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CRÍTICA DE CINE

Crítica de 'Glass (Cristal)': dos universos en colisión

M. Night Shyamalan demuestra estar en saludable forma en esta unión de los mundos superheróicos de 'El protegido' y de 'Múltiple'

Quim Casas

Estrenos de la semana. Tráiler de ’Glass (Cristal)’ (2019)

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Glass (Cristal) ★★★★

Dirección: M. Night Shyamalan

Reparto: James McAvoy, Bruce Willis, Samiel L. Jackson, Sarah Paulson, Shayna Ryan

Título original:  'Glass'

País: Estados Unidos

Duración: 129 minutos

Año: 2018

Género: Fantástico

Estreno: 18 de enero del 2018

De las últimas películas de M. Night Shyamalan, 'Múltiple' es la más conseguida, la historia de un individuo con 24 personalidades distintas. De las demás, de las que forjaron su estilo y su prestigio, y a pesar de que la sorpresa llegó con 'El sexto sentido', fue 'El protegido', deslumbrante relectura del tema del superhéroe, la que redondeó una forma tan personal de entender el fantástico.

Unir ambos universos, el de Kevin (James McAvoy) y sus fracturadas personalidades, entre ellas la de La Bestia, y el de el protector o vigilante verde (Bruce Willis) y su némesis, el hombre de los huesos de cristal (Samuel L. Jackson), parecía buena idea. El resultado, 'Glass (Cristal)', está a la altura, aunque por debajo de 'El protegido' y a un nivel similar de 'Múltiple'. Shyamalan en saludable forma.

Tiene humor (la conversación entre el propio Shyamalan y el protector en la tienda del hijo de este rezuma saludable autoparodia, o la idea de que una de las personalidades de Kevin sea la de un experto en cine japonés de los 50-80), momentos de gran intensidad, una utilización hábil del reducido espacio del centro psiquiátrico donde son recluidos los tres personajes, conexiones con el pasado que tienen algo de emotivo pese a lo siniestro de la historia y los giros o giro característicos de un director que hizo del 'twist' sorpresivo materia de estilo.

Su reflexión sobre los cómics de superhéroes, sobre héroes y villanos, ediciones limitadas e historias de los orígenes, es menos ambiciosa pero no por ello poco profunda. Dirimir, en definitiva, entre el superhéroe y el hombre extraordinario, he ahí la cuestión.