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MAESTRO DEL RENACIMIENTO

Durero aterriza en el Gòtic de Barcelona con 70 grabados expuestos en triple sede

Obras capitales como 'Melancolía I', 'El caballero, la muerte y el diablo' y 'El gran carro triunfal de Maximiliano I' se exponen en el Reial Cercle Artístic, la Catedral y el Museu Diocesà

Mauricio Bernal

Una visitante pasa por delante de ’El gran carro triunfal de Maximiliano I’, una de las obras de Durero expuestas en el Reial Cercle Artístic de Barcelona.

Una visitante pasa por delante de ’El gran carro triunfal de Maximiliano I’, una de las obras de Durero expuestas en el Reial Cercle Artístic de Barcelona. / JOAN CORTADELLAS

Entre el 5 y el 9 de marzo de 1519, como saben los historiadores y los interesados en el tema, tuvo lugar en Barcelona el Capítulo 19 de la Orden del Toisón de Oro, que dicho así tiene un algo críptico, pero que en la práctica era un evento aterrizado: una reunión de poderosos, una cumbre de reyes y caballeros de la Europa cristiana conjurados contra el avance del Islam. Si la sillería del coro de la Catedral está considerada una de las más suntuosas de Europa, la razón es que fue remodelada para la ocasión, dado que allí exactamente tuvo lugar el encuentro. ¿Qué tiene que ver esto con Alberto Durero? Tiene mucho que ver: cuando el Reial Cercle Artístic, que no disponía de espacio suficiente, tocó a las puertas de la Catedral con la propuesta de hacer una exposición conjunta de grabados del artista alemán, las autoridades eclesiásticas consideraron que era una feliz coincidencia. Incorporarían la muestra al programa de conmemoraciones del Toisón.

Como grabador, Durero ejecutó una obra innovadora que ha influido en el arte occidental durante varios siglos

El resultado es una exposición en triple sede, el Cercle, la Sala Capitular de la Catedral y el Museu Diocesà, que tendrá lugar a partir de este fin de semana y se prolongará hasta el 26 de mayo, un desembarco en toda regla de Durero en el corazón del Gòtic, como lo expresó la comisaria de la exposición, la experta en Historia del arte Helena Alonso. ‘Durero, maestro del Renacimiento’ consta de 70 grabados del artista alemán propiedad de la coleccionista italiana Elisa Moretti, una muestra representativa que permite no solo apreciar el valor intrínseco de una obra innovadora y capaz de influir en el arte occidental durante siglos –hay huellas de una de sus obras maestras, ‘Melancolía I’, en la Fachada de la Pasión de la Sagrada Família–; también está comisariada para guiar al público por la actualidad política y social de la época, marcada entre otras cosas por el hallazgo de un nuevo continente.

La imagen del emperador

Y aquí entra en escena un personaje clave: el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Maximiliano I. Lo fue entre 1508 y 1519, año de su muerte. Si Durero reflejó en sus obras esa actualidad de la época fue en parte porque el emperador –"un relaciones públicas", dijo Alonso– vio en la técnica del grabado una herramienta idónea para la difusión de su imagen –cosa que, como a todo emperador, le resultaba fundamental. "El emperador quería difundir su imagen a través de este medio de comunicación que era el grabado, y esto favoreció la difusión de la obra de Durero". No tiene menos peso en la feliz reacción de las autoridades eclesiásticas a la propuesta del Cercle que la Catedral haya acogido las exequias de Maximiliano el 1 de abril de ese mismo año, 1519. "En el transcurso de ese año ocurrieron muchas cosas aquí", señaló monseñor Josep Ramon Pérez, decano de la Catedral.

Aparte de ‘Melancolía I’, la muestra incluye obras capitales de la trayectoria del Durero grabador como ‘San Eustaquio’ –de la que el propio artista vivió perpetuamente orgulloso–, ‘El caballero, la muerte y el diablo’ y ‘El gran carro triunfal de Maximiliano I’, que Durero comenzó en 1518, que el emperador no pudo ver porque murió al año siguiente, que el artista se empeñó en publicar en 1522.