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QUÉ HACER HOY EN BARCELONA

Las atracciones destinadas a los adultos en el nuevo Big Fun Museum

Incluye tres laberintos de espejos, cintas y el de terror, ambientado en una clínica psiquiátrica

También puede verse una exposición centrada en las maravillas del mundo y los récords Guinness

Eduardo de Vicente

Uno de los terroríficos monstruos del Laberint de la Por.

Uno de los terroríficos monstruos del Laberint de la Por. / JOSEP GARCÍA

Hace unos días repasábamos las actividades del nuevo Big Fun Museum, un centro de entretenimiento que abrió sus puertas hace un mes en la Rambla barcelonesa. En aquella ocasión nos centrábamos en los espacios que dedican a los más pequeños de la casa: La casa del gegant (con objetos a tamaño aumentado), El regnat de les llaminadures (un mundo repleto de dulces enormes), La casa cap per avall (una casa al revés para crear ilusiones ópticas sorprendentes) y La piscina seca (dos rectángulos repletos de bolas para que se diviertan grandes y pequeños). En esta ocasión fijaremos nuestra atención en la planta inferior, que contiene otras cuatro experiencias pero con un contenido más adulto.

Su principal atractivo y el más solicitado es El laberint de la por, solo para los más atrevidos. Los niños, mejor que ni se acerquen. Solo pueden entrar los mayores de 12 años siempre y cuando cuenten con la autorización paterna. Igualmente, los adultos deben firmar previamente una hoja en la que aseguran que no padecen dolencias que les impidan entrar. La acción transcurre en el hospital psiquiátrico Severalls de Gran Bretaña donde, a mediados del siglo XX, se llevaron a cabo unos experimentos innovadores pero demasiado drásticos como lobotomías y electroshocks. No es ningún invento, todo ello sucedió en realidad. Sus métodos provocaron una gran revolución. Uno de los pacientes se rebeló y los médicos fueron brutalmente asesinados mientras que el resto de los internos desapareció misteriosamente. El centro cerró sus puertas en los años 90 tras arrastrar una historia poco clara.

Algunos de los objetos de la oficina del doctor.  / JOSEP GARCÍA

Caminando por un psiquiátrico abandonado

Al entrar veremos la recreación de la oficina del hospital donde trabajaba el doctor que dirigía el centro, con trozos de humanos en botellas con formol. Es el inicio de un terrorífico recorrido en el que se ve mucha sangre, es muy gore, al estilo de American Horror Story. Nos reservaremos explicar más para no hacer spoilers. Eso sí, que sepan los futuros visitantes que hay mucha oscuridad y está lleno de robots en movimiento que gritan. No hay actores, nadie te tocará ni te perseguirá pero cada vez que dobles una esquina, puedes ponerte a temblar, ya que no sabes qué te vas a encontrar y cada vez es una sorpresa aún más macabra.

La acción transcurre en un inquietante psiquiátrico británico. / JOSEP GARCÍA

Tiene una duración aproximada de unos cinco minutos que no olvidaremos. Se recomienda que se formen grupos de unas cuatro personas y hasta que no sale uno no entra el siguiente. Es decir, que quien no aguante más deberá volver atrás. No pueden detenerse durante más de 15 segundos. Hay quien no pasa del primer tramo, otros salen llorando y los empleados les tienen que convencer de que no son reales e incluso han tenido que acompañar a alguna persona en el trayecto. Según cuentan, hace unos días apareció un joven de unos dos metros de altura que parecía Michael Jordan e iba vestido con una camiseta de Los Angeles Lakers. Entró muy chulito asegurando que no le iban a asustar pero tras ver el primer muerto salió corriendo y chillando y no volvió a entrar. Explican que la mayoría sale aterrorizada y pocos aseguran no haber sentido miedo. Otros baten el récord de velocidad, seguro. Podrían poner un cronómetro en la puerta.

Unos macabros personajes nos sorprenderán en cada esquina. / JOSEP GARCÍA

Maravillas del mundo y récords

Y hablando de récords, en la planta baja también se encuentra Meravelles i Récords, un espacio que también tiene algunas imágenes que pueden asustar a los pequeños y que intenta mostrar los récords Guinness y algunos elementos insólitos del planeta. En la primera sala nos sentimos en el espacio vemos a un astronauta, la comida que les suministran o una reproducción de las criaturas presuntamente alienígenas halladas en Roswell. Después llegamos a una selva donde nos hablan de algunos animales o plantas exóticas como el pepino de mar, un cocodrilo gigante o un cráneo de T-Rex. Hay poca luz y deberemos utilizar la del móvil para poder leer las explicaciones.

Una chica intenta entrar en el coche más pequeño del mundo. / JOSEP GARCÍA

La siguiente habitación va de récords: la mujer con la cintura más estrecha, la más enana o la más gorda (¡727 kilos!), el coche más pequeño del mundo o la burbuja de chicle más grande (658 centímetros). Si vamos con niños, a continuación es mejor que pasemos de largo rápidamente porque se trata de la morbosa sala de torturas con la pera de la angustia, el zapato castigador, la doncella de hierro o las máscaras de castigo.

Harry Potter también tiene su espacio en este original museo. / JOSEP GARCÍA

Gollum, Harry Potter y Angelina Jolie

Lo que sigue es más agradable aunque algo angustioso: las mayores zapatillas deportivas, el cuello o las uñas más largo, la nariz y la boca más grandes, el hombre más alto, la mayor pizza del mundo (123 cm.) y descubriremos que tanto el hombre lobo como el Gollum de El señor de los anillos están inspirados en la realidad. Vamos ahora al mar para ver cómo puede ser de grande el corazón de una ballena o la dentadura del megalodón. Los personajes famosos ocupan el siguiente tramo: Harry Potter en su escoba, los vestidos de Barbie, Elvis y sus discos o la actriz mejor pagada del mundo, Angelina Jolie cuyo retrato está hecho a base de dólares. El final de nuestro recorrido es ocupado por elementos militares como la ametralladora más rápida, el reloj atómico y una reproducción del primer móvil.

Uno de los laberintos está compuesto únicamente por cintas. / JOSEP GARCÍA

Laberintos de cintas y de espejos

En esta planta hay otras dos atracciones de rápida explicación y, éstas sí, aptas para niños. El laberint de cintes es un recorrido a través de una serie de tiras de papel en el que debemos encontrar la salida y donde la iluminación es muy escasa. Si carecemos de paciencia puede resultar algo agobiante, la verdad. La última parada la haremos en El laberint de miralls, donde nos darán a la entrada unos guantes de plástico. Y es que es mejor ir tanteando con las manos para hallar la salida o el trompazo está asegurado. Podremos vernos multiplicados por seis o siete en un efecto muy divertido. Unos cinco minutos aproximadamente nos bastarán para resolver cada uno de ellos.

Debemos llevar unos guantes de plástico en el laberinto de espejos. / JOSEP GARCÍA

Recordamos que estos son cuatro de los ocho espacios que pueden visitarse en este centro. Los otros cuatro, aptos para toda la familia, y el noveno (el Museu de les Il.lusiones en la calle Pintor Fortuny) pueden consultarse en los artículos al final de esta página. Y recomendamos adquirir abonos ya que los precios son mucho más baratos y pueden utilizarse en más de un día.  


   

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Big Fun Museum

Lugar: Ramblas, 88-94.

Horarios: abierto todos los días, de 10 a 22 horas.

Precio: 10 (un museo), 20 (cinco museos) y 30 (nueve museos) euros. Consultar las promociones especiales.

Más información: www.bigfunmuseum.com