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CRÓNICA DE CONCIERTO

U.S. Girls, explosión de pop consciente

Meg Remy visitó La [2] de Apolo para presentar el aplaudido 'In a poem unlimited' con un nutrido grupo de músicos

Juan Manuel Freire

Actuación de U.S. Girls en La [2] de Apolo

Actuación de U.S. Girls en La [2] de Apolo / RICARD CUGAT

Uno de los discos que probablemente verán una y otra vez en los resúmenes de 'lo mejor del 2018' (ya aparece en un par, los de 'Paste' y 'Uncut') es 'In a poem unlimited', de U.S. Girls, el proyecto de la iconoclasta Meghan Remy. Lo suyo empezó en la senda del ruido y ha acabado en terrenos de pop con arreglos y producción sofisticados, sin dejar de ser algo realmente personal, muy crítico a nivel lírico con el mundo a nuestro alrededor. Ella define su estilo como 'música pop consciente'.

Hace tres años, Remy asaltó el Primavera Club con un dispositivo tirando a minimalista: solo ella, una cantante adicional y bases pregrabadas. Aunque fantástico (la voz y presencia de esta artista valen por una banda completa), el concierto desconcertó a algunos. Más tradicional fue su actuación del martes en La [2] de Apolo, en la que apareció acompañada de una segunda cantante, pero también múltiples músicos, entre ellos el teatral teclista Geordie Gordon (Islands) o el 'guitar hero' Chris Bezant.

La idea de esta gira no parece tanto tratar de reproducir el sonido de 'In a poem unlimited', sus ricos grooves funk, disco o jazz, como mostrar qué puede dar de sí la reunión de grandes músicos sobre un escenario. Hay mucha exhibición instrumental y, a veces, asoma casi un cierto espíritu de competición: la guitarra virtuosa de Bezant impuso su ley casi excesivamente en temas como 'Window shades', el funk-rock 'Incidental boogie' o un 'M.A.H.' menos disco y más eléctrico que en el álbum. 'Damn that valley', ejercicio de dub casi minimalista incluido en el precedente 'Half free' del 2015, sonó más bien a reggae-rock.

Pero, en general, las canciones sobrevivieron al concepto y sonaron como lo que son: irresistibles píldoras de pop envenenado con algunos de los mejores momentos musicales que se han publicado este año. Hablamos de esa respiración usada como percusión al principio de la 'blaxploitation' 'Velvet 4 sale', canción sobre violencia masculina y venganza. De las guitarras jazzy y el estribillo emotivo de 'Rosebud' (así es, bajo la inspiración de 'Ciudadano Kane'), un tema de fiesta que oculta una letra sobre el autoanálisis más serio. Del clásico instantáneo 'Pearly gates' y sus armonías góspel. O ya como clímax, del adictivo piano lounge de 'Rage of plastics', relectura sensual de un arrastrado tema de la obscura Fiver. El disco era mejor, pero el concierto tampoco fue poca cosa.