Ir a contenido

Entrevista

Josep Carreras: "No asimilo la muerte de Caballé"

El tenor continúa con su gira de despedida pero desea participar en el homenaje a la diva que el Liceu hará en noviembre

Pablo Meléndez-Haddad

Josep Carreras, el pasado día 5, durante la inauguracion del nuevo campus del Instituto de Investigacion contra la Leucemia Josep Carreras  en Badalona.  

Josep Carreras, el pasado día 5, durante la inauguracion del nuevo campus del Instituto de Investigacion contra la Leucemia Josep Carreras  en Badalona.   / EFE / ENRIC FONTCUBERTA

Josep Carreras todavía no ha asimilado la muerte de Montserrat Caballé. El tenor la consideraba una hermana. Aprendió mucho con ella. Durante años fueron pareja artística y actuaron en numerosas óperas y conciertos. Le gustaría participar en el homenaje a la diva que prepara el Liceu en noviembre siempre que no coincida con sus conciertos de despedida de los escenarios o sus compromisos con la Fundación Josep Carreras contra la leucemia. 

Ya inauguró el centro de investigación de Badalona que ha financiado la fundación para la lucha contra la leucemia que lleva su nombre y que quería haber inaugurado hace un año. ¿Cuándo se inauguró y desde cuándo está en actividad?

Lo inauguramos el 5 de octubre, casi un año después de lo planeado, ya que queríamos haberlo hecho el 20 de octubre del año pasado. No se pudo por, digamos, “problemas institucionales”: no teníamos gobierno. Pero se trataba solo de un acto, porque en el Instituto [de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras] ya teníamos investigadores trabajando desde hace tres años. El campus de Badalona cuenta con un magnífico edificio de 10.000 metros cuadrados completamente equipado por la fundación, pero esto es solo parte del proyecto, que incluye además un campus en el Hospital Clínic con 300 metros cuadrados en la Facultat de Medicina de la UB que estamos a punto de acabar, sin olvidar el que estará en el Hospital de Sant Pau y, en un futuro próximo, el del Hospital Josep Trueta. En el 2020 tendremos a unos 300 profesionales desarrollando investigaciones. Es un proyecto único en Europa y será de los pocos en el mundo focalizados en leucemia. Ya lo decía bien el señor Rajoy: “Los catalanes hacen cosas”.

"El 22 de diciembre estaré en Barcelona con un concierto navideño en Santa Maria del Mar"

En un par de semanas se va a Asia. ¿Cómo va su gira de despedida de los escenarios?

Hace más de año y medio que estoy actuando en ciudades a las que he estado ligado por mi trayectoria, y cuando comenzamos esta gira –'A Life in Music' (Una vida en la música)– teníamos como objetivo terminar a finales de este 2018, pero no hemos podido evitar continuar porque me ha pasado en varios sitios: me despido ¡y me vuelven a invitar! Por eso me he planteado que, mientras pueda y me encuentre bien, seguiremos con ello durante los próximos dos o tres años. Ahora viajo a China y a cuatro ciudades de Japón. Vuelvo a Alemania en noviembre para preparar la gala anual que realizamos allí a beneficio de la Fundación y que será el 12 de diciembre en Múnich. Antes tengo un concierto en Minz (12 de noviembre) y después de Múnich estaré en Asís (Italia) grabando un especial que se emitirá en Navidad por la RAI en Italia. Continúo en Budapest (19 de diciembre) y el 22 de diciembre estaré en Barcelona con un concierto navideño en Santa Maria del Mar.

Habiendo sido una persona fundamental en su carrera, ¿cómo lleva la muerte de Montserrat Caballé?

