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ESTRENO EN MONTJUÏC

El Lliure estrena 'Saigon' una obra con ecos de Indochina

La autora y directora francesa Caroline Guiela reivindica un teatro diferente abierto a historias y personas "que no solemos ver en el teatro"

Marta Cervera

Una novia vietnamita y un novio francés protagonizan una de las historias de ’Saigon’.

Una novia vietnamita y un novio francés protagonizan una de las historias de ’Saigon’. / JEAN-LOUIS FERNANDEZ

Caroline Guiela Nguyen (Niza, 1981), una de las artistas francesas más combativas de su generación, se presenta en el Lliure con ‘Saigon’. Solo este viernes y sábado se podrá ver en Montjuïc este melodrama polifónico con 11 intérpretes profesionales y amateurs que invita a descubrir cómo afectó la vida de franceses y vietnamitas la guerra de Indochina, de la que apenas se habla. Francia abandonó la colonia del sureste asiático tras perder y permitió a los habitantes de aquella zona nacionalizados franceses a dejar el país en 1956. No fue hasta 1996 cuando Vietnam permitió el regreso de los exiliados. Esta historia la conoce bien Guiela, hija de una vietnamita que fue a Francia al acabar aquella guerra.

'Saigon' bascula entre dos épocas y dos países separados por 10.000 kilómetros a partir de un mismo lugar: el restaurante cuyo nombre da título a la pieza. En él la gente ríe, llora, se emociona o canta para recordar tiempos mejores. La escenografía permite verlo todo al espectador, desde la cocina hasta la sala donde se atiende a los clientes y el karaoke del local. Historias de exilio, añoranza, amor, recetas y canciones sirven para acercar al espectador una parte de la intrahistoria que conecta Europa y Asia.  Este camino de lágrimas es una obra política. "No hay nada más político que todo aquello que la Historia y la Geografía provocan en la vida de un ser humano; ver a gente que nunca vemos representados en un teatro en escena y tener en la sala gente que nunca acude al teatro", comenta telefónicamente desde Arles, donde está rodando una película sobre la fraternidad. "Estamos filmando en una prisión, con reclusos y actores".

Para Guiela, que estudió sociología antes de meterse en el mundo del teatro, las emociones son clave. "Se tiende a separar las emociones y las lágrimas de la política, como si ésta se abordara solo de una manera fría y distante, desde la reflexión. Heredo una historia teatral francesa que no comparto. Las emociones no pervierten los razonamientos, los provocan".

El proceso creativo se cocinó a fuego lento e incluyó viaje de la compañía a Ho Chi Minh, la antigua Saigon, capital de la colonia francesa. Aunque la directora partió de unos apuntes, la mayoría de las historias surgieron del trabajo en la sala de ensayo, a base de improvisación. No fue fácil pues no todos hablaban el mismo idioma. Los ensayos favorecieron la conexión entre los 11 intérpretes donde había desde los actores profesionales de la Compagnie des Hommes Approximatifs a una pareja de vietnamitas de 75 años que ha debutado en el teatro con esta obra que tenía a su favor haber llevado un local de comida en París. Dos traductoras fueron claves para facilitar el entendimiento entre todos los intérpretes ya que varios reclutados en Vietnam que nunca habían pisado las tablas no hablan nada de francés. Al final hasta una de ellas acabó apareciendo en el montaje.  "Como compañía nos interesa mostrar cosas que no se ven en el teatro, a esa gente que vemos en la calle pero nunca en un escenario. En este sentido, 'Saigon' es una obra emblemática. Es algo que nos toca a todos. Nada en esta obra es biográfico, retrata una parte de la historia de Francia. No creo que las lágrimas de mi madre sean tema de psicoanalista. ¡Nos hablan de la historia de Francia!".