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PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué hay que leer este libro sobre adolescentes?

'Teenage' es uno de los mejores libros sobre cultura juvenil que se han escrito, le responde Kiko Amat a Kiko Amat

Kiko Amat

Un grupo de adolescentes.

Un grupo de adolescentes. / EL PERIÓDICO

-¿De qué va el libro?

-De adolescentes, mayormente.

-¿Otro de Albert Espinosa?

-No. Este habla de la "invención" del concepto de juventud allá por 1875, y de lo que sucedió en todos esos cuerpos desgarbados y rebosantes de hormonas hasta la segunda guerra mundial.

-¿Y qué sucedió?

-Pues que empezaron a odiar a los adultos. También se vieron inundados de desafección incurable, autoconfianza demente, fantasías ensimismadas y esa "sensación de posibilidades inciertas" tan bonita, tan 'teen'. Se dedicaron a organizar 'gangs', bailar, fornicar, vestir como pavos reales daltónicos, escribir versos afectadísimos y, en suma, sumirse en un estado de perpetua "embriaguez natural" e inestabilidad emocional.

-Suena maravilloso.

-Bueno, depende. También murieron a millares en el Somme (lo que originó otra tonelada de versos terribles). Otros convirtieron su "alegría nihilista" en "implicación ante la alienación" y pusieron la palabra Hitleriana detrás de Juventud. "Juventud guiando a la propia juventud", nos dice Savage, mientras los padres marchaban hacia Stalingrado. Como en 'Solo en casa', solo que fuertemente genocida.

-Ahora me he deprimido.

-No lo hagas. La mitad positiva del libro te dará ganas de aullarle a la luna, 'jitterbuguear' en pelotas y luego envolverte en trapos cromáticamente aberrantes. Es un recordatorio de la fuerza magnífica de la etapa comprendida entre los catorce y los veintipocos. Maravillosamente caduca, además. Y todas esas pandillas y subculturas…

-¿Cómo, ya había rockers en 1888?

-No; pero se les parecían mucho. Casi todas las subculturas de pre-guerra comparten aspiraciones (jaleo; desorden; danza dislocante) y significantes (peinados frenopáticos; pantalones incomprensibles; utillaje emblemático) con las tribus urbanas de nuestra época. ¿Corte mohicano? ¿Pantalones de campana? ¿Cinturones personalizados con el nombre, estilo B-Boy? Todo eso ya lo llevaban los Scuttlers de Manchester a finales del XIX. No hay nada nuevo bajo el sol.

-No has dicho nada de música aún.

-Iba a hacerlo ahora. En lugar de Sex Pistols, música house o trap, petimetres hastiados como los Swing Kids alemanes o los Zazou franceses hicieron del jazz sincopado yanqui su catecismo personal. Arriesgándose a morir por ello, que no es moco de pavo.

-¿Algo que añadir?

-Uno de los mejores libros sobre cultura juvenil que existen.

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