01 jun 2020

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ESTRENO INSÓLITO

'Un héroe singular', un sutil 'agro-thriller' por amor a las vacas

El director francés Hubert Charuel sorprende con su ópera prima, recién estrenada en España

Juan Manuel Freire

Hubert Charuel.

Hubert Charuel.

'Un héroe singular' es una película ídem, distinta a cualquier otra que puedan encontrar ahora en la cartelera. Porque, ¿cuántos 'thrillers' sutiles y extrañamente emotivos sobre un granjero que intenta ocultar la enfermedad de sus vacas se pueden encontrar ahora en los cines? 

Tan solo uno: el originalmente titulado 'Petit paysan', o 'Pequeño granjero', apelativo que, usado de forma peyorativa, viene a significar 'palurdo'. Es la ópera prima (que no lo parece) de Hubert Charuel (Vitry-le-François, 1985), quien sabe realmente lo que filma: viene de familia de ganaderos y, de hecho, en la raíz de la película está su experiencia personal con la crisis de las vacas locas.

"Fue muy estresante para mi familia", nos cuenta desde Deauville, penúltima parada en una exitosa gira mundial de festivales y proyecciones especiales. "Todos estábamos paranoicos, porque era una enfermedad que no entendía nadie; ni siquiera los veterinarios. Yo tenía 10 años por entonces. Un día estábamos viendo un telediario regional en casa y supimos que había aparecido un caso a cincuenta kilómetros de nuestra granja. Mi madre dijo: 'Si tuviera que matar a todas mis vacas, me mataría yo después'. Era así de injusto: solo con que existiera un caso, tenías que sacrificar a todo el rebaño".

Del casi-documental al agro-thriller

Tras un comienzo de estilo sobre todo naturalista, Charuel empieza a inyectar el género y la ficción en el paisaje. Pierre (excelente Swann Arlaud) descubre que uno de sus animales ha caído víctima de una epidemia (ficticia, pero con un síntoma reconocible) y busca el modo de ocultar la verdad. "Yo quería hacer un thriller en este universo. Podía sonar a broma, pero sabía que era posible. ¿Sabe usted que es más difícil ocultar la muerte de una vaca que la de un humano? Desde la crisis de las vacas locas, cada animal lleva un aparato que permite rastrearlo por GPS".

Charuel traslada la historia del casi-documental ("el cliché del cine de granjas") al agro-thriller ("me gusta esa idea de género") de forma progresiva, casi invisible, usando como principales herramientas la iluminación y el montaje. "Alrededor de los 20 minutos, todo empieza a cambiar. Cuando [ojo, viene un 'spoiler'] mata a la primera vaca, la luz se hace más fría, los planos empiezan a ser más cortos y el montaje a ser más rápido. Dejo de filmar cámara al hombro".

Una historia personal

Nuestro entrevistado se identifica con el amor de su héroe a los animales. De hecho, antes de entrar en la escuela de cine, se planteó ser veterinario. Incluso después del éxito y los tres César obtenidos por su primer filme, se siente un poco 'pequeño granjero': "Me asombra todo lo que está pasando. A veces llego a creer que no me lo merezco. Ahora mismo estoy en Deauville, rodeado de actores y directores conocidos, pensando: '¿qué hago aquí?'. Pero he de vivir con este síndrome del impostor. ¡Una botella de vino ayuda un poco!".