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MUESTRA

El gabinete artístico de Vila-Matas

Una selección de seis obras realizada por el escritor entre las más de mil de la Colección de Arte Contemporáneo la Caixa se expone en la londinense Whitechapel Gallery

Ramón Vendrell

Vila-Matas, ante la obra de Richter, en la exposición en la Whitechapel Gallery de Londres. 

Vila-Matas, ante la obra de Richter, en la exposición en la Whitechapel Gallery de Londres.  / DAN WEILL

Enrique Vila-Matas cree que en el arte rige una ley universal que todos aplicamos con  criterio o intuición individuales. “Una obra, o nos atrae mucho o la rechazamos”, dice. Todo o nada de golpe. Si bien más adelante se puede cambiar de opinión. “Por ejemplo, México me horrorizó y cuando regresé a Barcelona sentí que me atraía poderosamente. Pero esto es una digresión”.

El caso es que Vila-Matas aplicó este expeditivo método para elegir seis piezas entre las más de mil que conforman la Colección de Arte Contemporáneo la Caixa. Catálogo en mano, ni se detenía en las obras que no le provocaban un fogonazo instantáneo. “Hace diez años tuve que cribar mi biblioteca para hacer una mudanza y fue una cosa muy rápida, este sí, este no. Pues lo mismo”, ilustra.

Forman las seis elegidas la exposición ‘Cabinet d’amateur’, así llamada en honor a la novela de casi el mismo título de George Perec y que este jueves se ha inaugurado en la Whitechapel Gallery del barrio londinense que le da nombre. Allí ha estado el escritor. “La palabra 'curator' me parece pretenciosa y su trabajo a menudo también. Se piensan que lo importante es su visión. Yo creo haber hecho lo contrario: solo seleccionar seis obras”, señala.

Las obras en cuestión son ‘I. G. (790-3)’, de Gerhard Richter; ‘Une poignée de terre’, de Miquel Barceló; ‘Theben, West’, de Andreas Gursky; ‘Milonga’, de Carlos Pazos; ‘La lección respiratoria’, de Dora García, y ‘Petite’, de Dominique Gonzalez-Foerster.

Obra de Dominique Gonzalez-Foerster, en la Whitechapel de Londres / dan weill

No es cierto que Vila-Matas solo haya seleccionado seis obras: también ha escrito ‘Cabinet d’amateur, una novela oblicua’, texto que no es tanto un catálogo de la muestra como un esbozo de su biografía literaria a partir de las piezas expuestas. Es 100% Vila-Matas y un sustancioso tentempié para sus incondicionales mientras esperan a que en abril publique ‘Esta bruma insensata’, su nuevo libro.

El eje de la exposición, que se puede visitar hasta el 29 de abril, es el óleo de Richter, en el que vemos a una mujer de espaldas, aunque también reclama nuestra atención la zona de sombra. “Del mismo modo que mi arte es una reflexión sobre la literatura, Richter se interroga en el suyo sobre la pintura”, expone Vila-Matas.

Miles Davis, momento clave

En ‘Cabinet d’amateur, una novela oblicua’, texto repleto de referencias culturales, no podía ser de otra manera, de Huysmans a Godard, el autor de ‘Bartleby y compañía’ retrocede desde esta obra de Richter hasta un momento clave en su forma de afrontar la escritura: el concierto de Miles Davis en el Palau de la Música al que asistió cuando tenia 16 años. El trompetista tocó de espaldas al público y este –“todos aficionados muy ortodoxos en aquellos días franquistas”- se sintió ofendido. Muy ofendido. Vila-Matas, por el contrario, pensó que “simplemente se había girado para poder quedarse a solas consigo mismo y así tocar mejor, más libre”, escribe. Aquella actuación, prosigue, fue decisiva para que se iniciara en la literatura “dando la espalda a los lectores”. 

Vila-Matas dijo sobre la pieza de Barceló: “Es la cercanía. Tierra catalana”. Sobre la de Gursky: “También es tierra, pero relativiza la proximidad y abre el plano”. Sobre la de Pazos, un autorretrato tomado en la barra del desaparecido salón de baile Cibeles -botellería espectral en todos los sentidos al fondo: Fundador, Veterano, Soberano, Calisay, Cointreau…-, lugar que tuvo un efímero fulgor de modernidad a finales de la década de 1970 y principios de la de 1980: “Representa el fin de la fiesta”. Sobre la de García, francamente perturbadora grabación en la que una mujer dirige con modos cercanos a los de una dominatrix la respiración de otra: “Es una pieza impresionante sobre la obediencia”. Sobre la instalación de Gonzalez-Foerster especula en ‘Cabinet d’amateur, una novela oblicua’ con que sea el origen de sus posteriores “apariciones fantasmales”.

Tres escritores más

Lo mismo que ha hecho Vila-Matas con la Colección de Arte Contemporáneo la Caixa, iniciada en 1985, lo harán tras él los también escritores Maria Fusco, Tom McCarthy y Valeria Luiselli. Las muestras por ellos seleccionadas irán asimismo acompañadas de textos de los autores. Todas las exposiciones tendrán lugar en la Whitechapel Gallery, que no es cualquier galería. Vila-Matas recordó que solo allí ha podido verse en Inglaterra el ‘Guernica’ de Picasso, en concreto en 1938, dentro de una gira del cuadro para protestar contra la guerra civil española. Pero hay más cosas que contar sobre la Whitechapel Gallery.

Fue inaugurada en 1901 para acercar el arte al East End londinense. Para que se hagan una idea de lo que era Whitechapel, puerta de entrada y corazón del vasto East End, en esa época y de lo valiente de la misión de la institución: Joseph Merrick, el Hombre Elefante, fue exhibido en 1885 en un miserable teatrillo de Whitechapel Road y de allí pasó a ser tratado y a vivir en el Royal London Hospital de la misma calle; Jack el Destripador asesinó al menos a cinco de las más de mil prostitutas que había en la zona en 1888, y Jack London vivió unos meses en el barrio en 1902 para escribir su inmersión en la pobreza industrial ‘La gente del abismo’. Por no hablar de los fumaderos de opio de las novelas protagonizadas por Sherlock Holmes y Fu Manchú, creaciones de Arthur Conan Doyle y Sax Rhomer respectivamente.

Solo recientemente y de aquella manera mejorado el barrio a la sombra del nuevo y creciente corazón financiero de Londres, tiene mérito que en la Whitechapel Gallery hubiera las primeras exposiciones en el Reino Unido de Jackson Pollock y Mark Rothko. Son solo dos ejemplos.