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ENTREVISTA

Refree: "Como productor ofrezco, pero también recibo y aprendo"

El cantautor y productor de Rosalía o Amaia presenta en el Auditori su nuevo disco, 'La otra mitad', que incluye su música para el último filme de Isaki Lacuesta

Juan Manuel Freire

Refree, en una imagen promocional

Refree, en una imagen promocional / MARTINA MATENCIO

Raül Fernández Miró, alias Refree, uno de nuestros músicos más camaleónicos y productores más solicitados, da una nueva vuelta de tuerca a su discografía con 'La otra mitad', en el que muestra su amor por la improvisación. El sábado, día 1, lo presenta en la Sala 3 del Auditori, con Niño de Elche y Rocío Márquez como invitados. Conversa con nosotros desde Nueva York, donde ha estado produciendo el debut largo de Amaia.

'La otra mitad' es una mezcla de dos epés de la serie 'Jai alai'; el segundo de ellos, banda sonora de 'Entre dos aguas'. ¿Es un álbum que ha encontrado casi sin querer?
La verdad es que no lo buscaba. Hago muchos álbumes al cabo del año, ya sea como productor, o a dúo, y me estaba cansando un poco del formato. De ahí nació la idea de hacer una colección de 'epés'. Pero de golpe apareció [el sello alemán] Glitterbeat y me propuso sacar un álbum. Me encanta ese sello, así que mi idea se fue al garete.

¿Entre qué dos aguas se mueve el disco, en su opinión? ¿Podríamos decir flamenco y primitivismo americano?
Cuando hice 'granada' [con Sílvia Pérez Cruz], había dos temas de Morente, 'Que me van aniquilando' y 'Compañero (Elegía a Ramón Sijé)', en los que vi un camino a explorar. Vi que en el flamenco había una canción, más allá de las falsetas, aunque también me gusten. Una canción popular que me entusiasmaba. Fue lo que desarrollé con Rosalía en 'Los Ángeles', extrayendo esa canción y mezclándola con mi educación anterior, en la que importa mucho la tradición americana, desde John Fahey a Fugazi, pasando por Sonic Youth. Tomo algunos recursos del flamenco (los rasgueos, cómo tocan con los dedos) para luego hacer mi propia música.

En 'La otra mitad' reúne algunas voces de su círculo con otras como salidas de la calle. ¿Ha habido un trabajo de campo?
Desde hace tiempo me interesaba componer a partir de voces ya grabadas en otro contexto. Por ejemplo, la grabación de campo de un niño durante el rodaje de 'Entre dos aguas': un niño que cantó sin ninguna guitarra, sin acompañamiento. El instrumento se adapta a la voz y no al revés. Hay también descartes de Niño de Elche de 'Antología del Cante Flamenco Heterodoxo' o voces de Rocío Márquez que he sampleado y a las que he cambiado el 'pitch'.

Suena como su disco más libre, más abierto. ¿Inicio de nueva etapa?
Había una parte de mí que no enseñaba, y si lo hacía, había veinte personas delante. Es la parte de improvisación y experimentación. Tenía ganas de explorar esta vertiente. No he abandonado el formato canción, pero es un disco experimental, más cercano a Joshua Abrams o Marc Ribot que a Beach Boys. Seguiré con este camino y también con otros; no huyo de la canción.

¿Lo de Refree tiene algo que ver con su alma 'free'?
¡No realmente, esto viene del colegio! Entre todos nos poníamos nombres y a mí me llamaban Refree. Nunca supe por qué; debería preguntarlo. Yo creo que resultó de apretujar y decir muy rápido 'Raül' y 'Fernández'.

Es usted un raro caso de músico surgido de la escena alternativa barcelonesa de los 90 que sigue en activo y, además, con gran éxito. ¿Se pellizca cada día?
La verdad es que sí. Yo me aburro de mí mismo un montón, y he tenido la suerte de que cada año, o cada cierto tiempo, me han salido cosas nuevas y ha venido a mí gente nueva con la que explorar caminos. Me siento lleno de energía por esta razón. El trabajo de productor es bidireccional: yo ofrezco, pero también recibo cosas y aprendo un montón. Haber trabajado con Josele Santiago, Lee Ranaldo, Kiko Veneno… Todo esto te alimenta. Es gente alucinante.

¿Qué le atraía de producir el álbum de Amaia?
Un día me llamaron y me dijeron: "Amaia quiere hablar contigo". Yo no la había visto nunca cantar. No lo digo por fardar ni nada, pero vivo un poco de espaldas a los programas de la tele. Sabía de ella solo por algún amigo melómano que, insospechadamente, me dijo que en 'OT' había una chica interesante. Cuando quedé por primera vez con Amaia, seguía sin haber visto el programa. Pero fue empezar a tocar juntos y conectamos un montón. Yo le dije: "Mira, no sé lo que has hecho antes, pero sé lo que podemos hacer juntos".

¿Y de qué se trata? Denos algunas pistas sobre lo que vamos a escuchar.
Le estamos dando muchas vueltas. Aún queda mucho trabajo y espero que nos den el tiempo para llevarlo a cabo. Creo que cuando más brilla Amaia es cuando todo está muy desnudo, cuando la instrumentación deja espacio a la voz. Es un disco que debería tejerse desde lo minimalista y pequeño, más que persiguiendo algo rítmico. Seguramente eso vaya en contra del 'mainstream', pero realmente creo que es el camino a seguir.