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óbito

Muere el escritor mexicano Fernando del Paso, Premio Cervantes en el 2015

Fue un autor vanguardista, excesivo y de producción no muy extensa

Elena Hevia

El escritor Fernando del Paso, en el 2017.

El escritor Fernando del Paso, en el 2017. / EFE / Ulises Ruiz Basurto

Cuando en el 2015 y contra todo pronóstico –porque dos años antes había ganado la mexicana Elena Poniatowska- Fernando del Paso ganó el Premio Cervantes, el máximo galardón de las letras en español, el fuerte foco del reconocimiento iluminó una trayectoria literaria bastante insólita, un autor vanguardista, excesivo y secreto, de producción no demasiado extensa. Tan solo tres novelas, monumentales, eso sí, poesía, algunos ensayos y unas pocas obras de teatro. El autor ha fallecido este miércoles en su casa de Guadalajara, México, a los 83 años.

Muy pocos creían que Del Paso podría recoger el galardón personalmente en el 2016 (el anuncio siempre se hace el año anterior) porque un infarto cerebral (el segundo de dos) le había dificultado el habla unos años antes y dejado con una escasa movilidad, pero Del Paso no se arrugó y viajó con toda su familia, con no pocos miembros, cabalgando una silla de ruedas y con uno de sus trajes multicolores que siempre fueron su sello de identidad. Tampoco se amilanó a la hora de lanzar una de sus habituales peroratas rebeldes, en la que volvió a acusar al Gobierno de su país de estar convirtiéndose en un “Estado totalitario”. Su voz rota fue también una de las que más se oyeron tras el asunto de los estudiantes de Iguala.

Fernando del Paso, ya para siempre unido a la potencia de sus tres novelas, ‘José Trigo’, ‘Palinuro de México’ y especialmente ‘Noticias del imperio’, en las que demostró que la historia de su país podía relatarse desde una mirada moderna, excéntrica e incluso surrealista. Cuando perdió el habla en el 2012, el método que utilizó para su recuperación fue leer en voz alta ‘Noticias del imperio’, una supernovela de 800 páginas (originalmente tuvo 3.000) solo apta para lectores aguerridos, relatada a partir del desvarío de la emperatriz Carlota, viuda del archiduque Fernando de Ausburgo, cuñado de la emperatriz Sissi, que llegó a reinar en México y, víctima de las intrigas, acabó fusilado.

Carrera diplómatica 

El autor iba para médico, pero la visión de la sangre le impidió seguir ese camino, así que mientras escribía tuvo una larga trayectoria como locutor de radio y más tarde fue diplomático en París y en Londres, hasta que en los años 90 regresó a México.

Le gustaba alardear de que era ambidextro (“ambisiniestro”, decía) porque, zurdo, las monjas del colegio le obligaron a escribir con la derecha, la mano que dedicó a la escritura. Pero a la pintura, que fue también su primer amor, le dedicó por entero la izquierda. Aunque él no se consideraba profesional de las artes plásticas, su obra ha podido verse en galerías internacionales de Nueva York y París. “Escribir me cuesta un trabajo espantoso. Es todo un trauma, debo estar aislado, me pongo de mal humor”. Quizá por eso cuando en 1990 sufrió su primer infarto, el autor decidió a modo de divertimento hacer una novela policiaca, Linda 67 (1995), una obra mucho más ligera que él definió como una "sonata" frente a su trilogía "operística".

En su faceta como dramaturgo se cuenta una obra dedicada a García Lorca y un ensayo sobre Cervantes que al igual que él supo vincular la tradición con la experimentación.