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PRECUELA

'Fuego y sangre', el nuevo libro de George R. R. Martin: más tronos que juego

El autor de 'Juego de tronos' pone a prueba a los fans con una especie de crónica medieval sobre la dinastía Targaryen

Ernest Alós

George R. R. Martin, en Barcelona.

George R. R. Martin, en Barcelona. / joan cortadellas

El invierno de 'Juego de tronos' llegó a la serie de la HBO pero aún no a la 'Canción de hielo y fuego', la serie de libros en los que se inspira, con dos de los siete volúmenes programados por su autor, George R. R. Martin, pendientes aún de publicar. Pero mientras tanto, la factoría Martin sigue matando el tiempo de espera con proyectos colaterales. Lo era 'El mundo de fuego y hielo' (Gigamesh, 2015), la enciclopedia ilustrada del mundo creado por el escritor, y también nace con este carácter de complemento y de paliativo 'Fuego y sangre' (Fantascy), que llega este martes a las librerías de todo el mundo. El primero de los dos volúmenes en los que Martin narra la historia de la dinastía Targaryen, la que su último retoño quiere reinstaurar en el trono de hierro en su saga de novelas. La hemos leído ya. ¿Y qué podemos esperar de ella? Muchos tronos (y ocupantes de tronos). No tanto juego, la verdad.

Medio en broma medio en serio, a este proyecto se le había tildado de 'GRRMarilion'. Si Tolkien reunió la mitología que construía el mundo de 'El señor de los anillos' en el 'Silmarilion', un remedo de Biblia alternativa, una colección de libros de géneros distintos, desde épica a genealogías y relatos de la creación, en cambio Martin ha optado por una aproximación más modesta: una especie de crónica medieval, la que los escribanos de la corte dedicaban a relatar los orígenes, evolución, triunfos y descendencia de la dinastía a cuyo servicio estaban. Lo que no es, para no llevarse a engaño, es una novela de Martin. Y mucho menos la versión aligerada y salpimentada de ellas en forma de guion televisivo.

En este caso, Martin se pone en la piel de un imaginario archimaestre, un erudito, que sigue la conflictiva historia de los conquistadores de Poniente (en el primer libro, de 800 páginas, solo la primera mitad, desde la conquista hasta el cierre de la guerra sucesoria entre Targaryen que les deja sin dragones). "Es un libro de historia imaginaria", ha precisado su autor, que "prové del contexto para todo lo que sucede en la 'Canción de Hielo y fuego'". 

"Entre los Targaryen había buena y mala gente, unos estaban locos y todos eran el producto de generaciones de incesto, una gente con extraordinarias habilidades y belleza física, con atributos como ojos violeta y cabello plateado pero también locos", avanza Martin en la presentación del libro que ha difundido en Yotube. "Además salen dragones", promete.

Los lectores encontrarán muchos dragones y ese contexto, y algunos guiños (el origen de los tres huevos de dragón de Daenerys, por ejemplo) que los fans agradecerán. Pero en el punto de vista, el del archimaestre, y el género, la crónica medievalizante, encontramos quizá el primer problema con que se toparán los lectores de los libros de Martin (por no hablar de quienes solo se han asomado a su versión audiovisual). Uno de sus atractivos era que cada uno de sus capítulos estaba narrado desde un punto de vista cambiante, el de un personaje concreto en cada uno de ellos. Y no unos personajes cualquiera: el sarcasmo seductor del enano Tyrion Lannister, la misteriosa Arya Stark...

En lugar de ellos, tenemos a un letrado que relata hechos y cita fuentes, las crónicas de otros autores a los que considera más o menos fiables. Sí, es un libro de historia, aunque sea imaginaria (un lector de historia se podría preguntar por qué dedicar esfuerzos a orientarse en las intrincadas genealogías y guerras de los Targaryen y no en cualquier otra real y no menos apasionante). Quizá en determinado momento Martin se da cuenta de que le hace falta un enano sarcástico y el autor empieza a citar como fuente el relato salaz que dejó Champiñón, un bufón de la corte, o una novelista psicalíptica con mucho sexo y perversión. Pero, ay, la cita entre visillos, pudibundo. Hay historias de burdel y juegos de cama entre doncellas, pero con la sordina que les pondría un académico.

