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Andrés Lima monta "El chico de la última fila" en la Beckett con Sergi López

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La exitosa obra de Juan Mayorga "El chico de la última fila" llega este miércoles a la Sala Beckett de Barcelona con un nuevo montaje dirigido por Andrés Lima, que cuenta con Sergi López en el papel de un profesor de literatura que topa con un alumno muy especial.

El texto, que estrenó Helena Pimienta en 2006, ha sido montado en teatro en 25 ocasiones por diferentes directores y llevado al cine por François Ozon en "En la casa", que ganó la Concha de Oro en el Festival de Cine de San Sebastián en 2012.

Tras este largo y exitoso recorrido, la obra sigue viva y acaba de revisitarla el director Andrés Lima, cuyo montaje se estrena este miércoles en la Sala Beckett de Barcelona, donde estará hasta el 3 de marzo.

Míriam Iscla interpreta a la mujer del profesor que queda deslumbrado por la capacidad narrativa de uno de sus alumnos e inicia una relación peligrosa e intensa con el joven que se sienta en la última fila de sus clases.

David Bagés, Guillem Barbosa, Arnau Comas y Anna Ycobalzeta completan el reparto, en el que Lima ha querido contar con la cantera de jóvenes interpretes de la Beckett.

En rueda de prensa, Mayorga ha dicho que durante estos últimos años ha tenido tiempo de preguntarse por qué esta pieza teatral ha tenido tan buena acogida, "a pesar de sus limitaciones".

En su opinión, la causa es que "habla del hogar y la escuela, dos espacios que nos interesan a todos" y que, además, "es una obra sobre la imaginación, y todos estamos rodeados de ficciones y somos ficción para los demás. ¡Desdichado el que no está en los sueños o los miedos de alguien!".

El tema de la transmisión de conocimientos y de la educación también está muy presente en el texto "desde una perspectiva de encuentro entre generaciones", según Mayorga, para quien la escuela no debe ser el lugar donde una generación impone sus conocimientos a otra, sino donde se encuentran.

Por su parte, Andrés Lima se ha mostrado muy interesado en "el juego teatral" que plantea la obra de Mayorga y que implica al espectador porque "le lleva a preguntarse sobre su propia actitud, sobre la vida y su propia mezquindad".