13 ago 2020

Ir a contenido

PRIMERA NOVELA

Del abuso, la anorexia y el sexo

El debut de la periodista Anna Punsoda, 'Els llits dels altres', ganó el Premi Roc Boronat

Anna Abella

Anna Punsoda, en la presentación de ’Els llits dels altres’.

Anna Punsoda, en la presentación de ’Els llits dels altres’. / ASLI YARIMOGLU

Aunque la periodista Anna Punsoda (Barcelona, 1985) asegura que su debut en la novela, ‘Els llits dels altres’ (Amsterdam) -premio Roc Boronat 2018- no es una obra autobiográfica sí es un ejercicio de intimidad que transmite a través de su narradora, Claustre, una joven con la que tiene en común la edad y los orígenes rurales leridanos (Concabella). El personaje sufrió abusos sexuales de niña por parte de un tío, la marcó el alcoholismo del padre y cayó en la anorexia. Según la autora, es una “novela sobre el espacio íntimo de las personas, que debería ser sagrado”. 

“Para mí, el libro es un ejercicio de memoria de la protagonista desde que en un marco casual encuentra a una antigua compañera de escuela. La conversación desencadena una especie de confesión íntima porque ambas comparte la vivencia de un drama. La amiga es la puerta que le permite a ella hablar a sus recuerdos -explica Punsoda-. Pero también fue una exploración del personaje. Un desmontarlo para montarlo de nuevo. Quería que fuese orgánico para explorar las relaciones del cuerpo y el espíritu. La anorexia permitía ligar ambas cosas” . 

Sarcasmo y humor negro

Sobre la enfermedad, recuerda su editor, Miquel Adam, que “no pocas niñas y mujeres la afrontan en la vida real”. La narradora, añade, “la mira cara a cara sin parpadear, con una crudeza quizá escandalosa. Porque no es una novela autocomplaciente ni complaciente con nadie. Es una muestra de dureza y a la vez de ternura con Claustre, que logra redimirse sin renegar de lo que le ha pasado en el universo cruel y al tiempo inocente de la infancia, con cierto sarcasmo. Intenta recuperar el instinto de vivir después de dejarse llevar por la mala vida”. 

Destaca Punsoda la “complicada relación entre la protagonista y su madre, la más complicada de las relaciones familiares, que explica todo lo que viene después. Su culpa es por omisión. Esos vínculos se traducen en relaciones posteriores. Ella intenta explicar la dificultad de amar, cómo amamos, si amamos bien o no, porque no todo el mundo ama de forma positiva”. En la novela, señala, “el sexo no es erótico-festivo sino la manifestación de sus problemas. Con él expresa su dificultad para amar”.  

El silencio del abuso

Porque el abuso sufrido en la infancia, “del que se habla al principio cae luego en un silencio que pesa sobre toda la novela”, añade la autora, que ha optado por un lenguaje escueto, de capítulos breves, “reducido a la mínima expresión pero con un estilo muy trabajado y depurado, conciso” y con cierto humor negro, “que es una forma de sublimar el dolor”. 

Punsona, que cita entre sus influencias obras de escritoras como Vivian Gornick, Agotha Christof y Elisabeth Strout, se refiere también al nombre de la protagonista, Claustre, como una metáfora. “En los monasterios es la parte más interior y resguardada pero también es por donde entra la luz. Y alude además a la sensación claustrofóbica en sí misma”. 

Temas Novela Libros