El archimaestre 'autor' del libro cita en determinado momento otra crónica, la del septón Eustace, que "da fe de los secretos de alcoba y burdel en un tono quedo y condenatorio" mientras que Champiñón "goza de ellos, y su 'Testimonio' consta de poco más que breves y procaces anécdotas y hablillas, apuñalamientos a diestro y siniestro, envenenamientos, traiciones, seducciones y libertinaje a troche y moche". ¿Hubiese ganado el libro con más Champiñón? 

El George R. R. Martin de sus novelas a veces se echa en falta en diálogos y batallas pero no en el "contexto". Así, 'Fuego y sangre' está lleno de pistas no solo para quien quiera saber qué relación hay entre los diversos hermanos, primos, esposos, sobrinos e hijos reales Daemon, Aegon, Jaehaerys, Raenhyra, Viserys, Visenya, Maegor, Maekar o Aerys, o sus respectivos dragones, sino cuáles son las ideas más fijas de Martin. Por ejemplo, con la religión. Un ateo militante y escritor de novela fantástica como Pullman, profesor de Oxford, crecido entre las pompas de la Iglesia de Inglaterra y el catolicismo, dibujará a sus malvados como jerarcas con mitra. Los humildes y sinceros frailes, quizá no. Un ateo militante que vive en Nuevo México, rodeado de tonantes predicadores de pueblo, no tendrá tanta piedad con la infantería de la integerista intolerancia religiosa. 

Ilustración de Doug Wheatley para 'Fuego y sangre' 

Si con ‘Fuego y hielo’, Martin plantea un desafío duro a los seguidores de la serie de TV ‘Juego de tronos’ que se zambullan por primera vez en sus libros con esta falsa crónica, también sigue poniendo a prueba la paciencia de sus lectores. Porque el calendario de publicación de Martin desespera: veamos el de la ‘Cancion de hielo y fuego’: ‘Juego de tronos’ en 1996 (2002 la traducción al castellano), ‘Choque de reyes’ en 1998 (2003 en castellano), ‘Tormenta de espadas’ en el 2000 (2005), ‘Festín de cuervos’ en el 2000 (2005)… Y aquí llega HBO, en abril del 2011, con la serie que toma el nombre de la primera novela pero a la que solo le quedan seis episodios, a emitir en el 2019, para explicar toda la historia. Ese 2011 Martin publicó el quinto libro, ‘Danza de dragones’. Y mientras, la serie ha ido atizando un ‘spoiler’ tras otro (o no; ha ido divergiendo cada vez más de la obra escrita de Martin) del sexto, 'Vientos de invierno' (su propósito inicial era publicarlo en el 2015 para que la serie televisiva no se adelantase a los acontencimientos narrados en el libro), y el aún más hipotético séptimo volumen, ‘Sueño de primavera’.

La precuela de la precuela

Si dejamos por un momento los libros y volvemos a la televisión, una vez cerrada la serie 'Juego de tronos' en la primavera del 2019, HBO tiene preparada una nueva entrega de Westeros. Y también es una precuela. O aún mejor, una precuela de la precuela. Tras encargar cinco borradores de piloto para cinco posibles 'spin off' de la serie, el seleccionado ha sido uno que desarrolla la prehistoria del continente de Westeros, mucho antes de que llegase esa dinastía de jinetes de dragones rubios y obsesivamente incestuosos cuya historia se desarrollará en los dos volúmenes de 'Fuego y sangre' y cuyo desastroso final y (se supone) retorno enmarca 'Juego de tronos'. 

La serie de desarrollará en la edad de los héroes, con los primeros pobladores de ese continente, como los primeros Stark, manejándose con niños del bosque, gigantes y caminantes blancos. Con George R. R. Martin, Jane Goldman, Vince Gerardis y Daniel Zelman como productores ejecutivos, y sin la participación ya de David Benioff y D. B. Weiss.

Si en el 'Juego de tronos' ganas o mueres, en el juego de las precuelas los resultados de audiencia son seguros, pero no necesariamente el éxito artístico: casi todas las grandes franquicias cinematográficas o televisivas han optado por ellas, con resultados desiguales: véase 'Star Wars', 'Star Trek', 'El señor de los Anillos' con un 'El hobbit' hipertrofiado para encajarlo como precuela de las tres primeras películas o las de 'Animales fantásticos' que van dejando atrás la excusa de las bestias para convertirse en una precuela en cinco películas (J. K. Rowling no se ha animado a escribir las novelas) de 'Harry Potter'.