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leyenda del cómic

Stan Lee creó un universo tan descomunal que ni Galactus puede destruirlo

El cerebro de Marvel exhibió un olfato pop fuera de serie en la creación de una cosmogonía monumental

Ramón Vendrell

Galactus y su heraldo, Estela Plateada, dibujados por Jack Kirby.

Galactus y su heraldo, Estela Plateada, dibujados por Jack Kirby.

Galactus hizo su primera aparición en el número 48 de 'Los Cuatro Fantásticos', publicado en marzo de 1966. No pasó inadvertido: es un ser cósmico que ¡devora planetas! Esto no lo hace cualquiera, pero todavía más difícil que comer mundos es crear un universo, patrimonio de divinidades y ni más ni menos que lo que hizo Stan Lee, fallecido el lunes a los 95 años. Un universo, además, en el que todos los personajes, y también son infinitos, son susceptibles de relacionarse entre ellos. El más pedestre superhéroe urbano puede enamorarse de una reina inmortal de otra dimensión y armar así una marimorena ya no interplanetaria ni intergaláctica sino interdimensional. Dentro del disparate, que puede enloquecer a adolescentes obsesivos, hay un mínimo de coherencia en el universo Marvel.
Tampoco es que Stan Lee creara todo eso. Ni en mil vidas habría podido. Digamos que puso los cimientos y lo impulsó. Uno le imagina por ahí soltando ideas a diestro y siniestro y después que se las apañaran dibujantes y guionistas. Veamos con cuatro de sus personajes clásicos cómo funcionaban Stan Lee y Marvel.   


LOS 4 FANTÁSTICOS
Superhéroes con superproblemas 

Los 4 Fantásticos fueron los primeros superhéroes con superproblemas más allá de salvar el mundo cada dos por tres, pan comido para el gremio. El bingo de Stan Lee fue hacer que tuvieran problemas humanos. Humanizarlos. Solo se le puede considerar cocreador del equipo (de hecho, de todos los personajes en los que participó) porque por brillante que sea la idea tienes que encontrar a alguien que la plasme, y eso no es fácil tratándose de un hombre de goma, otro de piedra, un tercero de fuego y una mujer invisible. Por suerte entre los compinches de Stan Lee se contaba el imbatible dibujante Jack Kirby, judío como el propio Lee, Jerry Siegel (guionista de Superman), Joe Shuster (dibujante de Supermán) y bastantes otros colosos del tebeo de superhéroes (una teoría dice que el gólem está detrás del género superheroico; una realidad es que los judíos eran inmigrantes pobres y no especialmente queridos que vieron un modo de prosperar en industrias entonces muy poco respetables como la cinematográfica, la del cómic y la discográfica). En pocos números la serie ya iba como un tiro y fue entonces cuando, en palabras de Stan Lee, le dijo a Kirby: “¡Eh, Jackson, parece que tenemos un éxito entre manos!” “Nunca olvidaré -siguió contando- la réplica sabia y penetrante que se escapó de los labios del alegre Jack Kirby: ‘Vale, vale. Pero ¿qué se nos ocurre para el próximo número?’”.
A velocidad supersónica y con poca planificación se hacían las cosas en Marvel.   


THE X-MEN
El grupo definitivo de rock and roll 


De nuevo con Kirby como socio, Lee subió la apuesta de humanizar los superhéroes con The X-Men. Además de personales y entre ellos, estos tenían un verdadero problemón: la humanidad les odiaba porque eran mutantes y creía que suponían una amenaza para ella. El paralelismo entre mutantes y judíos se haría explícito bastante más adelante; en sus orígenes The X-Men eran simplemente una fantasía adolescente hecha realidad, el grupo de rock and roll definitivo: una hermandad de marginados que hacían piña para protegerse del mundo (que además lo protegieran era lo de menos). A esto se le llama conocer la psicología de tu público, principalmente adolescentes.  


SPIDER-MAN
Máxima empatía acneica 


Aún más empatía acneica generaba Spider-Man, que en su vida como Peter Parker no solo era un marginado en el instituto sino que estaba más solo que la una, no no ligaba ni a tiros y sufría algo muy cercano al acoso por parte de Flash Thompson, el as del fútbol americano del colegio, y su camarilla. En sus páginas apareció la legendaria frase “un gran poder trae consigo una gran responsabilidad”. Ah, creado en comandita con Steve Ditko.  


PANTERA NEGRA
Una adaptación de la realidad cultural 


A Stan Lee hay que reconocerle que sintonizaba con su tiempo. Marvel tal y como la conocemos no habría existido sin la era atómica y la carrera espacial. Lee sabía apreciar el potencial de lo que sucedía a su alrededor. A la fiebre del surf respondió con Estela Plateada; al gancho malote de los moteros, con El Motorista Fantasma; al 'boom' de las artes marciales originado por Bruce Lee, con Shan-Chi y Puño de Hierro, y a la lucha de los negros, primero con Pantera Negra y después con Power Man, puro ‘black power’.