Ir a contenido

ESTRENO DE CINE

Emilio Martínez-Lázaro sirve una comedia generacional en la era Tinder

El director de 'Ocho apellidos vascos' vuelve a contar con Dani Rovira en 'Miamor perdido'

Beatriz Martínez

Emilio Martínez-Lázaro, esta semana en Madrid. 

Emilio Martínez-Lázaro, esta semana en Madrid.  / JOSÉ LUIS ROCA

Emilio Martínez-Lázaro (Madrid, 1945) regresa al cine después de conseguir volver a poner de moda la comedia española gracias a ‘Ocho apellidos vascos’ y ‘Ocho apellidos catalanes’, y lo hace acompañado de nuevo de Dani Rovira regalándole un papel basado en su propia vida, el de un joven monologuista que pasa de actuar en pequeños bares a convertirse en una gran estrella mediática asfixiada por la fama.

La película se llama ‘Miamor perdido’ y parte de un guion escrito por la hija del director, Clara Martínez-Lázaro (‘Hacerse mayor y otros problemas’) y Miguel Esteban (guionista de, entre otras, ‘Museo Coconut’, ‘El fin de la comedia’ y la reciente ‘Capítulo 0’). “Básicamente se lo robé a mi hija”, nos cuenta el director. “A mí me gusta dirigir películas en las que los personajes son más jóvenes que yo, esto siempre ha sido así y por eso abundan las comedias generacionales a lo largo de toda mi carrera”.

El director, que comenzó su andadura en los años de la Transición junto a cineastas como Fernando Colomo y Fernando Trueba en lo que se denominó la 'comedia madrileña' ha ido reinventándose en cada nueva década y generando un éxito de taquilla que de alguna manera ha servido para redefinir las tendencias cinematográficas de cada momento. En los 80, ‘Sus años dorados’, en los 90, ‘Amo tu cama rica, en los 2.000 el musical ‘El otro lado de la cama’ y sus últimos booms, los mencionados ‘Ocho apellidos vascos’ y ‘Ocho apellidos catalanes’.

¿Se siente responsable de que la comedia se haya vuelto a poner de moda? “En todo caso, irresponsable”, ríe. Recuerda que una cadena de cines estaba a punto de cerrar y no lo hizo gracias al éxito de la película. ¿Volvería a ocurrir? “Cada vez menos. Desde que entraron en acción las plataformas digitales ha disminuido el público. Creo que las salas de cine solo sobrevivirán de forma residual y si no hay una acción gubernamental de protección tenderán a desaparecer”.

Ahora, con ‘Miamor perdido’ (Miamor es el nombre del gato de la pareja protagonista, que se perderá), el director vuelve a la carga e intenta acercarse a la generación de los treintañeros en la era de Tinder. “En realidad, pasa lo mismo de siempre, que hay miedo al compromiso sentimental, pero ahora las posibilidades para ligar son infinitas… y claro, eso es un follón”.

Comedia de enredos 

En la película, dos jóvenes comienzan un apasionado romance y todo parece tan perfecto que ambos deciden sabotear la relación porque odian el romanticismo y saben que en algún momento se les acabará el amor. Como heroína de la función encontramos a Michelle Jenner, que para Martínez-Lázaro se ha convertido en el mayor descubrimiento que ha tenido a lo largo de toda su carrera. Su personaje se convierte en una especie de musa contemporánea de la 'screwball comedy'. “Uno de los elementos más importantes de ese género es que la mujer no tenía un papel pasivo. Cuando Katharine Hepburn hizo ‘La fiera de mi niña’ rompió con todos los estereotipos y el personaje femenino se convirtió en el centro de la acción. Es algo que he intentado trasladar a todas mis películas desde ‘El juego más divertido”.  

Que el personaje de Dani Rovira sea monologuista también le sirve al director para tratar el tema de los límites del humor y hasta dónde es o no políticamente incorrecto. El director, tiene una opinión clara al respecto: “Es una barbaridad lo que está ocurriendo. Parece que nos quieran imponer censura en todos los niveles de nuestra vida para que estemos callados, nos acojonemos y no nos atrevamos a decir nada. Parece mentira que, tras 40 años de democracia, ahora vayamos para atrás”.

Temas: Cine