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CRÍTICA DE CINE

'La favorita': Lanthimos a pesar de todo

Cualquier sospecha de que dirigir un relato de época diluiría la capacidad perturbadora del director de 'Canino' y 'Langosta' resulta totalmente infundada

Nando Salvà

Estrenos de la semana. Tráiler de ’La Favorita ’ (2019)

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La favorita ★★★★★

Dirección: Yorgos Lanthimos

Reparto: Olivia Colman, Emma Stone, Rachel Weisz, Nicholas Hoult

Título original:  'The favourite'

Países: Reino Unido / Irlanda / EEUU

Duración: 119 minutos

Año: 2018

Género: Comedia

Estreno: 18 de enero del 2019

Cualquier sospecha de que dirigir un relato de época lleno de decorados y vestidos suntuosos diluiría la capacidad perturbadora de Yorgos Lanthimos demuestra ser infundada desde el principio de 'La favorita', tan pronto como vemos a Emma Stone caerse de un carruaje de cabeza a una pila de heces. A lo largo de su metraje, la nueva película reitera la fascinación que el autor de 'Canino' y 'Langosta' siente por el absurdo de las convenciones sociales y los vínculos entre el poder y la humillación.

Lanthimos nos presenta un palacio real plagado de histeria, traición y paranoia, en cuyas estancias se practican pasatiempos como el lanzamiento de naranjas contra hombres desnudos; y en concreto nos sitúa en medio de la feroz batalla en la que una duquesa (Rachel Weisz) y una sirvienta (Stone) se enzarzan por las atenciones de la reina Ana de Gran Bretaña (Olivia Colman), inutilizada por la depresión y los ataques de gota. Son tres personajes ridículos y terribles y, aun así, sus intérpretes los dotan de una avasalladora empatía; especialmente Colman, capaz de resultar hilarante y devastadora incluso en el transcurso de un mismo plano.

Habrá quien diga de 'La favorita' que es la película más convencional de Lanthimos hasta la fecha; pero, aunque en efecto no orquesta horrores comparables a los de 'El sacrificio de un ciervo sagrado0, es tan extraña y creativamente misántropa como todo su cine previo, y tan hábil haciendo que en un momento dado, de forma imperceptible, dejemos de procesar sus escenas como algo cómico para experimentar en carne viva toda la tragedia que contienen.