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cita con el fotoperiodismo

Niñas camerunesas con los pechos vendados para evitar violaciones: una de las historias que cuenta el Docfield

El festival reúne el trabajo de diversas fotógrafas para reflexionar sobre el amor en su concepto más amplio

Natàlia Farré

Una de las fotografías de Belleza prohibida, que documentan como en Camerún las madres planchan el pecho de sus hijas para evitar su violación. / HEBA KHAMIS

Una de las fotografías de Belleza prohibida, que documentan como en Camerún las madres planchan el pecho de sus hijas para evitar su violación.
Un hombre enseña los rostros tatuados de sus hijos, de la serie Bendito es el fruto. La guerra sagrada a los vientres irlandeses, sobre el aborto en Irlanda. 
Una de las fotografías de Senior love triangle, una historia sobre amor en la tercera edad.
La fotógrafa presenta un trabajo sobre la vida de los llaneros de la cuenca del Orinoco, en Colombia.

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El fotoperiodismo y la fotografía documental no son solo conflictos, guerras y países en desarrollo, son también las historias pequeñas (o inmensas) de las relaciones y los vínculos humanos. Así que en la actual edición del festival de fotografía documental Docfield, el tema escogido ha sido el 'Amor'. Pero el amor en el sentido más amplio de la palabra. "No hemos hecho un catálogo de amar", exclama Sílvia Omedes, directora de Photographic Social Vision, fundación que promueve la cita. En el subtítulo, 'Los efectos de los afectos', es donde se anclan todas las propuestas: 7 exposiciones oficiales y 16 en sedes invitadas que muestran el trabajo de 100 autores. Paridad en la suma total entre ellos y ellas, aunque en la sección oficial todas son autoras.

Que las siete muestras comisariadas por el festival lleven firma de mujer, como el equipo que gestiona la cita, obliga a la pregunta: ¿tanto empoderamiento femenino es buscado? "No, para nada, pero estamos encantadas", afirma Omedes. Entonces ¿significa esto que en el campo de las emociones el trabajo es femenino? "No se puede decir que las mujeres traten mejor el tema. Lo que ha pasado es que los proyectos más interesantes los firmaban mujeres", sostiene la directora. "Son trabajos con mucha calidad, realizados con mucha profundidad y con mucho tiempo". Alejados del disparo rápido y de la noticia de última hora. "Proyectos que posiblemente nunca serían portada de los diarios porque tratan la intimidad, los vínculos... Relaciones más intimas y domesticas".

Sobrevivir en Camerún

El formato de festival es perfecto para ver estos trabajos en su  totalidad. Y para obligar al espectador a pensar, uno de los objetivos de la cita. Ahí va un ejemplo: en Camerún la violación infantil, así como el matrimonio y el embarazo adolescente, están a la orden del día. Para evitarlo, madres y abuelas planchan el pecho a hijas y nietas envolviéndolo con telas y evitando, así, cualquier símbolo de desarrollo sexual. No es una práctica ancestral, sino un tema de supervivencia de los últimos 80 años. Ilegal y secreto.

La fotógrafa egipcia Heba Khamis conoció la historia a partir de un artículo y le interesó tanto que consiguió entrar en estas comunidades y documentarla. ‘Belleza prohibida’, que se expone en el Pati Llimona, "pone a la audiencia en un lugar incómodo. Obliga a reflexionar, lo que aparentemente parece una práctica abusiva, dolorosa y salvaje, en el fondo responde a una realidad social en la que es mucho más necesario proteger a las hijas", sostiene Omedes.  

Temas que son tabú

Amor maternofilial desde un punto de vista diferente, como diferente es la carta de amor que Nancy Borowick escribe, desde el Palau Robert, a sus padres con la cámara como herramienta. La fotógrafa estadounidense retrató todo el proceso de enfermedad de sus progenitores, afectados de cáncer al mismo tiempo. "Habla del tabú social de la muerte pero mirado desde dentro", sostiene Omedes. Otro tabú: el del amor en la senectud (también en el Palau Robert). Es el tema del trabajo de Isadora Kosofky, que ha fotografiado a tres ancianos octogenarios que forman un triangulo amoroso para desafiar así tanto a la soledad como a las normas socioculturales. El amor a la tierra es otra de las propuestas, la colombiana Juanita Escobar se pasó 11 años siguiendo y documentando la manera de vivir de los llaneros, una comunidad seminómada que habita y recorre a caballo las sabanas de la cuenca del Orinoco. "En este trabajo el caballo se convierte en una metáfora de la pasión y de aquello que no puedes controlar, es quizá el trabajo más romántico de todos", sostiene Omedes.

No en vano el festival se ha orientado a las "zonas grises del amor". “No hablamos ni del amor romántico ni del amor apasionado juventud sino que enfrentamos a la audiencia con que el amor, los conflictos, los afectos, los vínculos y los afectos se dan en distintas comunidades y de diferentes maneras", concluye la directora. Hasta el 9 de diciembre.  

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