INTERFERENCIAS

Sitges 2018: la jornada inaugural, en píldoras

Del 'trip' alucinatorio de 'Climax' al cine infantil del salvaje Eli Roth

Un fotograma de ’Clímax’, de Gaspar Noé.

Un fotograma de ’Clímax’, de Gaspar Noé.

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Julián García y Juan Manuel Freire
Julián García y Juan Manuel Freire

Periodistas

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Sangría, baile y drogas con Gaspar Noé

Alguien, con sentido de la ocurrencia, escribió en Twitter que 'Climax', de Gaspar Noé, vendría a ser como ‘Fama’ si en vez de Alan Parker la hubiera dirigido el Marqués de Sade. Difícil encontrar un modo mejor de definir la nueva película del director franco-argentino, proyectada este jueves en la sección oficial: un orgiástico 'trip', en sentido literal, que relata la salvaje zozobra de un grupo de bailarines al que alguien le echa una droga muy chunga en la sangría. Violencia, sexo, baile y música fluyen a borbotones en esta monumental 'rave' repleta de planos secuencia 'non-stop', con la cámara de Noé enfebrecida y alucinada deslizándose entre luces rojas como si el MDPV, o droga caníbal, también corriera por sus venas.


Dupieux, dramaturgo de lo absurdo

El peculiar cine del canadiense Quentin Dupieux bascula entre la extravagancia y el absurdo. No en vano, el protagonista de la película que nos lo hizo descubrir en Sitges-2010, 'Rubber', era un neumático asesino. En 'Au poste !', presentada este jueves a concurso, el que fuera músico electrónico a finales de los 90 bajo el alias de Mr. Oizo ofrece otro de sus asombrosos artificios de humor raro, aparentemente tontuno, en el que un policía, Benoît Poelvoorde, somete a interrogatario a un sospechoso de asesinato, Grégoire Ludig. Lo costumbrista y lo bizarro se entremezclan con incómoda naturalidad en un juego teatral donde Dupieux, con modos de dramaturgo y prestidigitador, se lo pasa pipa. Nosotros también.


Solo los cobardes se retiran

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Hay un momento de 'Asher' (Òrbita) en que un criminal pregunta a otro: "¿Qué pasa con nuestro trabajo cuando te haces viejo?". La pregunta se puede trasladar a muchas otras ocupaciones, incluyendo la de actor. Cuando uno llega a una cierta edad puede esperar a que suene el teléfono, a menudo para recibir la propuesta de un pequeño papel. O dejar de esperar y crearse uno mismo los protagonistas. Es lo que ha hecho Ron Perlman con 'Asher', thriller del que es productor y estrella, como en la serie 'La mano de Dios' y 'The escape of prisoner 614'. Sin ser ninguna maravilla (al fin y al cabo, dirige el anónimo Michael Caton-Jones), se deja ver por la buena labor del ex-Hellboy como asesino a sueldo trastornado por el amor.


Eli Roth no es para los niños

La tradicional sesión infantil del inicio de Sitges ha sido este año 'La casa del reloj en la pared', firmada por… Eli Roth, un autor conocido por su crudeza y crueldad. Los padres ya pueden empezar a temer la pregunta de sus hijos más cinéfilos, más curiosos. "Muy buena la película, ¿qué más podría ver de ese director?". Los padres podrán elegir entre propuestas como 'Cabin fever' (terror corporal), las dos partes de 'Hostel' (torture porn seminal), 'El infierno verde' (canibalismo), 'Toc toc' (invasión doméstica y poca ropa), 'El justiciero' (neofascismo virulento)... Lo tienen crudo.