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ESTRENOS DE CINE DE LA SEMANA

'Glass (Cristal)': M. Night Shyamalan cierra el círculo

El director estadounidense la tercera entrega de una de las sagas más extrañas y fascinantes del cine reciente. Repasamos su complicada gestación

Nando Salvà

Samuel L. Jackson, James McAvoy y Bruce Willis, en un fotograma de Glass, de M. Night Shyamalan

Samuel L. Jackson, James McAvoy y Bruce Willis, en un fotograma de Glass, de M. Night Shyamalan

M. Night Shyamalan quizá sea el cineasta más importante de los últimos 20 años caído en el ostracismo. Su querencia a los giros argumentales, parte esencial de sus exitosos primeros 'thrillers', llegó a ser tal que, con el tiempo, esas trampas llegaron a ser vistas por el público como el único motivo por el que contaba historias. En todo caso, fue precisamente gracias a ese gusto por  la pirueta narrativa que el director logro recuperarse del bache creativo en el que pasó años sumido, y del que películas como 'Airbender: el último guerrero' (2010) y 'After Earth' (2013) permanecen como estigmas.

El resurgir se lo debe sobre todo a 'Múltiple' (2016). Cuando se anunció su estreno, los espectadores asumieron que se trataba simplemente de una película más de Shyamalan; contaba la historia de un secuestrador de adolescentes llamado Kevin (James McAvoy), enfermo mental aquejado de 23 personalidades distintas y en proceso de desarrollar otra más, gracias a la que aspiraba a adquirir habilidades sobrehumanas.

Pero en los segundos finales de su metraje quedó claro que, lejos de ser solo una película, 'Múltiple' formaba parte del mismo universo narrativo que 'El protegido' (2000), todavía la obra maestra del director. Tal vez a causa de esa sorpresa y tal vez no, acabó recaudando 30 veces más de lo que había costado; y ese éxito nos sitúa hoy ante el estreno mundial de 'Glass (Cristal)', que funciona como continuación directa de 'Múltiple' pero también de 'El protegido'.

Samuel L. Jackson y Bruce Willis, en 'El protegido'.

James McAvoy, en un fotograma de 'Múltiple'.

La nueva película, en efecto, está protagonizada no solo por Kevin y sus numerosas personalidades sino también por los dos personajes principales de aquella 'cult movie'. Por un lado, David Dunn (Bruce Willis), un hombre taciturno que descubre ser invencible tras sobrevivir a un catastrófico accidente de tren y decide convertirse en un superhéroe –pero uno que, en lugar de embutirse en trajes de látex, se hace pasar por un hombre corriente--; por otro, Elijah Price (Samuel L. Jackson), que provocó esa tragedia ferroviaria; su objetivo no era matar a inocentes, sino encontrar a un superhéroe contra el que desempeñar el papel de supervillano.

Durante sus primeros compases, Glass encierra a estos tres hombres extraordinarios en un hospital psiquiátrico de máxima seguridad. Allí los interroga la doctora Ellie Staple (Sarah Paulson), con el objetivo de estudiar con más detalle lo que a su juicio no son superpoderes sino, simplemente, delirios de grandeza. “Ese es el principal conflicto que plantea la película”, comenta Jackson al respecto. “La sociedad considera a estos hombres unos locos pero, ¿y si la fe en sus propias capacidades los ha convertido en seres superdotados?”.

A partir de esa premisa la película explora también otras ideas, como el trauma y la soledad existencial que sentirse distinto al resto del mundo provoca. “Los tres personajes están rotos de un modo u otro”, opina McAvoy. “Y todos ellos recurren a un alter ego para dar sentido a sus vidas: uno se convierte en justiciero, el otro en bestia vengadora, y el otro en genio criminal”.

En ese sentido, la película desarrolla algunas de las ideas que 'El protegido' planteó acerca de las diferentes manifestaciones de los villanos de cómic. “Está el soldado, que lucha contra el héroe con las manos”, explicaba alguien en aquella película. “Y luego está la verdadera amenaza, el malvado archienemigo que combate al héroe con la mente”. Mientras avanza hacia la materialización de ese planteamiento, 'Glass' funciona como disquisición sobre lo que los cómics significan y sobre la obsesión que el gran público siente por ellos.

Por delante de su tiempo

Entretanto, esta tercera entrega adopta algunas de las maneras narrativas gracias a las que, hace 19 años, 'El protegido' demostró que las historias de justicieros podían ser dramática y psicológicamente hondas. “Fue una obra adelantada a su tiempo, porque deconstruyó un género incluso antes de que el género existiera”, recuerda Jackson. “Solo unos meses después, 'Spider-Man' (2002) reventó la taquilla e inició la fiebre por el cine de superhéroes”. Hoy aquella película es valorada en su justa medida, pero en su día no funcionó bien en taquilla y todos los planes de Shyamalan para darle continuación fueron inicialmente olvidados.

M. Night Shyamalan, con James McAvoy y Bruce Willis, en el rodaje de 'Glass (Cristal)'.

Teniendo en cuenta todo el tiempo que acabó tardando en hacerlo, hasta cierto punto sería comprensible que ahora aprovechara la omnipresencia de los hombres con superpoderes en la cultura popular para convertir la trilogía que 'Glass' cierra en una saga más amplia. “Yo creo el universo que Night ha creado admite varias películas más, y reflexiones más detalladas sobre qué es un héroe y qué un villano”, opina McAvoy. “En todo caso, la última palabra la tiene él”.