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no tan ciencia ficción

La predicción de 'Blade runner' sobre memoria artificial está cerca

Investigaciones recientes empiezan a dibujar algunos de los escenarios de futuro que Ridley Scott predijo para el 2019 en su célebre película de ciencia ficción

Valentina Raffio

Rick Deckard (Harrison Ford) identifica a un replicante mediante una prueba para rastrear sus recuerdos y emociones, en ’Blade runner’.

Rick Deckard (Harrison Ford) identifica a un replicante mediante una prueba para rastrear sus recuerdos y emociones, en ’Blade runner’.

En 1982 Ridley Scott dibujó una sociedad del futuro en la que los avances científicos y tecnológicos habían revolucionado radicalmente todo lo que conocíamos. En el 'universo Blade runner', una de las películas de ciencia ficción más influyentes de todos los tiempos, ese futuro tenía lugar ni más ni menos que en el 2019. Llegados a esta fecha, si bien seguimos estando muy lejos de androides como los de la generación Nexus-6, algunas de las ideas planteadas en la película ya empiezan a rozar la realidad. Eso sí, con todos los matices que comporta pasar de la ficción a la práctica.

La historia, parcialmente basada en la novela '¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?' de Philip K. Dick, empieza planteando una premisa: la mente, un concepto aparentemente abstracto, puede ser construida, interpretada e incluso manipulada. El pensamiento se puede crear. Los recuerdos, detectar. La memoria, reconstruir. La inteligencia, además, no es un producto exclusivamente humano. La empatía, quizás tampoco. De ahí que la frontera entre personas y replicantes se vaya desvaneciendo y sea cada vez más difícil distinguir la personalidad humana de la artificial. Ese es, al fin y al cabo, el escenario en el que actúan los 'blade runners', un cuerpo especial de la policía encargado de identificar y eliminar a los androides que se camuflan entre los humanos en busca de una solución para sobrevivir a su muerte programada.

Investigando la mente

Esta primera idea, por inverosímil que parezca, podría tener parte de fundamento. La neurociencia plantea que todo lo que ocurre en nuestra mente, desde las emociones hasta las sensaciones, puede explicarse a partir de la actividad fisiológica del cerebro. Todo lo que sentimos, pensamos, recordamos o imaginamos no es más que un frenesí de miles de neuronas encendiéndose y apagándose. En el caso humano, si se pudiera controlar su funcionamiento, tampoco sería muy descabellado pensar en la posibilidad de manipular el pensamiento. 

Rachael (la actriz Sean Young), replicante a la que se ha inculcado una memoria artificial, en 'Blade runner'

Sin ir más lejos, un equipo de investigadores de la Universidad de Berkeley en California ya ha conseguido desarrollar un modulador holográfico cerebral con el que detectar y reproducir patrones fisiológicos de actividad cerebral que se corresponden con estados mentales. Es decir, un dispositivo con el que encender o apagar miles de neuronas, cientos de veces por segundo, para engañar al cerebro haciéndole pensar que ha sentido, visto u oído algo que en realidad no ha ocurrido. Esta misma idea también ha sido abordada desde otras ramas de la neurociencia como es el caso, por ejemplo, de la optogenética, disciplina en la que se combina el control del comportamiento de las células mediante destellos de luz y métodos genéticos.

"Existen estudios con ratones donde se crean memorias falsas a partir de recuerdos literales gracias a la manipulación de células. Esto nos indica que la posibilidad de distorsionar nuestros recuerdos existe"

María Garau

Neuropsicóloga

"Existen estudios con ratones donde se crean memorias falsas a partir de recuerdos literales gracias a la manipulación de células que contienen engramas de memoria en el hipocampo. Esto nos indica que la posibilidad de distorsionar nuestros recuerdos existe", explica la neuropsicóloga María Garau. "No obstante, la pregunta que se debe abordar es: ¿Hasta cuándo se mantendrán nuestros límites morales y la libertad de recordar?", reflexiona la investigadora sobre esta controvertida cuestión.

Los avances en este ámbito, por prometedores que parezcan, siguen estando en una fase muy experimental. En un futuro los investigadores apuntan a que este tipo de técnicas con las que crear o destruir estados mentales podría utilizarse, por ejemplo, para reemplazar las sensaciones perdidas después de una lesión neurológica o para controlar una prótesis. También se especula que se podrían utilizar para eliminar experiencias traumáticas o, por el contrario, simular una sensación de bienestar.

Revolución tecnológica

Claro está que hoy en día el desarrollo de la robótica aún no ha alcanzado los niveles de sofisticación de 'Blade runner'. Sin embargo, en el ámbito de la inteligencia artificial cada vez son más los algoritmos que consiguen desarrollar funciones complejas de manera mucho más precisa que la humana. Eso sí, cada máquina puede conseguir la perfección solo en la función en la que ha sido programada. Investigaciones recientes han planteado el uso de softwares basado en inteligencia artificial y big data para detectar las primeras fases de enfermedades como el alzhéimer en un momento en que los síntomas son prácticamente invisibles para el ojo humano. También se han desarrollado máquinas como Alpha Zero, la última hazaña de la la empresa Deep Mind, capaces de aprender de manera autónoma a jugar a un determinado juego y, en poco tiempo, conseguir una victoria ante cualquier adversario.

"Si biene es cierto que la tecnología supone una revolución importante, asuntos como que los robots nos vayan a suplantar, quitar el trabajo o realizar tareas superiores a los humanos que distan actualmente bastante de ser reales"

Elena González-Blanco

Experta en inteligencia artificial

La investigación actual también nos está llevando hacia un futuro en que la creación de órganos artificiales sea cada vez más factible. En 'Blade runner', la piel, los ojos y hasta el cerebro de los replicantes habían sido creados mediante expertos en diseño genético. En esta ocasión, la realidad podría incluso superar la ficción. Actualmente desde el ámbito de la biología sintética se está estudiando cómo crear tejidos semejantes a los humanos mediante impresoras 3D. También se está estudiando cómo construir órganos completamente artificiales, como es el caso de riñones, o dispositivos que reemplacen funciones perdidas, como son las válvulas artificiales para el corazón. Lo mismo ocurre con la investigación sobre piel artificial y otras áreas de la medicina regenerativa.

En el mundo creado por Ridley Scott, sin embargo, todos estos avances tecnológicos desembocan en un escenario catastrófico en el que los androides se sublevan ante la imposición humana. "Si bien es cierto que la tecnología supone una revolución importante, hay asuntos, como el tema de que los robots nos vayan a suplantar, quitar los trabajos o realizar tareas superiores a los humanos, que a día de hoy distan bastante de ser reales", argumenta Elena Gonzalez-Blanco Garcia, experta en inteligencia artificial y general mánager en Europa de Cover Wallet. "Sin embargo, muchas personas desconocen la realidad y se aterrorizan por la ética de la tecnología en estos ámbitos", añade la experta recordando que los límites entre realidad y ficción.