fórmulas que puedan generar la autonomía de recursos". Sin embargo, estos programas nunca han costado un euro a TV-3. Los costes los asumían las productoras; Clippers en su día y RGB ahora. El debate ya no es si cuestan mucho o poco a la tele pública, sino si dan más o menos dinero a la tele pública. Desde TV-3, Ventura responde que con estos conciertos también se está "dando trabajo y una posibilidad de generar ingresos por obra nueva a músicos que no son los de géneros más populares". Pero Lladó no traga: "Son programas que no ve nadie y que la tele solo quiere para justificar esta rueda de derechos que van y vienen".

52 programas bloqueados

Las protestas del Sindicat de Musics provocaron una primera modificación de las bases, pero la posterior presión de la Academia de la Música ha hecho que TV-3 frene el rodaje de cuatro lotes de 13 programas. Fortuny lamenta que 302 músicos y 63 grupos no sepan aún qué pasará con ellos. Califica los programas de jazz y blues en que se basa el modelo actual como "una cutrada muy gorda" y "unos churros" e informa de que el presupuesto para cada concierto de rumba y folc que produciría él es de dos mil euros y que rodarían tres al día. "Yo no voy a hacer un programa basura para la madrugada", advierte. "Pero es cuestión de TV-3 que decida darle un horario digno", propone. A lo que Quintana añade: "Si hay voluntad puedes hacer líder de audiencia un programa sobre setas".

"Yo alucinaba cuando ponía TV-3 de madrugada, veía esos programas y luego cambiaba al Canal 33 y me los volvía a encontrar"

Xavi Fortuny

Director de RGB

"Yo alucinaba cuando ponía TV-3 de madrugada, veía esos programas y luego cambiaba a Canal 33 y me los volvía a encontrar", recuerda Fortuny, refiriéndose a las series de jazz y blues. Él ya se quejó en su día de ello al ente público. Hoy defiende ese modelo por los matices que se han introducido: antes toda la obra debía ser nueva y ahora solo la mitad (ocho canciones); antes la cesión de derechos era del 50% y ahora, del 45%; antes la cesión era de por vida y ahora tras cinco años todos los derechos vuelven al autor. Para Lladó, "las nuevas bases reformuladas son una enmienda, pero el fondo es el mismo".

"TV3 tiene que escuchar y entenderlo tranquilamente", sugiere Quintana. Sicus Carbonell matiza que "en TV-3 hay gente muy buena que está en contra de todo esto". Se refiere a los no pocos profesionales que lamentan que la 'roda' lleve tantos años girando contra el prestigio de la televisión pública. La semana pasada la Academia envió el documento de protesta a la Conselleria de Cultura, al Institut Català d’Empreses Culturals, a la mesa de cultura del Parlament y a la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals. Alguien debería mover ficha.