Es que es una mujer que nos ha dado tanto. Y a mí en lo personal... Me pasa como cuando muere alguien muy cercano, un amigo íntimo o un familiar: tengo que decir, muy sinceramente, que todavía no asimilo que Montserrat ya no esté. Además de la pena profunda que me ha provocado su muerte, como amigo y como colega es una pérdida irreparable por todo lo que ha representado en mi vida y en mi trayectoria. He perdido un referente. Siempre he dicho que era como una hermana mayor y nunca podré olvidar todo lo que hizo por mí en el comienzo de mi carrera. Nadie como ella creyó en mí, en mi posible talento, en mi voz. Me ayudó dándome mil consejos técnicos y por eso siempre estaré en deuda con ella. Ha sido un golpe muy duro y creo que me pasa como le sucede a mucha de la gente que la conocía, que no acabas de encajar su muerte. Además es tan reciente... Escucho una grabación suya y me dan ganas instintivas de llamarla para decirle lo estupenda que está. Es que tuve la gran suerte de haber cantado tanto con ella, entre óperas, conciertos, grabaciones y recitales –yo diría que entre 200 a 300 veces– y llegué a conocer muy bien su voz. En cada ocasión ella sabía enfrentar el personaje "a la Caballé", siempre le daba el acento adecuado, su real significado. Era una mujer que sabía representar el personaje y fácilmente te podías enamorar de ella. Éramos muy cercanos y nos teníamos un gran respeto y admiración mutuos. Nos encantaba cantar juntos y compartir los momentos felices en el escenario, pero también las dificultades. Es que hicimos casi todo el gran repertorio juntos: 'Adriana Lecouvreur', 'Tosca', 'Luisa Miller', 'La traviata', 'La forza del destino', 'Andrea Chénier'...

"Caballé era como una hermana. Cualquier problema técnico que tenía lo consultaba con ella y me daba el consejo más oportuno"

¿Qué elementos de la profesión aprendió a su lado en los primeros pasos de su carrera?

Sobre todo que esta es un profesión que exige una gran vocación, como la que ella tenía. Que hay que tener un gran sentido del oficio y además saber quererlo y cuidarlo. Cantando con ella era imposible no dejar de admirar esa voz única, tan pura, con una técnica perfecta y un soberbio dominio sobre el 'fiato', algo que solo consiguió ella. Ninguna más. Era capaz de hacerlo todo con la voz. Cantó desde Gluck hasta Wagner, Strauss, Puccini y ópera contemporánea, sin olvidar su gran aportación al bel canto, con ese sonido tan suyo, flotado, irrepetible. Recuerdo haberle visto funciones en el Liceu que eran increíbles, una fiesta, inolvidables, o cuando en San Francisco pude verla como 'Turandot' junto a Pavarotti...

En el funeral declaró que la Caballé incluso le cuidaba.

Por eso digo que era como una hermana más. Sobre todo al comienzo de la carrera. Cualquier problema que tenía a nivel técnico lo consultaba con ella, que me daba el consejo más oportuno. Y sin ánimo de ser pretencioso, con el correr del tiempo yo también le comentaba a ella algunos detalles cuando cantábamos juntos y ella me pedía una opinión de músico a músico, como cuando hicimos 'La forza del destino' en Milán. Yo lo asumía con respeto y como un halago: ¡Es como si Messi te preguntara cómo chutar una falta! Y otra cosa: entre ella y yo nunca hubo ni un solo momento de tensión, de enfado o de crispación. Siempre nos entendimos como amigos y como colegas.

"Ella sabía que era capaz de hacer cosas que el resto no podíamos hacer, y por eso siempre se adaptaba"

¿Le hizo pasar algún apuro en alguna actuación ese portento de técnica que ella tenía?

Ella era muy sensible y una colega excepcional, y sabía que era capaz de hacer cosas que el resto no podíamos, como mantener una nota una eternidad, y por eso siempre se adaptaba. Es que era la perfección absoluta y tenía una voz y unas condiciones que cubrían todos los aspectos del canto. La calidad de esa voz es irrepetible.

Si el homenaje a Caballé se hace en noviembre en el Liceu, ¿podrá participar?

Depende de la fecha que se escoja. Lo tengo complicado porque estoy con muchos compromisos, pero la semana próxima me veo con la directora artística del Liceu, Christina Scheppelmann, para hablar de los detalles. Obviamente que si puedo estar lo haré más que encantado.

¿Y qué le apetecería interpretar? ¿Alguna canción en catalán en lugar de un aria o napolitana?

En una ocasión como esta una canción catalana creo que sería lo más adecuado, mi mejor opción. Pero la decisión no depende de mí, ya que todavía hay que ver qué idea se está gestando para el homenaje.