02 abr 2020

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INTERFERENCIAS

Sitges 2018: la jornada del sábado, en píldoras

De la comedia sadomaso 'Piercing' a la profusión de huesos rotos

Juan Manuel Freire y Julián García

Un fotograma de ’Piercing’, de Nicolas Pesce

Un fotograma de ’Piercing’, de Nicolas Pesce

Miike y el giallo

Nicolas Pesce ha pasado del sublime 'torture porn' en blanco y negro ('The eyes of my mother') a la comedia negra de vívidos colores giallo: 'Piercing', presentada ayer a concurso, explica la historia de un padre de familia que dice irse de viaje de negocios, pero en realidad planea matar a una prostituta. Si acaba recordando a 'Audition', es porque también se basa en un libro de Ryū Murakami, pero tiene menos terror sádico que humor sadomaso. Por desgracia, tampoco es una nueva 'Secretary'.


Mínima tensión

Quien más, quien menos conoce a un fan de la ciencia ficción íntima y minimalista. Arriba tienen a dos. 'Prospect' (Oficial Fantàstic Discovery), de Zeek Earl Chris Caldwell, lo tenía todo para contentar a esa clase de personas que buscan intimidad en sus viajes espaciales: tecnología de tacto deliciosamente gastado, un clima parecido al de 'Annihilation', pocos personajes, buenos actores (Pedro PascalJay Duplass) para encarnarlos. Pero esta aventura en una luna de atmósfera tóxica carece de cualquier tensión narrativa. Minimalismo no es anemia.


Mucho hueso roto

Los aprensivos de los chasquidos de huesos (ya saben, los típicos crujidos de dedos) deben de haberlo pasado realmente mal en estos primeros días de festival.  Ya el primer día, en 'Suspiria', el horrendo sonido a hueso roto retumbó en el Auditori en esa escena lacerante en la que a una de las bailarinas se le quiebra el esqueleto en un coreografía diabólica. Pero la palma se la lleva la gran 'The night comes for us', en cuyas apoteósicas escenas de luchaa se rompen cientos, millares de huesos, con profusión de detalles visuales y sonoros. Ni todos los servicios de traumatología del mundo unidos darían abasto.