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CONCIERTO EN EL FÒRUM

Serrat, en su desbordante 'Mediterráneo'

El cantautor recorrió su mítico álbum de 1971 en un recital coronado con pletóricos rescates de 'Me'n vaig a peu', 'Cançó de bressol' y 'Cantares'

Jordi Bianciotto

Joan Manuel Serrat, narrando anécdotas y vivencias, durante su actuación. / JOSEP GARCIA

Joan Manuel Serrat, narrando anécdotas y vivencias, durante su actuación.
Serrat desgranando, una a una, las canciones de ’Mediterráneo’.

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El tiempo, lejos de desteñir los vivos colores de ‘Mediterráneo’, los ha hecho aún más intensos, y su luminosidad humanista se funde con sensibilidades que están hoy a flor de piel, como la ecología y la revisión de la mujer en la cultura popular. Hablamos, al fin y al cabo, de canciones, hermosas y aventureras, las que Serrat desplegó este martes en el Auditori del Fòrum, en la primera de las tres noches barcelonesas de la gira ‘Mediterráneo da capo’.

Sesión con la que “volver al principio, comenzar de nuevo”, anunció Serrat al término del mascarón de proa del concierto, ese ‘Mediterráneo’ sensualmente arrollador, la canción que escribió “en 1971 en un pequeño hotel de Calella de Palafrugell”. El 47º no es un aniversario redondo, pero, ¿y qué? “Tal como están las cosas, prefiero pecar de prudente y celebrarlo todo por anticipado”, ironizó. Y lanzó un consejo. “No dejen para mañana lo que puedan hacer hoy, y si tienen algo que celebrar, no esperen a que el calendario les dé permiso”.

La vida itinerante

Más notas que nos sonaban muy familiares, las de ‘Qué va a ser de ti’, tomaron el relevo aliadas con el relato de la joven que rompe con su familia, y de ahí a ‘Vagabundear’, reflejo de un tiempo en que Serrat se dejaba tentar por la vida itinerante y no se sentía extranjero allá donde hubiera “lumbre y vino”. Los vendavales orquestales del álbum, suplidos por el doblete de piano y teclados de Ricard Miralles y Kitflus, arropados por las cenefas de la viola de Uixi Amargós o los pellizcos del guitarrista eléctrico David Palau.

Un Serrat pletórito desgranó, durante la primera parte, las canciones del legendario disco / josep garcia

Un Serrat con la voz a flote, imprimiendo sus acentos de carácter y sus vibratos, evocando la infancia en ‘Barquito de papel’, retratando con piedad el ‘Pueblo blanco’ y acompañando el vals de ‘Tío Alberto’ con resultones pasos de baile. Canción esta inspirada en Albert Puig Palau, “industrial y mecenas generoso”, vinculado a la ‘gauche divine’, en la que brindó homenaje al taburete originario de la sala Bocaccio.

Serrat romántico, replicando cánones y roles en ‘La mujer que yo quiero’, cantando al amor perdido en ‘Lucía’ y poniéndose quijotesco en ‘Vencidos’. Resumiéndolo todo, o casi, los apenas dos minutos embelesados de ‘Aquellas pequeñas cosas’. Y Serrat bromista, recogiendo el ramo de flores de una admiradora y preguntándose: “¿Esto es bueno para la digestión? ¿Para la próstata?”. 

De Foix a Miguel Hernández

Consumado el recorrido a ‘Mediterráneo’, en su estela se abrieron paso composiciones con las que el legendario álbum podía dialogar: de ‘La lluna’ a ‘Cançó de matinada’, yendo aquí a las raíces de trazo poético más puro. La melancolía de ‘Temps era temps’ y la reflexión existencial de ‘És quan dormo que hi veig clar’, sobre el texto de Foix. En ‘Plany al mar’ aludió al drama de los refugiados, que convierten el Mediterráneo en “un sarcófago”, y en ‘Menos tu vientre’ (Miguel Hernández) deslizó que “nadie muere de mal de amor”, pero sí que “muchas mujeres mueren de amores malvados”. 

Para el bis, Serrat, sentado y acariciando la guitarra, alzó su canto en defensa del medio natural en ‘Pare’, preguntándose con tono severo, una vez más, “què li han fet al riu / que ja no canta”. Más liviana, ‘Barcelona i jo’ sonó como el reconfortante reencuentro con su ciudad tras tantos meses de gira. Hubo tiempo, ovaciones y ganas todavía para estirar la noche con ‘Seria fantàstic’, ‘Me’n vaig a peu’, ‘Cançó de bressol’ y hasta unos arrolladores ‘Cantares’, en honor a Machado. Propinas últimas con las que volver al principio, a un Serrat ‘da capo’ que están en el origen de todos los mares.