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LA GRAN CITA DEL CINE FANTÁSTICO

Nicolas Cage, un fenómeno anda por Sitges

Los fans recibieron al actor como un ídolo a su llegada al festival, donde presentó la extraordinaria 'Mandy', antes de recibir el Gran Premio Honorífico

El intérprete negó de forma tajante las acusaciones de abuso sexual por parte de una mujer con la que mantendría un romance desde el 2017

Julián García

Nicolas Cage firma autógrafos a su llegada a Sitges

Nicolas Cage firma autógrafos a su llegada a Sitges / MONICA SERRA

El batallón de fans se abalanzó sobre Nicolas Cage sin dejarle siquiera que saliera del coche. Llevaban horas esperando a su ídolo a las puertas del Hotel Melià Sitges cargados de pósters y carátulas de VHS y DVD de ‘La roca’, de ‘Con air’, de ‘Ghost rider’; hasta de la irresistible ‘Besos de vampiro’. Ahí había pasión sincera, sin nadie que se tomara a broma su extraña mata de pelo ni su proverbial gestualidad al filo de la histeria. Ahí tampoco era el denigrado ‘rey del meme’, sino un ídolo que, consciente de que jugaba en casa, no escatimó ni autógrafos ni selfis ni sonrisas. Bien trajeado, con buena planta, Cage entró en Sitges por la puerta grande, como merecen los fenómenos de la interpretación como él, para presentar ‘Mandy’, de Panos Cosmatos, una de las mejores películas que habrá rodado en su vida, y para recibir por la noche el Gran Premio Honorífico del festival.

La triunfal visita de Cage coincidió, sin embargo, con la noticia alarmante de que una mujer con la que mantendría un idilio desde el 2017 le había denunciado por presunto abuso sexual durante el Slash Film Festival de Viena, el pasado 20 de septiembre. Durante la rueda de prensa de presentación de ‘Mandy’, la pregunta era por tanto inevitable. Pese a la incomodidad, Cage se mostró tajante: “No hubo nada de esto. Solo para tenerlo claro”. Según los medios estadounidenses, la demanda ha sido denegada por ahora y a finales de octubre habrá una nueva vista para dirimir si se admite o no trámite. “Otra pregunta”, pidió el moderador de la rueda de prensa y subdirector del festival, Mike Hostench, saliendo rápido al corte.

NIcolas Cage posa ante la prensa en Sitges, en la presentación de 'Mandy', de Panos Cosmatos / EFE / QUIQUE GARCÍA

“He disfrutado mucho haciendo este papel, aunque sea un personaje que  sufre mucho dolor”, explicó Cage sobre su trabajo en la extraordinaria ‘Mandy’. El actor interpreta a Red, un hombre que vive con su mujer (Andrea RIseborough) en una cabaña junto al lago. La aparición de un grupo de psicópatas pertenecientes a una secta cristiana y sus sobrenaturales esbirros motorizados destruye la feliz vida enamorada de Red, que se lanzará a una desaforada venganza que incluye, entre otros objetos contundentes, ballestas, espadas y motosierras. Un filme de atmósfera y texturas alucinatorias, cargada de violencia insana y humor macabro, pero sobre todo de pena, dolor y rabia, y en el que Cage da rienda suelta a su genio en un papel hecho a la medida de sus rictus.

“’Mandy’ es una película única”, afirmó el actor, quien explicó que empezó a rodar justo después de haber estado varias semanas en una silla de ruedas tras haberse fracturado una pierna. “Cuando pude empezar a caminar, traspasé toda mi ira acumulada al personaje”, relató Cage, cuya técnica interpretativa, según confesó, se inspira nada menos que en el “expresionismo alemán”. “Mi padre tenía un proyector y me ponía ‘Nosferatu’ y ‘El gabinete del doctor Caligari’, y era algo que me provocaba  pesadillas. Eso, sin embargo, me llevó a mi modo de actuar, más abstracto dentro de la tendencia general naturalista”. En algunas entrevistas previas, además del expresionismo, incluía el kabuki japonés como uno de sus insólitos métodos de interpretación de referencia.

Los memes de Cage

Hará unas semanas, durante la promoción internacional de ‘Mandy’, Cage lamentó que la profusión de memes, gifs y demás chistes virales sobre sus muecas pudiera hacer un “mal servicio” a la película de Cosmatos. “Debe de ser frustrante para él, que ha hecho una obra de arte muy poética y lírica”, dijo en una entrevista a IndieWIre. Este sábado, sin embargo, prefirió quitarle hierro al asunto y voltear el argumento: “Lo de los gifs, al final, es una cosa divertida que quizá ayuda a que los jóvenes que los ven por internet les acabe interesando la película”. Ya que has de morir de algo, que sea con gracia.