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ESPERADA EXPOSICIÓN

Barcelona se reconcilia con Plensa y los vibrantes silencios de su obra

Tras 22 años, el Macba acoge una gran retrospectiva del escultor catalán más internacional

El artista reivindica "el silencio del arte en un momento de tanto ruido" mediático y político

Anna Abella

Jaume Plensa, este jueves, en el Macba, ante su obra ’Glückauf?’, una cortina de letras de hierro con la Declaración Universal de los Derechos Humanos.   

Jaume Plensa, este jueves, en el Macba, ante su obra ’Glückauf?’, una cortina de letras de hierro con la Declaración Universal de los Derechos Humanos.    / RICARD CUGAT

Se escucha el sonido de dos gongs gigantes -surge de la pieza ‘Matter-Spirit’, un “duelo de materia y espíritu”- mientras tintinean al chocar entre sí, movidas por los visitantes o el aire, las letras de hierro que componen una inmensa cortina de tiras –es el texto de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la obra ‘Glückauf?’-. Si se afina el oído el goteo y el fluir del agua resuenan en el espacio en ‘Dante’s Dream’ y en ‘Rumor’, inspirada en un poema de William Blake. La esperada exposición que contribuye a reconciliar a Barcelona con Jaume Plensa y que desde este sábado lucirá en el Macba “es sonido, el de la materia que vibra, una vibración que penetra en la mente”, confirma su comisario y director del museo de arte contemporáneo, Ferran Barenblit. Habla flanqueado por el artista, el escultor catalán más internacional de obra pública, a punto de recorrer su primera muestra en la ciudad en 22 años, desde que en 1996 expuso en la Fundació Miró.   

Pero, es también, y sobre todo, la ausencia de sonido, recalca, insistente, Plensa (Barcelona, 1955): “El arte es la capacidad de crear puentes y en este momento político de tanto ruido mediático es necesario reivindicar el silencio del arte. Con esta exposición quiero construir y generar silencios, porque vemos que gritar mucho no sirve de nada. Hay que escuchar y para ello debes estar en silencio”. 

'Self portrait with music', esfera de hierro, en la exposición de Plensa / RICARD CUGAT

De la veintena de obras reunidas, de los años 80 hasta hoy, una, ‘Silence’ (2016), invita especialmente a contemplarla sin ruidos, “pide paz y recogimiento”, destaca el artista. Son una serie de grandes cabezas femeninas esculpidas en madera de melis. “Tienen los ojos cerrados, que es una forma de interrogar”, apunta el Premio Velázquez de Artes Plásticas, porque la muestra, que puede visitarse hasta el 22 de abril, reúne "la obra más íntima y conceptual, también acariciable [término que recalca, aunque no en cada instalación, frente al de tocar o golpear: no sería la primera vez que le han “destruido” obras], vinculada a las emociones y hecha para fabricar interrogantes”. 

Interrogantes como el que, literalmente, en aluminio y hierro -‘Firenze II’ (1992)- inaugura el recorrido tras una macrofotografía de su taller. “Esa capacidad del arte de plantear preguntas es la clave de la exposición –certifica Barenblit-. Desde el cuestionamiento constante sobre lo que nos hace humanos (lo físico pero, sobre todo, lo emocional), el diálogo con la historia del arte o lo que tiene que ver con la sociedad y la política”.  

la obra 'Glückauf?', una cortina de letras de hierro con la Declaración Universal de los Derechos Humanos / RICARD CUGAT

Y ahí, junto a la citada gran cortina de letras de ‘Glückauf?’, surge un Plensa crítico con la actualidad. “En el momento político tan convulso que vivimos en todo el mundo, cuando no se cumple ni una coma de la Declaración de los Derechos Humanos, este texto significa que hemos tenido la capacidad de crearlo y eso me da esperanza en el futuro de la humanidad. Aconsejaría a los políticos que lo leyeran de nuevo". Esa pieza, que transmite “el sonido de la materia con la que están formadas las palabras”, resume, “es un homenaje a la música de esas palabras y al deseo de ser mejores”.   

Plensa, que confirma que en abril materializará la anunciada escultura en Montserrat, estará además presente en Madrid con la instalación de una obra temporal en la plaza de Colón a partir del 20 de diciembre y porque el Museo Reina Sofía, en paralelo a la muestra del Macba, expone una pieza nueva, ‘Invisibles’, pues, como afirma el propio escultor, “no solo somos materia. Lo más importante de nuestra vida es lo invisible”. 

El jardín exterior entre el Macba y el CCCB, con la obra de Plensa / RICARD CUGAT

En el recorrido del Macba, que también se acerca a su menos conocida faceta fotográfica (‘Dallas?...Caracas?’ es un despliegue de las imágenes que tomó durante dos años de cocinas particulares de esas ciudades), destaca la insólita doble obra que se extiende al aire libre por el espacio público del jardín que el museo comparte con el CCCB. Sobre la hierba, Plensa despliega 14 figuras humanas de bronce, autoretratos, con nombres de compositores y de ríos, abrazadas a otros tantos árboles, “cuyas ramas parecen abrazar el cosmos” y con los que se pregunta “dónde está el alma humana”. “Es una pieza romántica, con bancos de madera para que el visitante se siente a observarla y se relaje, para pasear. El arte, la belleza, debe estar en el día a día de la gente. Los políticos deben reflexionar sobre la necesidad de enriquecer los espacios urbanos”, interpela señalando, al fondo, una plaza dura. Nutrido siempre por la poesía y la música, es “optimista”: “la belleza del arte puede cambiar el mundo".  

La aparcada escultura monumental en Barcelona

Plensa tiene esculturas en espacios públicos de todo el mundo, como en Chicago, Londres, Tokio, Toronto o Vancouver. Pero sigue aparcado el proyecto del antiguo alcalde Xavier Trias de instalar una obra monumental suya en Barcelona (una cabeza de 52 metros emergiendo del agua al final del paseo Marítimo), idea que el gobierno de Ada Colau no contempla. Solo tiene a ‘Carmela’, frente al Palau de la Música, que cedió por ocho años renovables tras la petición vecinal. “La cultura está demasiado vinculada a la política, eso es un mal endémico de nuestro país (...) Y los políticos han creído más en los arquitectos que en los artistas”, denuncia el artista. “El espacio público es cosa de todos pero en él mandan otros. Es un milagro hacer una instalación en un espacio público, por eso cuando vuelvo a una lugar donde lo he hecho lo primero que hago es ir a ver si aún está”. Y recuerda lo que le dijo un minero de Liverpool rebatiendo a “la gente que dice que por qué se gasta el dinero en esas tonterías cuando hay otras necesidades”: “El arte es eterno, la crisis es temporal”.