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FILME DE CULTO INSTANTÁNEO

'Mandy' o la "erupción volcánica" de dolor y venganza de Panos Cosmatos

El realizador concibió su segunda película como una forma de lidiar con la muerte de sus padres

"En lugar de beber, empecé a escribir guiones", dice el hijo del director de 'Rambo'

Juan Manuel Freire

Panos Cosmatos, en Sitges.

Panos Cosmatos, en Sitges. / ROBERT RAMOS

Todo parece indicar que 'Mandy' va camino de ser la próxima 'The Rocky Horror Picture Show', un futuro clásico de sesión golfa, como mínimo en EEUU. Pero cuesta creer que las proyecciones vayan a ser igual de festivas: la película de Panos Cosmatos enfrenta a Nicolas Cage con una secta religiosa homicida, pero no es tan divertida como puede prometer esa breve sinopsis. Sobre todo, es dolorosa.

"En mi película hay humor -concede Cosmatos- pero también mucho dolor. Mis dos películas hasta la fecha ['Beyond the black rainbow' es la anterior] tienen que ver con la muerte de mis padres. Cuando murió mi madre, en 1997, entré en un estado de negación absoluto y empecé a beber mucho, como tratando de evitar en pensar. Diez años después murió mi padre [George P. Cosmatos, el director de 'Rambo' y 'Cobra']. Entendí que si caía en lo mismo, acabaría destruyéndome a mí mismo. En lugar de beber, empecé a escribir guiones".

Encadenó dos muy diferentes: el de 'Beyond the black rainbow', una película de frialdad y opacidad extremas, y 'Mandy', no menos esotérica, pero sulfurosa en su tratamiento de la emoción. "En la primera historia se traslucía cómo me había empeñado en suprimir los sentimientos. La segunda era todo lo contrario: era yo dejándome volver a sentir, sacándolo todo fuera. Por eso es tan operística, tan primitiva, un poco como… ¡una erupción volcánica!”, dice Cosmatos, antes de empezar a reír descontrolada y contagiosamente.

Fantasías de videoclub

Las dos historias comparten un año, 1983, algo casi simbólico. "Para mí 1983 no es un marcador temporal. Es como un nombre para el reino imaginario donde se desarrollan las dos películas, que es el espacio de las películas de terror que inventaba de pequeño en mi cabeza. En 1983 solía ir mucho con mis padres al videoclub, pero nunca me dejaban coger ninguna peli de terror. Miraba las carátulas, leía las sinopsis, y al volver a casa, me las imaginaba en sesión privada mental. Con mis películas hago realidad esas fantasías".

El mejor videoclub, el más variado e iconoclasta, estaba en casa. "Mi padre tenía una biblioteca gigantesca de cintas de Betamax con películas grabadas del Z Channel, HBO, Showtime… Cine de todas las eras y géneros, sin ningún tipo de orden. Lo que hacíamos era coger una al azar y verla juntos". ¿Por ejemplo? "Recuerdo cuando vimos 'Blade runner'. Pero podía ser cualquier cosa, en serio, desde una película de Bob Hope hasta una de Godard. O 'Lightning swords of death'… No había límites".

Tampoco los hay en el cine de Cosmatos, más guiado por la lógica del sueño (o el arte) que de la realidad. "Siempre me ha atraído esa lógica onírica", señala. "Cuanto más libre sea el arte, mejor. Si me empecé a interesar por el terror y la ciencia ficción es porque son géneros que permiten interpretaciones personales del mundo".

Exhibición de un actor

Nic Cage nació para este papel de vengador con sierra mecánica, pero el director no escribió el guion pensando en él. "Escribo sin pensar en nadie en concreto; así es más difícil que me lleve una decepción si ese actor rechaza el papel. Para mí uno de los mayores placeres es ver cómo los actores descubren el rol y le dan verdadera vida. Cage nos ha enseñado, de nuevo, todo de lo que es capaz, desde un gesto ínfimo y delicado a un despliegue operístico".