28 may 2020

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LA GRAN CITA DEL CINE FANTÁSTICO

Tilda Swinton conmueve Sitges: asiste al festival el día de la muerte de su padre

La actriz exalta el valor de la fantasía en su discurso de agradecimiento del Gran Premi Honorífic

Juan Manuel Freire

Tilda Swinton, que aparece en ’Suspiria’,  recibe el Gran Premi Honorífic de manos de J. A. Bayona.

Tilda Swinton, que aparece en ’Suspiria’,  recibe el Gran Premi Honorífic de manos de J. A. Bayona. / EFE / ALEJANDRO GARCÍA

En principio, la nueva versión de 'Suspiria', que este jueves ha inaugurado el 51º festival de Sitges, iba a tener hasta cuatro ilustres representantes: su director, Luca Guadagnino, recién salido del fenómeno de crítica y público 'Call me by your name'; dos de sus actrices principales, Tilda Swinton y Mia Goth, y Jessica Harper, protagonista del filme original de Dario Argento de 1977, que tiene un breve papel en esta relectura.

Primero se supo que, finalmente, una enfermedad impediría venir a Guadagnino. Después cayeron Goth y Harper. Quedaba Swinton, además de importante actriz del filme, galardonada este año en el festival con un Gran Premi Honorífic al conjunto de su carrera. Y a punto ha estado también de no venir; por causas mayores.

Ella misma lo ha explicado, visiblemente compungida, después de recoger el premio de manos de J. A. Bayona: "Estamos aquí esencialmente para celebrar la fantasía. Pero quiero contaros la verdad. Hoy es un día muy importante para mí. Porque mi padre ha muerto esta mañana". En ese momento, el Auditori del Melià se ha hundido en un lamento masivo.

"He estado con él toda la última semana", ha continuado Swinton. "Ha estado dormido, pero soñaba. He estado sentada ahí pensando en qué estaría fantaseando… Sabía que tenía esta preciosa invitación vuestra para venir aquí esta noche. Yo me preguntaba: ¿debería ir? Él se ha marchado esta mañana. He vuelto a preguntarme si debía venir a Sitges a aceptar este premio, y he pensado que sí, porque es por la fantasía". Ovación cerrada.

En su presentación del premio, Ángel Sala, director del festival, y después Bayona han recordado la capacidad camaleónica de esta actriz única y múltiple. Adepta del riesgo y la transformación, ha sido un ser ambiguo e inmortal (en la reveladora 'Orlando'), Árcangel Gabriel (en 'Constantine'), Bruja Blanca (en la 'saga Narnia'), vampira de 'coolness' eterna ('Solo los amantes sobreviven', título clave de Sitges-13)… La normalidad y la convención no van con ella. Es decir, ella es puro Sitges.

Una revisión hipertrofiada

En 'Suspiria', versión 2018, Swinton interpreta no solo a una misteriosa profesora de danza, Madame Blanc, sino también (bajo el alias de Lutz Ebersdorf, aunque se ve y oye a una legua que es ella) a un psicoanalista intrigado por los métodos de enseñanza de una prestigiosa escuela de danza. No parecen normales. Parecen letales.

El personaje del profesor Klemperer es un añadido del guionista David Kajganich al dramatis personae que Dario Argento y su casi inseparable Daria Nicolodi idearon en los 70. Pero también a nivel estructural y de trama es muy distinta la nueva 'Suspiria'. Sus autores añaden una subtrama sobre los cambios políticos en la Alemania de finales de los 70 y se obstinan misteriosamente en contextualizar una acción que, en el original, era sobre todo abstracción.

De los 98 minutos del original pasamos a ¡152! irregulares minutos, en los que, una terrorífica danza dual aparte, incluso los momentos más viscerales, como ese clímax en algo muy parecido al infierno, acaban perdiendo fuelle por los afanes de Guadagnino en 'elevar' intelectual y artísticamente el proyecto original. Sea como sea, siempre queda Swinton.