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CRÓNICA DE CONCIERTO

Kurt Vile, rock para varias generaciones

El músico de Filadelfia presentó 'Bottle it in' en Apolo frente a jóvenes melómanos y atentos veteranos

Juan Manuel Freire

Kurt Vile, en la sala Apolo

Kurt Vile, en la sala Apolo

Algo debe de tener el 'rocker' Kurt Vile cuando amasa fans no solo de su edad (en la treintena) sino también bastantes que podrían ser sus padres y que crecieron yendo a conciertos de Neil Young. Se ha ganado el respeto de los veteranos; no solo por casar indie rock de los 90 con actitudes más propias de los 70, sino también, o simplemente, por ser rematadamente bueno.

El lunes, en Apolo, acompañado por sus particulares Crazy Horse, The Violators, volvió a exhibir habilidades guitarrísticas y carisma vocal. Como Young, a menudo, suele pasarse las canciones cabalgando sobre un único riff, pero nunca se hace pesado, solo hipnótico e intenso. De hecho, su público parece ansiar en particular esa clase de canción: la minimalista 'Runner ups', con Vile a solas en el escenario, fue la primera recibida con verdadera algarabía.

Antes, el de Filadelfia y su banda habían repasado hitos del nuevo disco 'Bottle it in' con toda la seguridad y también toda la libertad del mundo, trenzando hábilmente guitarras en 'Jesus fever', cediendo a impulsos pop (quizá como resultado del disco de Vile con Courtney Barnett) en 'Bassackwards' y dejando la pereza a un lado en la rotunda 'Check baby', con un sintetizador diabólico difícil de imaginar en primeros discos del artista. Vile parece cada vez más abierto a arreglos diversos, como demostró también la percusión polinesia sampleada para 'Cold was the wind'.

Habría estado bien que Mary Lattimore hubiese tocado el arpa en 'Bassackwards', como en el disco, pero solo pudimos oírla (y fue más que satisfactorio) como telonera del concierto a dúo con la cantautora folk Meg Baird. Folk sobrenatural, dreampop y baladismo tradicional que merecieron algo más de silencio.