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CRÓNICA

Embrujo flamenco en el Palau con Niña Pastori

La cantante gaditana cierra un año de éxitos con un doble concierto en Barcelona

Natàlia Queralt

Niña Pastori, en el Palau de la Música

Niña Pastori, en el Palau de la Música / MARTA VILARDELL

La noche del jueves quedó claro que, en Barcelona, Niña Pastori juega en casa. “Esta es mi tierra y, siempre que vuelvo a Cataluña, recuerdo con mucho cariño mis inicios en Barcelona, donde me siento como en casa”. Durante más de dos horas, el Palau de la Música se convirtió en un tablao flamenco, con un público que no pudo contener las muestras de cariño hacia su artista favorita. Una Niña Pastori arrolladora, que derrochó fuerza y sentimiento desde la primera canción y se deshizo en palabras de agradecimiento.

En un ambiente íntimo y familiar, la cantante gaditana desplegó su versatilidad y se arrancó por bulerías acompañada por las palmas del público y unos ‘olés’ incesantes; puso los sentimientos a flor de piel con la mítica ‘Caí’ en la que canta con ternura a su tierra: "Niña caí se bebe el sol, que hay en la brisa marinera…"; y entonó algunos temas de su último disco como ‘Bajo mis alas’ o ‘Desde la azotea’, donde mezcla el purismo de su voz con las nuevas tendencias.

Admiración mutua

‘Zapateaos’, sevillanas y cajones, pero también canciones desnudas entonadas solamente con el acompañamiento del piano deleitaron a un público, que no tuvo reparos en ponerse de pie después de cada interpretación y demostrar a Niña Pastori que sí, que esta tierra es su segunda casa. Una declaración de amor recíproca que, enmarcada en el Palau de la Música, aún parecía tener un significado más trascendente. Como de mezcla de culturas, de fraternidad y admiración mutua entre público y artista, pero también entre dos tierras que no dudan en apreciar y jalear la belleza de la otra.

Y, aunque en el otro Palau, en el Sant Jordi, tenía lugar el último concierto de la gira 'OT 2017' con los mediáticos triunfitos; en el templo del modernismo catalán las entradas estaban agotadas para contemplar una de las artistas más perennes del panorama español, que demostró, una vez más, porque ha sido reconocida con cuatro Grammys Latinos.

Con una dulzura arrolladora, Niña Pastori encandiló al público desde que salió al escenario. Aunque, a decir verdad, todos los que estaban ayer en el Palau, ya venían seducidos desde sus casas.

[La noche del viernes, la cantante gaditana repite concierto, de nuevo, con todas las localidades vendidas].