Ir a contenido

NIT DE L'EDICIÓ

Un desagravio para Lluís Pasqual

La concesión del Premio Atlántida al exdirector del Teatre Lliure se convierte en una defensa de su concepción del trabajo

Elena Hevia

Lluís Pasqual en la ceremonia del Premio del Gremi dEditors. 

Lluís Pasqual en la ceremonia del Premio del Gremi dEditors.  / ELISENDA PONS

Si alguien esperaba ver a un Lluís Pasqual doliente o quejoso en el escenario del Teatre Borràs, donde este lunes ha recogido el Premio Atlántida que concede el Gremi d’Editors de Catalunya en la Nit de l'Edició y distingue a aquellas personas que hayan destacado en su contribución al fomento de la lectura, se habrá quedado con las ganas. Se esperaba y mucho al exdirector del Lliure en la que ha sido su primera aparición en público en Barcelona (en Madrid presentó su montaje lorquiano 'Romance gitano') después de la polémica desatada en las redes sociales  acusándole de prácticas abusivas (pero no probadas) durante los ensayos, acciones que le llevaron a dimitir, por no contar con el apoyo de su equipo. Y aunque del Caso Lliure no se habló apenas explícitamente en el escenario, cada una de las palabras pronunciadas por las encargadas de hacer la glosa del director de escena, la escritora Montse Barderiu y la actriz Emma Vilarasau, dos mujeres, lo que tratándose de una denuncia de un colectivo anónimo llamado Dones i Cultura, tenía una fuerte carga de desagravio. Barderiu se encargó de glosar a Pasqual desde la perspectiva del público, de esos espectadores que lograron que la ocupación en el teatro de Montjuïc fuera total: “La única pregunta que él se hacía tras esa crisis era: ¿alguien piensa en el público?”.

Vilarasau, que conoce bien la forma de trabajar de Pasqual, se dedicó a desmenuzar el comportamiento de éste en la sala de ensayos (el lugar en el que la actriz Andrea Ros le acusó, vía Facebook, de haberla acosado laboralmente) inmerso en el proceso creativo. “Es un creador que pertenece a la raza de aquellos que no pueden poner un texto en pie con más o menos gracia, o más o menos inteligencia, él crea un mundo nuevo con unas reglas nuevas”, explicó deteniéndose en la forma precisa y exigente con la que Pasqual prepara esa vida que debe surgir del texto antes de acudir a la sala de ensayos, él que estudió filología, “sabe que las palabras tienen que ser las exactas, con una sensibilidad musical para el lenguaje teatral”.  En esa pasión y obsesión por el  teatro –evocó la actriz- que puede llegar incluso a torturarle, le lleva acompañar al actor en las réplicas  para explicar lo que quiere. “Lo que pide, normalmente, es que traspases unos límites conocidos por ti. Todos los actores tenemos un espacio donde nos sentimos seguros pero trabajar con él significa ponerse en peligro. La escena obligatoriamente debe ser un lugar de riesgo para el creador, para el autor, para el autor, sino no tiene ningún sentido”.

Un director joven 

Dicho todo esto, Pasqual, al que Vilarasau definió como un director joven que en cada montaje intenta reinventarse –la necesidad de un director joven para el Lliure ha sido  uno de los lemas que más han circulado en las redes- no tuvo que añadir nada en su defensa porque todo estaba dicho. Así que se dedicó a expresar la emoción que le produce este premio con un especial recuerdo a quien fue su marido durante 15 años, el fallecido editor Gonzalo Canedo, de Libros del Silencio, que le hizo familiarizarse con el vocabulario del gremio. También se confesó lector compulsivo de todo lo que cae en sus manos, evocó los libros que su madre le compraba cuando venían de la consulta del médico y de los profesores que en el instituto –con profesores represaliados de la universidad franquista- y en la universidad le enseñaron a amarlos.  “El teatro surge siempre de la literatura, de hecho, es solo la confirmación de la misteriosa frase: y el verbo se hizo carne”. 

Aniversarios, traductores y libreras 

Durante la gala también se concedieron otros premios, como el Ángel Crespo destinado a la traducción,que este año ha recaido en Juan de Sola por su versión al castellano de la correspondencia entre Marcel Proust y su editor Jacques Rivière publicada por la editorial La Uña Rota.  El Gremi d'Editors  de Catalunya también ha dado un reconocimiento especial a la editorial Herder, con motivo de sus 75 aniversario y a los sellos Alba y Baula por su 25 aniversario.  La Cambra del Llibre de Catalunya ha distinguido a la librera y activista cultural Paula Jarrín, directora de la Llibreria Al.lots con el Memorial Fernando Lara. 

Temas: Libros