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ESTRENOS DE CINE

'Ralph rompe Internet': un viaje animado al corazón de la red

La película de Rich Moore y Phil Johnston recupera la energía y el humor de su exitoso precedesora, '¡Rompe Ralph!'

Beatriz Martínez

Tráiler de Ralph rompe Internet (2018)

Que en una factoría como Disney se reencuentren dos talentos tan desbordantes y radicales como Rich Moore y Phil Johnston siempre es una excelente noticia. Juntos escribieron ‘¡Rompe Ralph!’ (2012) y ahora firman ‘Ralph rompe Internet’, donde vuelven a demostrar su singularidad a la hora de acercarse a la animación desde un punto de vista tan lúdico como reflexivo sin dejar nunca de lado el humor más desprejuiciado y energético.

Rich Moore lo conocemos por su vinculación con series tan míticas ‘Los Simpson’ y ‘Futurama’ y por esa maravilla que fue ‘Zootrópolis’ (2016), a Phil Johnston por ser el guionista de una las películas con un humor más salvaje y grotesco de los últimos años, ‘Agente contrainteligente’, con Sacha Baron Cohen. El reto al que se enfrentaban en esta ocasión no resultaba nada fácil. Por un lado, poner en imágenes el inabarcable universo de Internet, por otro, que esta continuación estuviera a la altura de su predecesora, sobre todo si tenemos en cuenta que Disney no suele hacer secuelas de sus películas. Esta sería la tercera después de ‘Fantasía 2000’ y ‘Los rescatadores en Cangurolandia’. Por el momento, acaban de conseguir una nominación a la Mejor Película de Animación en los Globos de Oro.

Si '¡Rompe Ralph!' se ambientaba en el mundo de las máquinas recreativas , en esta ocasión los personajes se introducirán en la red y navegarán por ese mundo lleno de posibilidades y peligros

“Creo que lo que conecta al público con Ralph es que es un personaje muy imperfecto”, cuenta a EL PERIÓDICO Phil Johnston en su visita a Madrid para presentar la película. “Al final de la primera película nos dimos cuenta de que no tenía la suficiente autoestima y quisimos desarrollar ese aspecto, que se enfrentara a sus inseguridades para ser mejor amigo y mejor persona”.

Si ‘¡Rompe Ralph!’ se ambientaba en el mundo de las máquinas recreativas, con las dosis de nostalgia ochentera que eso implicaba, en esta ocasión los personajes se introducirán en la red y navegarán por ese mundo lleno de posibilidades pero que también de algunos peligros. “Queríamos hablar de los pros y los contras que tiene Internet”, continúa Phil. “Por un lado es una de las mejores invenciones de la historia, por otro, puede convertirse en un arma nociva para niños y adultos. En la película se refleja su aspecto lúdico y práctico, pero también de qué forma puede transformarse en una experiencia horrible a través del odio, los insultos y los trolls”.

Además, la película vuelve a asentarse sobre la dialéctica entre lo viejo y lo nuevo, en esta ocasión desde un punto de vista generacional. Si Ralph pertenece a la era predigital, su amiga, la pequeña Vanellope sería millennial. “Por eso Ralph es tan torpe dentro de Internet y en el fondo, aunque reconozca sus valores, preferiría que todo permaneciera como antes”.

Un internet realista

En la película encontramos 'cookies', 'spam' buscadores, logos, virus y toda la parafernalia visual a la que nos hemos ido acostumbrando. Los creadores querían un internet realista, y por esa razón tenían que utilizar el nombre de las empresas reales, como Amazon o Google, al igual que en la primera parte aparecían los juegos de Streetfighter o Sugar Rush. “Hemos construido Internet como si fuera Roma, como una ciudad a la que se van añadiendo capas y niveles, que se va expandiendo hacia el cielo”.

La película también contiene grandes dosis de ironía sobre su propia naturaleza, y conscientes de que son una rara avis dentro del universo Disney, Moore y Johnston decidieron utilizar esta particularidad para generar humor. Por eso, en una de las secuencias más brillantes, Vanellope llegará a la web de Disney donde se encontrará acorralada por todas sus princesas, una reunión antológica que servirá para reivindicar la autenticidad de nuestra pequeña heroína como una guerrera contemporánea. “Nosotros consideramos que Vanellope es una princesa”, dice Rich Moore. “Creo que es un buen mensaje, una princesa no tiene por qué llevar un vestido de gala, sino a la que le basta con una sudadera”.