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El 2019 en la cultura: tras la huella de Bayona y Rosalía

El éxito del cineasta y de la cantante resalta la importancia de la formación

Ramón Vendrell

Martin Scorsese da instrucciones a Robert De Niro durante el rodaje de ’The Irishman’.

Martin Scorsese da instrucciones a Robert De Niro durante el rodaje de ’The Irishman’. / MEGA

En el 2018 hubo dos subnoticias estupendas para la cultura catalana, de las que sin duda tomaron nota nuestros líderes culturales, no en balde están volcados ellos en nuestro desarrollo intelectual.

La primera noticia es que ‘Jurassic world: El reino caído’ fue la tercera película más taquilleras del planeta. La dirigió J. A. Bayona y, aquí la subnoticia que nos interesa, le acompañó en la aventura hollywoodiense su círculo técnico y de producción habitual, todos los miembros, como él, formados en la Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya (Escac).

La segunda noticia es que Rosalía asombró al mundo con su flamenco urbano. La subnoticia que nos importa es que Rosalía se forjó como artista en el Taller de Músics y la Escola Superior de Música de Catalunya (Esmuc).

Es poco romántico pero qué le vamos a hacer: son talentos con clara huella académica. Y esto está muy bien. Tampoco era romántica Motown y creó con su método entre industrial y formativo música fabulosa. Hay escuela, vamos, y tener escuela siempre será mejor que sentarse a esperar que salga un genio espontáneo. Problema: hay codazos para acceder a dichos centros educativos, que además cuestan un ojo de la cara.

El pasado es más confortable que el presente y además atrae a turistas, pero quizá ha llegado la hora de que la cultura institucional empiece a pensar en tiempo real. Ahí queda.

Mientras tanto vamos a entretenernos con asuntos que quitan el sueño al ciudadano como el pulso entre Ada Colau y Laura Borràs por si la Capella de la Misericòrdia se dedica a ampliar el Macba o se transforma en un CAP. O como las previsibles nuevas andanadas judiciales de Aragón para recuperar arte sacro en territorio catalán, sin olvidar que Sijena aún colea en los tribunales. O como quién sucederá a Lluís Pasqual al frente del Teatre Lliure tras su espantada coincidente con unas críticas más bien endebles a su forma de trabajar.

Volvamos un momento a la inevitable Rosalía: ha recibido críticas de algunos (pocos, pero ruidosos) gitanos por apropiacionismo cultural. Seguramente queden del todo desacreditadas en cuanto el trap gitano de Moncho Chavea o Daviles de Novelda irrumpa en el gusto masivo. En internet ya lo petan y son la enésima mutación de las llamadas músicas urbanas, un fenómeno sin límites de mestizaje que ya nadie puede tomarse en broma.

Un monstruo

Si en el 2018 Netflix sacudió la industria cinematográfica y la forma de consumir cine con los peliculones 'La balada de Buster Scruggs' y 'Roma', de los hermanos Coen y Alfonso Cuarón respectivamente, este año sube la apuesta: está previsto el estreno de 'The Irishman', en torno a 175 millones de dólares de presupuesto, con Robert De Niro, Al Pacino y Joe Pesci a las órdenes de Martin Scorsese. Un monstruo con pinta de último golpe de un 'grupo salvaje' para el que Netflix ya ha dejado entrever sus planes: estreno en contadas salas más o menos simultáneo a su llegada al 'streaming'.         

Otro motivo para gastarse los cuartos en plataformas: en una fecha indeterminada del 2019, si bien parece que durante la primera mitad, llegará la octava y, en principio, última temporada de 'Juego de tronos'. Un final que abre un abismo: ¿de qué hablaremos? 'Juego de tronos' es la última serie que más o menos todos compartimos, un regreso difícilmente repetible a los tiempos en que solo existía Televisión Española. 

Un aniversario macabro del que hablaremos: hará 50 años de la muerte anticipada de los 60. Los asesinatos de  Tate-LaBianca cometidos por la familia Manson y la paliza mortal que unos ángeles del infierno miembros del equipo de seguridad propinaron a Meredith Hunter durante la actuación de los Rolling Stones en el festival de Altamont pusieron fin a la utopía hippie.